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Policiales 5 de agosto de 2026

La historia de la mujer que apareció asesinada en una bolsa cerca de Vivoratá

Se conocieron más detalles sobre la identidad de la víctima y sobre algunos avances de la investigación. Jésica Chávez tenía 40 años, vivía en Mar del Plata y era oriunda de Morón.

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El lugar aproximado al hallazgo del cuerpo en el círculo rojo.

Por Fernando del Rio

La mujer asesinada y arrojada en una bolsa de consorcio en un camino rural cercano a Vivoratá se llamaba Jésica Mariela Chávez y tenía 40 años. Su vida transcurrió en distintos lugares hasta que encontró una muerte violenta que se investiga y que por el momento tiene grandes interrogantes.

El viernes por la noche, un habitante de la zona de Vivoratá caminaba con sus perros cuando observó un bulto negro en una zanja. Los ladridos y el olor nauseabundo lo alertaron y, al revisar, distinguió restos humanos. El llamado al 911 puso, unos minutos después, a un móvil de la Patrulla Rural en el lugar y al constatarse el estremecedor hallazgo se le dio aviso al fiscal Ramiro Anchou.

Así salió a la luz un caso que encerraba un gran enigma y que anticipaba una prehistoria que pudo empezar a conocerse tras un trabajo forense e investigativo profesional.

Lo primero que se estableció fue la data aproximada de la muerte de Chávez, aunque lo terminó por confirmar la autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense de la Policía Científica. Se cree que el fallecimiento ocurrió dos semanas atrás de que se encontrara el cadáver. Sin embargo, debido a la descomposición y al estado general del cuerpo, no se pudo determinar el causal de muerte con certeza concluyente.

Mientras se realizaban tareas de recuperación dactilar para poder tener huellas cotejables con la base de datos AFIS (es la que almacena identidades de personas con antecedentes y a las que más rápido acceso se tiene), el fiscal Anchou analizó el lugar en el que fue arrojado. Era un sitio inhóspito, en el camino que se lo conoce como Chara Huinca y que conduce hacia la estancia con ese hombre y pasa por las instalaciones del Parque Eólico. El camino conecta con la avenida El Campamento de Vivoratá, que se interrumpe en la autovía 2, justo en la plazoleta con las letras de la localidad.

El lugar donde apareció el cadáver le significó a quien lo tiró allí un recorrido de casi 7 kilómetros desde la autovía. Solo a unos pocos metros del pueblo de 1.300 habitantes, no suele haber mucho tránsito de día, por lo que de noche, menos aún. Se sospecha que quien arrojó el cuerpo buscó ampararse no solo en lo remoto del sitio, sino también en la oscuridad.

Los avances forenses posibilitaron que, después del fin de semana, el fiscal Anchou conociera de quién se trataba. Era una mujer de 40 años llamada Jésica Chávez y con algún que otro proceso penal (por eso estaba incorporada al AFIS). El último delito fue el hurto de una bicicleta que alquiló pero no devolvió.

Lo más intrigante es que el fiscal supo que Chávez era oriunda del Conurbano, más precisamente de Morón, pero que hacía varios años vivía en Mar del Plata sin un domicilio fijo. También que tenía referencia de que podría ser una trabajadora sexual.

Tanto la DDI Mar del Plata como la Policía Federal Argentina fueron solicitadas por el fiscal para ayudarlo en la investigación, en principio, para hallar algún vínculo familiar en esta ciudad. Por lo pronto, no hubo demasiados avances al respecto.

El cuerpo no presentaba mutilaciones y no se descarta, por ahora, ninguna mecánica de muerte por el solo hecho de no estar del todo confirmada. Lo que sí parece ser una obviedad, aunque se trate de una especulación, es que el crimen habría ocurrido en algún lugar de Mar del Plata.