Bullz vuelve a sus raíces y encuentra el balance entre “el artista y el productor”
El disco "Bullz", que estará disponible desde hoy, sintetiza su visión musical y también la influencia que ejercieron el hip hop y el indie en su adolescencia. Un audio de su hermanito fue clave en la impronta del trabajo.
Tras consolidarse como productor musical, el marplatense Bullz inicia este viernes una nueva etapa con el lanzamiento de “Bullz”, un álbum en el que, por primera vez, se pone al frente de todas las canciones y asume un rol protagónico como intérprete.
El trabajo, de 24 minutos de duración, deja atrás la lógica de las tendencias para dar lugar a un proyecto atravesado por la introspección, las amistades, la familia y el regreso a las raíces.
A diferencia de su anterior material, “Playroom”, en el cual las composiciones eran interpretadas por otros artistas, en este disco Bullz –nombre artístico de Matías Bullones– canta todas las canciones y ejecuta la mayor parte de los instrumentos. “Mi disco anterior y el primero que saqué, ‘Playroom’, iba por una búsqueda como productor y si bien todos los temas tienen letras que representan algo de mí, están interpretados por otros artistas. En cambio, en ‘Bullz’ todas las canciones las canto yo y la mayoría de instrumentos son tocados por mí, buscando expresar algo mucho más humano”, definió el artista sobre este material. Y aclaró que el disco “no sería lo que es sin mi amigo Andry Bett, que produjo conmigo la mayoría de temas y además se encargó del arte del álbum y de la dirección creativa del proyecto. Gracias a todo esto, ‘Bullz’ en general tiene una búsqueda mucho más personal y lo denominaría mi primer disco como artista y productor”.
—El álbum habla de la amistad, la familia, el paso del tiempo y la necesidad de volver a las raíces. ¿Qué experiencias personales terminaron marcando más esas composiciones?
—Creo que mi mayor evento canónico fue cuando me mudé de Mar de Plata a Buenos Aires. Esa fue mi primera decisión como adulto, ahí sentí que empezó otro capítulo, otro libro en realidad. Muchos amigos míos pasaron por lo mismo de venir a Buenos Aires o irse a otro país y creo que eso marca una gran influencia en el álbum. Con todo eso dicho, el álbum se maneja en un tono más bien de sátira, priorizando la idea de que sean temazos que me gustaría escuchar si no fuesen míos y no canciones que busquen encajar.
Volver a las raíces
—Hay una idea de reencontrarse con una versión más joven de uno mismo. ¿Qué aprendió ese Bullz de hoy de aquel adolescente? ¿Por qué elegiste contar esa transición entre la juventud y la adultez desde un lugar tan introspectivo?
—La realidad es que, desde que empecé a hacer música, mi propósito era hacer canciones para decir lo que quisiera. Con el tiempo, cuando fui convirtiendo la música en mi trabajo como productor, un poco fui dejando en segundo plano lo que yo quería expresar y le di más cabida a mi parte laboral que estaba muy relacionada a la música del momento. El disco nace cuando me satura toda esa sobreinformación de tendencias y me acuerdo de que siempre tuve un sonido propio y algo que contar.
—Hablaste de Andry Bett. ¿Cómo fue ese trabajo creativo conjunto?
—Bett, que también es artista y aparece en varios temas del disco, fue quien después de escuchar algunas demos en mi estudio, dijo ”Che, amigo, ¿por qué no hacés un disco con todo esto?”. A partir de ahí empezamos a juntarnos todas las semanas, sumando nuevas canciones y definiendo el rumbo del disco. Se convirtió en un gran colega y paralelamente también colaboramos en un EP reciente que estrenó Andry junto a Diego Arquero llamado ”Mufa”.
—“Mucho tiempo en la ciudad” nació a partir de una idea de tu hermano. ¿Cómo surgió ese momento y qué significado tiene para vos? Y hablás de la necesidad de escapar del ruido, ¿sentís que hoy cuesta más encontrar espacios para pensar y crear?
—Este momento fue el que dio nacimiento al disco. Después de ‘Playroom’, andaba superbloqueado creativamente. Además, tenía dos edificios en construcción al lado, sumado a que hoy en día todo pasa por las redes. Sentía que de tanta información, trabajo y ruido no podía ni pensar. Un día mi mamá, que vive en Santa Clara, me manda un audio de mi hermanito Antü (tiene 4 años) diciéndome que había inventado una letra. Este audio decía ”Mucho tiempo en la ciudad, me hace falta respirar”. Yo escuché eso y me caí de cara al suelo (risas). Me pareció tan sano y tan honesto, sentía que él pudo entender lo que me estaba pasando a mí sin que yo le diga nada.
—¿”Sé que te caigo mal” fue una reflexión que surgió de experiencias concretas?
—La verdad es que si le caigo mal a alguien, no lo sé, pero en el caso hipotético de saberlo, le dedicaría esta canción. Creo que es más bien una necesidad de gritar sin importar quién mire y si da o no su aprobación.
—¿Qué lugar ocupa Mar del Plata en tu historia personal y en tu manera de hacer música?
—Cuando crecí en Mardel la escena del hip hop estaba en auge y también el indie argentino, sumándole que toda mi vida mi mayor influencia fue Gorillaz. Entonces empecé a armar mi sonido en base a esos gustos. Mi disco derivó en una fusión de todas esas influencias, lo cual aporta a la temática de volver a las raíces.
—El disco dura 24 minutos. ¿Por qué elegiste ese formato breve y concentrado?
—Creo que, para este tipo de álbum, es una duración que permite escucharlo en varios contextos y no te obliga a quedarte mucho rato metido. Creo que hoy en día prestar atención cuesta bastante más que antes, pero la verdad que no lo pensé mucho; es una duración que me parece que permite el dinamismo que tiene el disco sin saturar la escucha.
—¿Qué importancia tiene para vos la estética que acompaña al proyecto?
—Este proyecto justamente tiene ese fuerte. La estética visual anticipa un poco las bases ‘old school’ (vieja escuela) que maneja el álbum. Era una prioridad que la tapa represente algo más allá de ser fachera y listo. Naturalmente, Andry lo visualizó y resolvió la tapa del álbum y de todos los singles.
“Una base sólida de donde partir”
—¿Cómo vas construyendo tu identidad musical? ¿Sentís que ya la tenés o que está en proceso, en búsqueda constante?
—Siento por primera vez que un proyecto que saco me representa al 100%, tanto mi humor como mis letras improvisadas (la mayoría del disco). Es un proyecto en el que quise quitarle peso a las decisiones y no pensar mucho. Si un sonido me gustó, lo dejé ahí y no busqué mejorarlo un montón hasta perder la idea original. Fue un proceso liviano. Hasta dejé imperfecciones con el propósito de destacarlas y encontrar en eso una virtud. Siempre voy a seguir en una búsqueda, pero creo que en este proyecto encontré una base sólida de donde partir.
—¿Diferenciás al Matías que produce música de otros artistas y al de Bullz?
—Usualmente, cuando produzco artistas, priorizo proyectar y potenciar su visión, a veces dejando un poco de lado el ”qué haría yo”. Pero en la mayoría de casos recientemente lo que me piden es que aplique justamente parte del sonido que me hace ”Bullz”. Entonces, creo que este disco sirve más para unificar esas dos partes y, después de varios años cuestionando si era más artista o más productor, encontrar un balance justo en eso.