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Policiales 23 de julio de 2026

Baleó a dos hombres que intentaban entrar a su casa para defender a su familia y fue sobreseído

La jueza de Garantías Lucrecia Bustos dictó la resolución durante la feria judicial y ordenó la inmediata libertad de Walter Damián Morales. Consideró que actuó en legítima defensa cuando disparó contra Jorge Enrique Roldán y Sebastián Pacheco, quienes intentaban ingresar por la fuerza a su vivienda del barrio Santa Rosa de Lima.

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Los golpes contra el portón no cesaban. Desde la calle llegaban los gritos, las amenazas y las patadas contra las rejas mientras, dentro de la vivienda de Alberti y calle 238, en el barrio Santa Rosa de Lima, una familia intentaba impedir que dos hombres ingresaran por la fuerza. Segundos después se escucharon los disparos.

Más de cuatro meses después de aquel episodio ocurrido el pasado 1 de marzo, la Justicia de Garantías concluyó que quien empuñó el arma no cometió un delito.

En plena feria judicial, la magistrada Lucrecia Bustos sobreseyó a Walter Damián Morales y ordenó su inmediata libertad al considerar que actuó en legítima defensa cuando hirió de bala a Jorge Enrique Roldán y Sebastián Pacheco. Hasta ahora, cumplía arresto domiciliario.

Según el fallo al que accedió LA CAPITAL, la magistrada entendió que Morales utilizó un arma de fuego para repeler una agresión ilegítima contra su vivienda, donde en ese momento se encontraban varios integrantes de su familia, entre ellos adultos mayores y menores de edad. “La agresión ilegítima se encontraba en pleno desarrollo”, sostuvo al explicar por qué consideró que el imputado estaba amparado por la causa de justificación prevista en el artículo 34, inciso 6, del Código Penal.

La investigación fue llevada adelante por el fiscal Fernando Berlingeri, quien finalmente coincidió con la postura de la defensa y solicitó el sobreseimiento del imputado por considerar que había actuado en legítima defensa.

Los tres protagonistas del episodio eran vecinos del barrio Santa Rosa de Lima. Ese dato, reconstruido por este medio a partir de fuentes consultadas, dio lugar a distintas hipótesis sobre el origen del conflicto, aunque ninguna de ellas pudo ser acreditada durante la investigación.

La reconstrucción de lo ocurrido se apoyó en numerosos testimonios de vecinos que describieron una escena prácticamente idéntica. Todos relataron que Roldán y Pacheco llegaron alterados hasta la vivienda, comenzaron a gritar, golpearon el portón y las rejas, lanzaron patadas e intentaron ingresar por la fuerza mientras la familia permanecía en el interior.

Una de las integrantes de la familia incluso debió sostener la puerta de ingreso con un caño para impedir que cediera ante los embates. Fue en ese contexto cuando Walter Morales efectuó los disparos que hirieron a ambos hombres.

Uno de los vecinos declaró haber escuchado que uno de los agresores gritaba: “¡Pagame lo que me debés, ahora me las voy a cobrar con la moto!”, mientras continuaba golpeando el frente de la vivienda.

Sin embargo, la resolución deja en claro que la investigación nunca logró establecer cuál fue el motivo que llevó a Roldán y Pacheco hasta la casa de Morales. Es decir, aunque un testigo oyó ese reclamo, la existencia de una supuesta deuda nunca pudo acreditarse durante la instrucción.

Durante la investigación también surgió otra hipótesis. La defensa de Morales, encabezada por el abogado Mauricio Varela, sostuvo ante el fiscal Berlingeri que ambos hombres habían ido hasta la vivienda con la intención de sustraer la motocicleta del imputado, que se encontraba estacionada en el sector delantero del inmueble. Según esa reconstrucción, cuando intentaban llevársela, Morales subió al techo de la casa y desde allí efectuó los disparos.

Esa fue la postura sostenida por la defensa durante la instrucción, aunque la jueza no tuvo por acreditado ese extremo. En cambio, centró su análisis en otro aspecto: cualquiera hubiera sido el motivo que llevó a Roldán y Pacheco hasta el lugar, la prueba reunida demostraba que estaban intentando ingresar violentamente a una vivienda habitada y que Morales reaccionó para proteger a su familia.

Uno de los testimonios que mayor incidencia tuvo en la resolución fue el de la propia pareja de Roldán. La mujer declaró que aquella noche ambos habían consumido bebidas alcohólicas durante varias horas y que, cuando emprendieron el regreso, él se encontraba “por demás alcoholizado” y buscaba pelear con cualquier persona que se cruzara.

La magistrada valoró especialmente ese relato porque coincidía con las declaraciones de los vecinos acerca del comportamiento agresivo que exhibía Roldán antes del ataque a la vivienda. Ese elemento encontró además respaldo en el informe del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), que dejó constancia de que el hombre ingresó con aliento etílico, además de las heridas provocadas por los disparos.

Los fundamentos del fallo

Al analizar toda la prueba reunida durante la investigación, Bustos concluyó que se encontraban acreditados los tres requisitos que exige el Código Penal para reconocer la legítima defensa.

En primer lugar, sostuvo que existió una agresión ilegítima, ya que Roldán y Pacheco intentaban ingresar sin autorización a una vivienda habitada.

En segundo término, entendió que el medio empleado por Morales fue racionalmente necesario para detener la agresión. Destacó que el episodio ocurrió durante la noche, que el ataque todavía estaba en desarrollo y que dentro de la casa había menores y adultos mayores. “No existía otra alternativa eficaz para conjurar el peligro”, señaló al fundamentar ese aspecto de la resolución.

Finalmente, descartó que hubiera existido una provocación suficiente por parte del imputado. Por el contrario, concluyó que Morales fue sorprendido por la irrupción de terceros y reaccionó frente a un peligro concreto e inminente para quienes se encontraban dentro del inmueble.

La investigación tampoco logró esclarecer el origen del conflicto. Los familiares de Roldán y Pacheco dijeron desconocer por qué ambos habían ido hasta la vivienda. Posteriormente, Roldán manifestó no recordar lo sucedido y Sebastián Pacheco no pudo prestar declaración debido a su estado de salud.

“Las circunstancias acreditadas permiten afirmar la concurrencia de los presupuestos legales de la legítima defensa”, concluyó finalmente la jueza.

Con esos elementos, y compartiendo el criterio sostenido por la fiscalía, Bustos resolvió sobreseer a Walter Damián Morales y ordenar su inmediata libertad, una decisión adoptada durante la feria judicial que puso fin al proceso penal por los hechos ocurridos la madrugada del 1 de marzo en el barrio Santa Rosa de Lima.