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Arte y Espectáculos 24 de febrero de 2023

Laura Oliva: “Soy una acérrima defensora de estudiar”

Busca expandir sus límites: dejó de hacer humor para abrir otras posibilidades expresivas y dramáticas. Con un personaje serio, en la obra "Laponia" interpreta a una mujer inflexible. Se define atea, se pregunta "por qué somos buenos" y cuenta que la pandemia le permitió empezar a escribir teatro.

Laura Oliva.

 
“Hace rato que vengo haciendo personajes que no son de humor”, esgrime Laura Oliva sobre la inflexible Mónica, la mujer a la que le pone el cuerpo y que se opone a otro inflexible y purista: Olavi, en la obra de teatro “Laponia” (Teatro Bristol). Premiado en Mar del Plata, el espectáculo seguirá en cartel en este escenario hasta mañana domingo y luego reestrenará en Buenos Aires, durante ocho semanas, anticipa la actriz en una entrevista con LA CAPITAL.

Para Oliva, lo sustancial de esta pieza que la une en escena a Héctor Díaz, Paula Ransenberg y Jorge Suárez es de “qué hablamos cuando hablamos de mentir”. Y explica: “Lo interesante de la obra es cuál es esa delgada línea entre algo que no es cierto con algo que, en realidad, está contado de una manera un poquitito más adornada, más lúdica por llamarlo de alguna manera”.

Con humor, lo que se pone en cuestión en la pieza es cómo narrar la ficción de Papá Noel, en el entorno de Finlandia, donde nació el mito navideño y qué lugar tiene la magia en la vida de esa familia. Además, también aparece el choque de idiosincrasias: lo latino versus lo anglosajón.

“Yo soy atea, no creo en ningún tipo de creencia religiosa. Si bien soy latina, me ubico más del lado de lo racional que del lado de lo místico”, aclara.

-¿Por qué quisiste correrte del humor?

-Yo soy actriz, no soy comediante. El abanico es muy amplio, creo que hay algo de la popularidad de la tele que llega masivamente como ningún otro medio que hace que a mí se me vea como una comediante o como una actriz cómica, pero no. Quise que la cosa tampoco se fuera para este lado. De alguna manera, necesité tomar las riendas de lo que yo quería que era hacer todos los papeles posibles, los más variados posibles y transitar con la paleta de posibilidades que da la actuación.

-La temporada se termina, tenés muchas temporadas vividas en Mar del Plata. ¿Cómo viviste la de 2023?

-Esta en particular ha tenido como un encuentro, me parece, de almas, de cabezas y me refiero a los cuatro (actores de “Laponia”), Paula Rasenberg, Héctor Díaz, Jorge Suárez y yo. Vemos parecido la vida y la profesión, el humor y la verdad, por lo que hemos conformado un grupo que yo creo que va a continuar más allá de lo laboral. Se ha transformado esta temporada en algo muy agradable, súper agradable más allá del teatro. Arriba del escenario también, pero bueno, para los actores un poco que se mezcla, cuando está todo muy bien abajo está todo muy bien arriba. Yo he estado muy bien arriba del escenario, abajo estaba todo bien pero no había vínculo. Acá creamos un vínculo que yo creo que va a sobrevivir a lo laboral.


Oliva, en una escena de "Laponia", donde mantiene un contrapunto constante con Olavi, el personaje de Jorge Suárez.

Oliva, en una escena de “Laponia”, donde mantiene un contrapunto constante con Olavi, el personaje de Jorge Suárez.


-¿Tendrá que ver con que es la primera temporada pospandemia, en la que no hay restricciones ni peligro de contagios de Covid?

-No. Yo hago la aclaración, porque obviamente nadie se salva solo. Lo de la pandemia fue espantoso para todos y ahí hay un macro que fue muy tremendo, pero en la pandemia hubo algo que para mí fue muy bueno. Me encerró y me hizo conectar con ciertas cosas, con asignaturas pendientes, con tareas menos expansivas que necesitan menos del otro. La actuación, el teatro necesitan mucho del otro, no solamente del espectador, sino del compañero, del director, del productor. A mí depender tanto del otro me asusta un poco, entonces siempre estoy ahí en la búsqueda de ser autosuficiente en el sentido de lo artístico. Como por suerte siempre tuve mucho trabajo, era una asignatura pendiente, no hubiera podido de ninguna manera encerrarme en mí misma, no lo hubiera hecho tampoco, encerrarme, como me obligó a hacer la pandemia. Y entonces ahí aparecieron tareas que no tenían que ver con el otro porque el otro no estaba y eso para mí es bueno.

-Entonces escribiste…

-Escribí, sí. La obra que estrené en 2021 la escribí en el ámbito del taller de dramaturgia de Javier Daulte, pero cuando empezó la pandemia me había inscripto en la carrera de escritura de la UNA y fue muy maravilloso, las clases presenciales eran por Zoom y la verdad es que yo nunca hubiera podido escribir tanto o leer tanto si no hubiera estado encerrada en mi casa. Lo que escribí es dramaturgia, lo que pasa es que se abre un mundo. Esto es lo bueno, me pasó cuando estudiaba danza, hacer una carrera que no solamente hace lo que vos querés hacer, sino que te da otras herramientas y eso expande lo que uno pretendía. Jamás me hubiera imaginado fantasear con escribir otra cosa, otro género y de pronto aparece aunque sea como como ejercicio. Y también es una carrera que tiene una pata en escribir y otra enorme en leer. Eso es enriquecedor por donde lo mires.

-No podés escribir si no leés.

-Como poder podés, pero cuando leés, te das cuenta de que no, que no deberías escribir si no leés porque sos una caradura. Pero bueno, lo artístico tiene eso, es como cantar y bailar. ¿No se puede cantar si no no se sabe cantar? Sí, como poder se puede y es una expresión y hay un nivel que tiene que ver con lo expresivo y con lo lúdico. Escribir podés escribir como quieras, después si vos pretendés que no sea solamente vos con vos mismo, si querés que interpele a otro, que diga algo, que genere algún tipo de mensaje, el mensaje no siempre es la bajada de línea, ahí hay una formación. Yo en todas las disciplinas que encaré la necesité, cuando estudié actuación o danza. Soy una acérrima defensora de estudiar.

-¿Y se puede hacer teatro sin ver teatro? ¿Te gusta ver teatro de compañeros o de grupos que no conocés?

-Cuando me preguntás por los ‘hobbies’, mi ‘hobby’ es el teatro, además de mi profesión. No podés hacer teatro sin ver teatro, no podés hacer televisión sin ver televisión. No me imagino en un plan mejor porque el teatro es un ámbito que disfruto.

-Te definiste como atea, pero esto no significa que no seas espiritual, a veces son conceptos que se confunden, ¿no?

-Atea por la falta de creencia en un dios. La espiritualidad no tiene nada que ver con eso, creo en la espiritualidad de uno. Cuando uno trata de ser mejor, eso tiene un rasgo de espiritualidad pero que es muy mundano y muy aplicable acá. No creo, aunque quisiera creerlo, en la existencia de un dios externo. Me parece demasiado útil basar nuestras buenas acciones en una promesa a futuro de algo que va a venir. Acá nos vamos a un tema mucho más profundo: ¿por qué somos buenos? Somos buenos porque queremos, porque está bien o por una cuestión de una promesa a futuro de una vida en otro plano. Si es así, sería una bondad muy tercerizada, muy intervenida, muy manipuladora. Hay un tema que va más allá de la religión: cuando uno dice ateo, la pregunta es: ¿no creés en dios? Y no es esa la pregunta que a mí me interesa, la pregunta que me interesa es: ¿yo no hago ciertas cosas por mí porque me parecen que no están buenas hacer o porque en realidad tengo miedo de que me castigue un ser en algún momento? Si es por el castigo, es muy peligrosa porque el día que te das cuenta de que no hay castigo entonces en qué te transformás. Y además si hay algo que sucede en la Tierra, es que no funciona así, no todas las malas acciones tienen su castigo. Estar sostenido en ese paradigma es como una cosa muy endeble, en cinco minutos se te cayó la estructura.

-Lo mejor es tener una ética, un modo de conducta, ¿coincidís?

-Sí y en ver qué te pasa a vos cuando sos malo. Yo cuando actúo mal me siento mal, no necesito que nadie me castigue, soy yo misma con mi propia conciencia. Es un debate interesante, muchas veces se pregunta: ¿las personas se arrepienten de lo que hicieron o de que las hayan agarrado? Es un tema muy grande.