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Opinión 9 de febrero de 2022

Adolescencia: cinco mitos de tener relaciones con alguien del mismo sexo

Por María Laura Lovisolo

La sexualidad ha estado siempre rodeada de mitos y tabúes, ni hablar cuando nos referimos a relaciones entre personas del mismo sexo ¿Qué sucede en el caso de los adolescentes?.

La sexualidad comienza a desarrollarse desde los primeros años y con ella, la orientación sexual, que es el sexo hacia el cual nos sentimos atraídos emocional, sexual, romántica o afectivamente. Con la llegada de la adolescencia, comienza en muchas ocasiones la exploración de esa orientación sexual, pero en muchos casos, por el miedo a los prejuicios, el rechazo o las falsas creencias son mantenidas en secreto.

La sexualidad ha estado siempre rodeada de mitos y tabúes. Ciertas creencias y mandatos, sobre qué comportamientos son apropiados o no, pueden llevar al adolescente a impedir que disfrute libremente de su sexualidad y exponerlo a una gran cantidad de riesgos.

Es importante destacar que, ante la decisión de tener relaciones sexuales, independientemente del sexo autopercibido y de la orientación sexual, se deben conocer los riesgos de contagio de infecciones de transmisión sexual y cómo protegerse para minimizarlo.

Al momento de la adolescencia es cuando más dudas y miedos suelen surgir, por tanto, el acceso a la información y la educación sexual es esencial. Trasmitir la sexualidad, de forma clara, sin tapujos y lejos de mitos, es la base de una buena educación sexual, donde la información correcta, la transparencia y las emociones que genera, permitirán vivirla de una forma sana y natural.

Cinco mitos de tener relaciones con alguien del mismo sexo

1- Si somos del mismo sexo no hay posibilidad de contagio: FALSO

Es muy frecuente que personas que tienen sexo con el mismo sexo minimicen el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual, ya que suelen asociarlo a la no existencia de riesgo de embarazo. Sin embargo, esto no es así e incluso para algunas enfermedades el riesgo es aún mayor.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que muchas de las personas que eligen tener sexo con una o más personas del mismo sexo, pueden haber tenido con anterioridad relaciones heterosexuales ampliando más las posibilidades de contagio sin tener registro de ello.

2- Me siento bien, por ende, no tengo nada: FALSO

Otro mito frecuente radica en el hecho de que muchas enfermedades de transmisión sexual no producen síntomas. Por lo que la persona no sabe que es portadora y tiene sexo desprotegido, sin tener en cuenta que la transmisión de ciertos virus y bacterias se produce de todas formas.

3- Si no hay penetración, no hay contagio: FALSO

El hecho de que en ocasiones las relaciones sexuales no estén basadas en la clásica penetración pene-vagina, induce a pensar erróneamente que las enfermedades de transmisión sexual no pueden contagiarse del contacto entre mucosas o piel con piel mediante las relaciones sexuales orales y/o anales.

Muchas personas con vulva que tienen sexo con personas con vulva, desconocen que la introducción, tanto de los dedos como de cualquier elemento en la vagina, como puede ser un juguete sexual, pueden ser vectores de distintas patologías. Esto se produce, ya sea por falta de higiene adecuada tanto de dedos/uñas o de juguetes sexuales como de la existencia de patologías previas a nivel vaginal ya contraídas por haber tenido previamente sexo desprotegido.

4- Todxs estamos expuestos: VERDADERO

Dentro de las enfermedades que pueden transmitirse se encuentran HIV, Hepatitis B y C, Sífilis, VPH, Chlamidia, Gonorrea, Herpes genital, molusco contagioso, ladillas o piojos púbicos, sarna humana y tricomonas.

5- Preservativos y campo de látex, los grandes aliados: VERDADERO

El uso de preservativo de látex, con los recaudos adecuados en su utilización y el campo de látex o las barreras bucales son las medidas más eficaces para la prevención de estas enfermedades. En caso de tener alergia al látex, se puede recurrir a otro material hipoalergénico como los preservativos de polisopreno o poliuretano sintético que carecen de látex. Actualmente existen también vacunas disponibles para la prevención de hepatitis B y del VPH (Virus del papiloma Humano).

Es importante tener en cuenta que los controles periódicos con él o la ginecóloga de cabecera son útiles para detectar en forma precoz ciertas patologías antes de que avancen y ya no sean tratables o lo sean, pero con menor tasa de éxito. Además, es un buen espacio para consultar todas las dudas sobre cuidados de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

(*) Ginecóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (Sagij). (MN 120448)