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Cultura 10 de septiembre de 2026

Caccuri, un pueblo de la Calabria profunda: David que cada agosto se transforma en Goliat 

El vínculo entre Caccuri y Mar del Plata tendrá nuevos capítulos en octubre, con la llegada del intendente Luigi Quintieri y otros referentes de la cultura italiana para presentar libros y fortalecer los intercambios entre Calabria y la Argentina.

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Caccuri es una de las ciudades más antiguas del "Alto Crotonese", Italia.

Hay pueblos que se miden en habitantes y pueblos que se miden en el tamaño de sus sueños. Caccuri, en el corazón del Alto Crotonese, apenas alcanza los 1.500 habitantes. Pero cada agosto, durante quince días, ese pequeño David calabrés se calza la honda y se transforma en Goliat: convoca a lo más granado de la cultura italiana, enciende reflectores que se ven desde Roma y, como esta historia intentará recrear, termina llegando, contra toda lógica de escala, hasta las costas del Atlántico Sur. 

En Argentina, entre el 62% y el 70% de la población tiene algún grado de ascendencia italiana, y la comunidad calabresa es la segunda en proporción. No es un dato menor a la hora de entender por qué una historia nacida en un pueblo tan pequeño terminó tejiendo lazos culturales tan concretos con este lado del Atlántico: hay algo, en esa cifra, de una memoria colectiva que nunca terminó de asentarse del todo, que sigue latiendo bajo los apellidos, las recetas, los gestos heredados. 

Calabria ha sido históricamente una región de migración, no solo hacia el exterior sino también interna: la búsqueda de oportunidades laborales en la Italia meridional y septentrional fue una constante a lo largo de su historia. Es el caso del escritor Olimpio Talarico y el emprendedor e intelectual Adolfo Barone, quienes en su juventud migraron hacia el norte de Italia. Pero, como tantos nacidos en el sur, año tras año, agosto tras agosto, vuelven a su pueblo de origen para sumergirse en sus afectos, sus lugares y sus recuerdos de  infancia y adolescencia. Volver, en Calabria, no es solo un verbo: es casi una liturgia. 

Hace quince años decidieron sublimar ese amor por Caccuri en un concurso literario. El  punto de partida fue crear, “L’Accademia dei Caccuriani”, piedra angular de un premio que en  agosto pasado cumplió su décimo quinta edición. A esta empresa se sumó el abogado y  periodista Cataldo Calabretta, quien continúa siendo una de las personalidades que cada agosto se sube al escenario como presentador y periodista. 

De evento local a cita nacional 

Todo comenzó en el verano de 2012. En este pequeño pueblo de Calabria tomó forma un  proyecto que muchos consideraron un desafío casi imposible: traer al corazón del interior  calabrés a algunas de las figuras más prestigiosas de la cultura italiana y construir un premio capaz de consolidarse en el panorama nacional. La primera edición presentó de entrada un nivel de jurados y finalistas notable, con Pino Aprile, Piergiorgio Odifreddi y Piergiorgio  Morosini entre los finalistas, mientras que al escenario subían invitados como Alessandro  Profumo, Al Bano, Alessandro Laterza y Giovanna Taviani. 

Desde esos primeros pasos, que lo caracterizaron como un evento local, el Premio Letterario  Caccuri se transformó en un evento regional y, ya en sus últimas ediciones, en una cita  nacional e internacional. Edición tras edición, el pueblo recibió a algunas de las voces más  autorizadas del periodismo, la literatura, la política, la economía, la ciencia y el espectáculo 

italiano: Ferruccio De Bortoli, Nicola Gratteri, Carlo Cottarelli, Enrico Letta, Bianca  Berlinguer, Walter Veltroni, Dacia Maraini, Paolo Crepet, Stefano Massini, Sigfrido Ranucci,  Alan Friedman, Massimo Cacciari, Gad Lerner y Alessandro Sallusti, entre muchos otros,  convirtiendo a Caccuri en un lugar de debate libre sobre las grandes cuestiones de nuestro  tiempo. 

Tal fue su proyección que el Premio fue distinguido por el entonces presidente de la  República, Giorgio Napolitano, con la Medalla al Mérito Cultural, un reconocimiento  institucional que certificó el valor del trabajo realizado y el rol asumido por la manifestación  en el panorama cultural del centro-sur de Italia. Cuenta, además, con el patrocinio de la  Comunidad Europea, la Región de Calabria y el municipio de Caccuri. 

Cultura como motor de desarrollo 

Lo que distingue al Premio no es solo el prestigio de sus invitados, sino el sistema de valores  que guía cada una de sus decisiones. La Accademia dei Caccuriani reivindica su absoluta  autonomía e independencia, fundada en la libertad frente a cualquier condicionamiento  político y en la centralidad del lector. Los libros son seleccionados por un Comité Científico  presidido por Giordano Bruno Guerri, mientras que el ganador se elige por el voto conjunto  de la Giuria Popolare y la Giuria Nazionale, compuesta en total por 110 jurados calificados. 

Desde su nacimiento, el Premio recurre a la cultura como palanca de desarrollo para el  territorio: el libro se convierte en el punto de partida de un proyecto más amplio, capaz de  generar economía, crear oportunidades para las empresas locales, poner en valor las  excelencias del pueblo e incentivar un turismo de calidad, cada vez más interesado en los  lugares de la identidad y la experiencia. Cada edición convoca a miles de visitantes y  enciende los reflectores sobre Caccuri y sobre la Calabria más auténtica, contribuyendo a  construir la imagen de una tierra que invierte en conocimiento, hospitalidad y belleza. Por  quince días de agosto, el pueblo entero se vuelve escenario; después, la vida vuelve a su  cauce tranquilo, a la espera del año siguiente. 

Este año, entre el 27 de julio y el 10 de agosto de 2026, se celebró su décimo quinta edición,  con el mismo entusiasmo de sus orígenes. Caccuri recibió a cuatro finalistas de alto perfil que  se disputaron la prestigiosa Torre d’Argento, realizada por el maestro orfebre Michele  Affidato (uno de los artesanos preferidos de la Santa Sede): Tommaso Cerno, Pietro Grasso,  Cecilia Sala y Luca Sommi. 

Un marplatense, “Excelencia italiana en el mundo” 

El puente hacia América Latina no nació con la Colección Itálica: tiene un origen más  temprano y, para Mar del Plata, más personal. En 2019, en la Universidad Nacional de Mar  del Plata, el docente e investigador Daniel Antenucci creó, junto al caccuriano Eugenio  Marino, el diputado italiano Fabio Porta, el empresario Domenico Di Tullio, el profesor de la  Universidad de Verona Riccardo Giumelli, el filósofo y presidente de la Cámara de Comercio  italiana en Venezuela, Alfredo D’Ambrosio, el Ing. Alberto Becchi, la Dra. Bettina Favero y  el Dr. Juan Pablo Morea; la primera Cátedra Abierta sobre Civilización Itálica en el mundo.  Fue, sin saberlo todavía, la primera piedra de un puente que hoy cruza el Atlántico en varias  direcciones.

Ese mismo vínculo dio marco a un acuerdo entre el Premio Caccuri y las comunidades  italianas de Argentina y Uruguay para distinguir, cada año, a dos “italianos de excelencia en  el mundo”. En 2020 los reconocidos fueron Griselda Gambaro por Argentina y Víctor Rossi  por Uruguay; en 2021, Facundo Manes y Ricardo Pascale. El 8 de agosto de 2022, en la  undécima edición del Premio, la periodista Serena Bortone anunció en Caccuri a los  distinguidos de ese año: la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, y el propio Daniel  Antenucci, reconocido por la creación de la Cátedra. Un marplatense, en la plaza de un  pueblo que hasta entonces solo conocía por sus lecturas, recibiendo el nombre de “excelencia  italiana en el mundo”: pocas imágenes resumen mejor de qué está hecho este puente. Después  le siguieron Daniel Santoro y Alberto Bottinelli en 2023, Mempo Giardinelli y Mario  Lubetkin en 2024, María Teresa Andruetto y Renato Palermo en 2025 y, en la última edición,  Paula Pareto y Maria Emilia Perez Santarcieri. 

Consultado telefónicamente por el diario La Capital de Mar del Plata, Antenucci, coordinador  de la “Cattedra Italica” explicó el sentido de ese trabajo: “Siempre he pensado que es una  pena que una literatura tan rica, que constantemente produce nuevos autores y obras  maravillosas, no esté ampliamente traducida al español y ampliamente distribuida en América  Latina”. Y agregó, sobre el proyecto editorial que ya comenzaba a gestarse con Eudem:  “Empezamos, por supuesto, desde el sur, desde Calabria, desde Caccuri, para el sur de las  Américas”. 

El puente se consolida 

En paralelo, la Cátedra y el Premio llevaron adelante el proyecto que Antenucci había  anunciado en 2022: la Colección Itálica, desarrollada junto a Eudem, la editorial de la  Universidad Nacional de Mar del Plata, para traducir al español literatura italiana  contemporánea, algo poco frecuente, ya que habitualmente se traducen los clásicos y no la  producción reciente. El trabajo, según explicó Antenucci, director de la colección, al Sistema  de Medios Públicos de la UNMDP, había comenzado en realidad en 2019, bajo el mismo  acuerdo de colaboración con la ciudad de Caccuri que dio origen a la Cátedra, y se prolongó  por las demoras propias de la pandemia hasta llegar a su difusión pública. Las traducciones  estuvieron a cargo de profesionales argentinos, adaptadas al español rioplatense y revisadas  por especialistas de la UNMDP. 

Tres libros, tres voces del sur de Italia 

Partir soñando (Eugenio Marino, traducción de Andrea Bonzo) reconstruye la historia de la  emigración italiana a través de la canción popular: del canto de los trabajadores golondrina a  las canciones de la “fuga de cerebros” que hoy circulan en YouTube, pasando por Carosone,  De Gregori, De André, Guccini y Rino Gaetano. Marino, nacido en Crotone en 1973 y  

radicado en Roma, es dirigente del Partito Democrático italiano y fue asesor del Ministerio  para el Sur y la Cohesión Territorial. 

Amores regalados (Olimpio Talarico, traducción de Juan Terranova) sigue a Martino, ya  viejo, que viaja a Buenos Aires tras una llamada que lo convoca a desenredar los nudos de  una amistad y un amor truncos, en un relato que va de la Berlín de 1945 a la Calabria fascista  y la Argentina de hoy. Talarico, nacido en Crotone y criado en Caccuri, vive desde 1994 en  Bérgamo, donde enseña ciencias literarias; es también responsable de la sección de no ficción  del Premio Caccuri.

Trece goles desde el córner (Ettore Castagna, traducción de Pedro Becchi y Juan Terranova)  narra, a través de las hazañas futbolísticas de un ídolo local, la revolución soñada por una  generación de provincia entre 1974 y 1981. Castagna, antropólogo, músico y escritor nacido  en Catanzaro en 1960, también vive en Bérgamo. 

Octubre de 2025: los tres autores cruzan el Atlántico 

Hubo un octubre en que la orilla que solía esperar se convirtió en la orilla que recibía. En  octubre de 2025, los autores de la Colección Itálica viajaron a América del Sur, junto al  intendente Luigi Quintieri, el concejal Giovanni Porcelli. Con Daniel Antenucci, realizaron  una gira que llevó a la Colección Itálica y, con ella, un pedacito de Caccuri por Buenos Aires,  Mar del Plata y Montevideo. 

En Buenos Aires fueron recibidos por quien entonces era embajador de Italia en Argentina,  Fabrizio Lucentini. En Mar del Plata, la bienvenida corrió por cuenta del cónsul Andrea  Varischetti. Y en Montevideo los aguardó el embajador de Italia en Uruguay, Fabrizio Petri,  quien los recibió con una gala en la propia sede de la embajada, a la que asistieron  personalidades de la cultura y de la política uruguaya. Tres ciudades, tres representaciones  diplomáticas, un mismo puente tendido palabra por palabra. 

Caccuri llega a Buenos Aires 

La presentación formal de la colección tuvo también su escenario propio en la sede de la  Federación de Asociaciones Calabresas de la Argentina (FACA), en Buenos Aires, con una  delegación del municipio de Caccuri encabezada por el intendente Luigi Quintieri, el concejal  Giovanni Porcelli, el vicepresidente del Premio Olimpio Talarico y el propio Eugenio  Marino. El encuentro, organizado por María Eugenia Serrano, presidenta del Comites de  Lomas de Zamora y coordinadora de InterComites Argentina, reunió a autoridades,  académicos y representantes de la colectividad calabresa, entre ellos el presidente de la  FACA, Vicente Granata, y el cónsul italiano Lorenzo Conti. 

“Este premio, que nació en nuestro pequeño pero hermoso pueblo, se convirtió en un  fenómeno nacional”, dijo Quintieri en esa ocasión. “Hoy es el certamen de ensayo más  importante del país y el festival cultural más destacado de Calabria.” El cónsul Conti, por su  parte, subrayó que en Argentina “realmente existe una Italia fuera de Italia”, una frase que,  escuchada en el corazón de Buenos Aires, suena casi a certeza. 

Allí se presentaron los tres títulos de la Colección Itálica, editados por Eudem y ya  presentados poco antes en la Feria del Libro de Buenos Aires de 2025.  

La colección vuelve a Mar del Plata 

El recorrido de la Colección Itálica no terminó en Buenos Aires: volvió a casa. La UNMDP  fue también escenario del encuentro: en la Librería Universitaria, la Cátedra Itálica y Eudem  presentaron las tres obras ante su propio público, en la misma ciudad donde había nacido el  proyecto, en la misma universidad donde todo había empezado con una cátedra y un sueño.

En la presentación marplatense participó el propio Luigi Quintieri, quien definió a Caccuri  como el lugar donde se formó “como hombre” y contó que, al llegar por primera vez a  Argentina, encontró “otra Italia” fuera de Italia. Cada libro que cruza el Atlántico, dijo,  representa “una comunión entre dos mundos lejanos y cercanos”.  

Talarico, finalista del Premio Strega, el galardón literario más importante de Italia, contó en  esa presentación que la parte de Amores regalados que más disfrutó escribir fue la  ambientada en el cementerio de la Recoleta, donde se revela el desenlace más trágico del  relato, y que su vínculo con Argentina nació mucho antes de conocer el país: en su infancia,  en Caccuri, todavía estaba viva la memoria de las familias divididas por la emigración, esa  herida antigua que no termina de cerrar y que, tal vez por eso mismo, sigue dando literatura. 

Un acuerdo tripartito: Argentina, Brasil e Italia 

El puente dejó de ser bilateral. El Comune di Caccuri anunció la firma de un Protocolo de  Intención para la cooperación cultural y académica entre Brasil, Argentina e Italia, que suma  a la relación con Mar del Plata un tercer vértice latinoamericano. Del acuerdo participan el  Comune di Caccuri, representado por el intendente Luigi Quintieri; la Cátedra Brasileña de  Cultura Itálica “RADICI”, vinculada al Departamento de Introducción al Estudio del Derecho  y Derecho del Trabajo de la Universidad Federal de Minas Gerais, representada por su  coordinadora, la profesora Maria Rosaria Barbato; la Cátedra de Civilización Itálica y  Globalización de la Universidad Nacional de Mar del Plata; y el presidente del Premio  Literario Caccuri, Adolfo Barone. 

“Esta alianza estratégica no solo refuerza los lazos de amistad y cooperación entre nuestros  pueblos, sino que también abre nuevas perspectivas para la promoción conjunta de la cultura  y los valores compartidos a nivel internacional”, señalaron los representantes de las  instituciones firmantes. El programa de cooperación prevé actividades conjuntas,  conferencias, publicaciones y programas de movilidad académica entre las tres orillas del  Atlántico. Lo que empezó como el sueño de enamorar a una región terminó enamorando, de a  poco, a todo un continente. 

El lazo sigue vivo 

El 10 de agosto de 2026, en el marco de esa misma décimo quinta edición, el vínculo volvió a  hacerse visible. En la cornice del rivellino de la Torre del Castello, el Consejo Municipal de  Caccuri se reunió para conferir la ciudadanía honoraria al Director General de la RAI,  Roberto Sergio, a quien el intendente Luigi Quintieri entregó una placa y las llaves de la  ciudad. En esa misma ceremonia, Quintieri le obsequió a Daniel Antenucci “dell’Università di  Mar del Plata” un prendedor de plata con la Torre del Castello, símbolo de la historia, la  identidad y el orgullo de Caccuri. 

Que el mismo acto que distinguió al máximo directivo de la televisión pública italiana tuviera  también un lugar para un marplatense que en 2022 había sido declarado “excelencia italiana  en el mundo” confirma algo que esta historia viene mostrando desde el principio: Caccuri,  pueblo de apenas 1500 habitantes, no deja de construir puentes con el mundo. 

Caccuri desembarca en Mar del Plata

El puente, además, tiene fecha de regreso. Entre el 5 y el 7 de octubre, Luigi Quintieri, intendente de Caccuri y abogado de profesión, llegará a Mar del Plata para presentar su libro Inteligencia Artificial y Derecho. Lo acompañarán el asesor municipal Tonino Falbo y el  propio presidente del Premio Literario Caccuri, Adolfo Barone. 

El paso de Antenucci por la XV edición del Premio, en agosto, ya había dejado sembrados otros dos encuentros que también desembocarán en Mar del Plata. Allí conoció a la abogada antimafia Civita Di Russo, vicepresidenta del Gabinete de la Región Lazio, quien llegará a la ciudad en octubre para presentar su libro Indómita. Y también se reunió con el cantante Leo Gassman, nieto de Vittorio Gassman, ícono de la época dorada del cine italiano. 

Así, un premio literario nacido para honrar el amor de un puñado de caccuresi por su pueblo  natal terminó convirtiéndose en un puente institucional que hoy une a Calabria con  Argentina, Uruguay y Brasil, con un marplatense en uno de sus extremos, y con Mar del  Plata, este octubre, como destino. Y queda, al final, la misma imagen con la que empezó  todo: un pueblo diminuto que cada agosto se llena de voces, de libros y de banderas ajenas  que ya no lo son tanto, y que demuestra, una vez más, que el tamaño de un sueño nunca se  mide en habitantes.