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Cultura 27 de abril de 2020

A pesar de la pandemia ¡tenemos que seguir enseñando y aprendiendo!

Enseñar con TIC nos enfrenta a variados desafíos, tanto de orden tecnológico como pedagógico. Incluir estas tecnológicas no implica simplemente que los alumnos y docentes estamos mediados por una computadora, por una conexión inalámbrica… es mucho más profundo y complejo, dado que hay que tomar una serie de decisiones metodológicas, para hacer real y efectivo un cambio en ambientes de aprendizaje.

Por Stella Maris Massa, Gerardo Rodríguez y Juan Francisco Jiménez Alcázar *

Estamos viviendo, no caben dudas, nuevos tiempos. La difusión del COVID-19, la cuarentena extendida, el aislamiento social… nos han dejado a todos en casa, con otros tiempos a disposición. Estamos en nuestros hogares y tenemos que seguir, como educadores e investigadores, pero también como padres con nuestras obligaciones…

     La pregunta que nos atraviesa es ¿cómo seguir enseñando y aprendiendo en época de pandemia?

       Si bien las respuestas pueden ser múltiples, todas ellas deberán hacer un lugar las posibilidades que brindan los entornos virtuales para acceder al conocimiento. Vivimos en un mundo 2.0, estamos (hiper)conectados, formamos una comunidad internacional de internautas relacionados todos los días de la semana, a todas horas del día, que es lo que se conoce y abrevia como 24/7.

De entre esas muchas opciones, nos interesa hablar de los nuevos horizontes que se generan a partir de la inclusión de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) en ambientes de aprendizaje.

Enseñar con TIC nos enfrenta a variados desafíos, tanto de orden tecnológico como pedagógico. Incluir estas tecnológicas no implica simplemente que los alumnos y docentes estamos mediados por una computadora, por una conexión inalámbrica… es mucho más profundo y complejo, dado que hay que tomar una serie de decisiones metodológicas, para hacer real y efectivo un cambio en ambientes de aprendizaje.

Estas transformaciones deberían sustentarse en principios como los siguientes:

  • Transferencia: lo que aprendemos lo podemos utilizar en un contexto o bien en otro.
  • Problematización del aprendizaje: los temas a enseñar y aprender tienen que estar relacionados con problemas reales, dado que los aprendizajes deben servir para resolver problemas tanto teóricos como de la vida cotidiana.
  • Prospectiva: los aprendizajes deben estar vinculados a una posibilidad de aplicación en el futuro y en otros contextos.
  • Toma de decisiones: a partir de lo que sabemos podemos elegir y tomar decisiones con fundamento.
  • Complejidad: los aprendizajes al ser problemáticos con complejos, adquirirlos requieren de la puesta en práctica de todas nuestras capacidades y saberes.
  • Autenticidad: los aprendizajes se relacionan con algo propio y nuestro, nos interpelan desde nuestra cotidianeidad.
  • Realismo analógico: lo que aprendemos lo podemos utilizar en diferentes contextos y situaciones y podemos comparar, aunque nunca podamos conocer ni abracar a la realidad en su totalidad.
  • Incertidumbre: todo buen aprendiz, todo buen maestro, todo buen investigador tiene siempre en cuenta que nunca sabemos todo, que siempre hay lugar para la duda, la inquietud, la incertidumbre; el no saber es parte del saber.
  • Integración del saber y hacer: tenemos un conocimiento que no es teórico, sino que aprendemos para poder resolver y hacer tanto en nuestras profesiones como en nuestra vida cotidiana; por eso, el aprendizaje debe incluir ambas caras de la moneda.
  • Multiculturalismo: estamos conectados siempre con el mundo, lo que nos hace flexibles y empáticos con nuestra miradas y respuestas.

Estamos, sin dudas, ante un verdadero cambio de época que los tiempos de la pandemia acentuarán. Los estudiantes de hoy han crecido en una generación diferente a la de sus padres. Crecieron con los videojuegos y otras tecnologías que han cambiado sus estilos de tiempo de ocio, su interacción social e incluso sus preferencias de aprendizaje.

Los denominados Millennials son la primera generación que crece rodeada de medios digitales y la mayoría de sus actividades están mediadas por estas tecnologías, desde la comunicación peer-to-peer (comunicación en red) a la gestión del conocimiento.

Aunque podemos estar o no de acuerdo con realizar clasificaciones o crear estereotipos acerca del comportamiento de los estudiantes del siglo XXI, no quedan dudas de que el acceso a la información y la comunicación ha cambiado.

De un día para el otro los docentes nos tuvimos que enfrentar a un cambio de paradigma: la enseñanza y el aprendizaje a distancia. El nuevo formato de tutorías obliga a un mayor trabajo organizativo, lo mismo que la gestión de las prácticas y los trabajos, derivados de la implantación de pedagogías más activas.

¿Estamos preparados para semejante desafío? 

Si partimos de la premisa de que “la era digital ha llegado y vino para quedarse”, nos atraviesa en la vida cotidiana y nuestros estudiantes están inmersos en estos nuevos ambientes, los vientos soplan a favor. Por otra parte, cuando planificamos nuestras “nuevas clases” es preciso contar con herramientas que faciliten la virtualidad, tanto a las organizaciones como a las personas su trabajo, que lo hagan más eficiente y le permitan liberarse de tareas innecesarias. Las hay y muchas, seguimos navegando con los vientos a favor.

Las tecnologías están beneficiando en la actualidad a docentes, investigadores y estudiantes, nos están mostrando una variedad de opciones para mejorar nuestras experiencias profesionales o educativas, como plataformas institucionales, bibliotecas virtuales, bases de datos, redes sociales, entre otros.

Veamos algunos ejemplos. Frente a los nuevos retos que nos plantea la educación hoy en día y particularmente en las circunstancias actuales, la plataforma Moodle nos posibilita un sistema de elaboración y distribución del conocimiento capaz de promover un aprendizaje más eficaz y económico que la formación actual, mayoritariamente presencial.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta con el nuevo formato de tutorías es que obligará a un mayor trabajo organizativo, lo mismo que la gestión de las prácticas y los trabajos, derivados de la implantación de pedagogías más activas en consonancia con el contexto actual.

Contamos con otros aliados: los Recursos Educativos Abiertos. Su potencial radica en la capacidad de ofrecer el conocimiento global con accesibilidad para todos, tal como si consideráramos un “bien público” de forma que el uso de los recursos educativos nos conecta unos con otros.

Pero ¿que son los Recursos Educativos Abiertos? Son los recursos educativos que están abiertamente disponibles para su uso por los educadores y estudiantes, sin necesidad de pagar regalías o derechos de licencia. Incluyen mapas curriculares, materiales del curso, libros de texto, vídeos en streaming, aplicaciones multimedia, podcasts y cualquier otro material digital que ha sido diseñado para su uso en la enseñanza y el aprendizaje.

Los procesos de globalización y la creciente utilización de internet fueron transformando la manera de procesar la información, así como los recursos existentes en la red. De esta manera, maestros y profesores de todos los niveles educativos alrededor del mundo, en unos países más, en otros menos, nos involucramos en la labor individual y colectiva de crear recursos educativos disponibles en la red, particularmente en sitios de Internet, de fácil acceso y de manera gratuita.

¿Alcanza con contar con recursos y plataformas, con estudiantes que se mueven como pez en el agua con la tecnología? Deberíamos partir de una concepción de integración de las TIC en la educación que va más allá de la presencia de herramientas tecnológicas en el espacio áulico, o de su utilización didáctico-pedagógica por parte del profesor. Este nuevo paradigma tiene que establecer una interacción entre el contenido y la propuesta pedagógica que el docente desee emplear para favorecer el desarrollo de determinada competencia curricular y las herramientas tecnológicas más adecuadas para utilizar.

Este enfoque para la planificación de clases con TIC prioriza los procesos de aprendizaje disciplinares de los alumnos por sobre las tecnologías que pueden ayudarlos a alcanzar esos objetivos. ¿Hay recetas mágicas? ¡Ojalá las hubiera!

Nos tuvimos que subir al barco y cada uno en la medida de lo posible hará lo que pueda.

Pero sin duda alguna, los tiempos de ocio – recreación – búsqueda – investigación que nos deja la actual pandemia hace que nuestra pregunta inicial se convierta en una verdadera aseveración dado que ¡tenemos que seguir enseñando y aprendiendo!

 

* Stella Maris Massa – [email protected] Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina), Gerardo Rodríguez – [email protected] Universidad Nacional de Mar del Plata – CONICET – Academia Nacional de la Historia (Argentina), Juan Francisco Jiménez Alcázar – [email protected] Universidad de Murcia (España)

Nota: los autores son directores de e-tramas (ISSN 2618-4338), revista científica electrónica que publica artículos originales, entrevistas y reseñas relacionadas con las temáticas de videojuegos, aprendizaje basado en juegos, gamificación, laboratorios virtuales, simulación, realidad virtual, m-learning, ambientes de aprendizaje enriquecidos con tecnología y ambientes personales de aprendizaje.

e-tramas es patrocinada por el Grupo de investigación en Tecnologías Interactivas (GTI) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el Grupo de Investigación y Transferencia “Tecnologías – Educación – Gamificación 2.0” (TEG 2.0) de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Proyecto I+D+I. Historia y videojuegos (II): conocimiento, aprendizaje y proyección del pasado en la sociedad digital (HAR2016-78147-P), del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.

http://e-tramas.fi.mdp.edu.ar/index.php/e-tramas/about