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Policiales 10 de julio de 2022

Cómo vive hoy el autor del triple crimen de la calle Catamarca, a 10 años de recibir perpetua

Facundo Peralta fue condenado el 12 de julio de 2012 por el aberrante asesinato de su padre, la pareja de éste y el hijo de ella, ocurridos una noche de septiembre de 2010 en Catamarca al 2500. Sigue preso en el penal de Batán, jugó al rugby en el equipo de la cárcel y recién podría salir en libertad en noviembre de 2045.

Facundo Peralta en el penal de Batán.

Facundo Peralta tenía 19 años cuando el 23 de noviembre de 2010 asesinó a tiros a su padre, a la pareja de éste y al hijo de ella, en lo que se conoció como el “triple crimen de la calle Catamarca”. Hoy, tras una década desde que el Tribunal Oral Nº 3 lo condenó a prisión perpetua, ya pasó los 30 y permanece alojado en la cárcel de Batán, aunque con intenciones de salir más temprano que tarde.

Claro, cualquier convicto las tiene. Pero en el caso de Peralta, todo indica que deberá esperar y mucho para ver consumados sus anhelos. Inclusive, en busca de conocer cómo es su vida hoy, LA CAPITAL supo que en 2021 solicitó la prisión domiciliaria, que rápidamente le fue denegada por Juzgado de Ejecución Penal Nº 1, a cargo de Ricardo Perdichizzi.

Tanto la investigación del caso como su resolución tuvieron extensa cobertura en LA CAPITAL.

Tanto la investigación del caso como su resolución tuvieron extensa cobertura en LA CAPITAL.

De acuerdo a los datos que pudo obtener este medio, los informes sobre la conducta de Peralta intramuros no fueron negativos. Al menos, hace algún tiempo hasta se destacaba que el autor del triple crimen practicaba rugby y formaba parte del equipo del penal y eso le servía para pasar el tiempo y despejar los malos pensamientos.

Sin embargo, por el tipo de condena que recibió, Peralta recién accedería a la recuperación de su libertad en noviembre de 2045. Para entonces, habrá estado preso 35 años y tendrá cerca de 55. Es decir, toda su juventud la habrá pasado detenido.

Un caso escalofriante

Aquel 23 de setiembre de 2010 Facundo Peralta mató de un tiro en la nuca a su padre Eduardo, luego de otro en el rostro a Pilar Piedrabuena y de dos disparos al hijo de la mujer, Sergio Neiman. Después de eso, se dirigió a la casa de su amigo Jonathan Bedoy y tras confesarle el triple crimen le pidió que le ocultara la pistola 9 milímetros que había utilizado.

Bedoy no sólo hizo lo que le pedía Peralta, sino que días más tarde dio el arma de fuego en parte de pago de una motocicleta que compró. A pesar de la investigación del fiscal Mariano Moyano, no se pudo establecer un móvil preciso.

El Tribunal Oral Nº 3 que lo condenó indicó que Facundo Peralta tenía una relación conflictiva con su padre después de que éste decidiera convivir con Piedrabuena. “El imputado no aceptó la llegada de Piedrabuena a la casa para ocupar el rol de su madre fallecida tiempo atrás”, dijo, entre otras palabras, el fallo.

Una vez conocida la sentencia, Peralta fue conducido en un camión penitenciario a la Unidad Penal Nº 15 de Batán, mientras que Bedoy salió caminando de Tribunales. La concubina de Peralta y todos sus allegados lo insultaron y lo acusaron de mentiroso.

Vale recordar que uno de los elementos más importantes con los que contó el fiscal Moyano para sostener la acusación de Peralta fueron los dichos de Bedoy, además de otras pruebas claves como las llamadas telefónicas y el incidente en una casa de electrodomésticos horas después de producidas las muertes.

Por su parte, Alejandro Borawski, defensor de Peralta, dijo: “No quiero ser irrespetuoso de las autoridades pero me parece que desestimar las nulidades porque llamar al fiscal en la escena del crimen era una pérdida de tiempo, o porque los formalismos no importan, es algo para cuestionar”, dijo entonces el abogado.

Ese 12 de julio de 2012 en el que los jueces Eduardo Alemano, Juan Manuel Sueyro y Leonardo Celsi condenaron a Peralta, la lectura del fallo omitió los fundamentos de algunas de las cuestiones por tratarse de resoluciones técnicas. La primera de ellas era la que estaba vinculada a los pedidos de nulidad que había realizado Borawski en relación a la actuación policial en la escena del crimen. Para el defensor la labor de la policía había sido irregular. Sin embargo, los magistrados desestimaron esa solicitud.

El autor del triple crimen durante una de las audiencias del juicio oral realizado en 2012.

El autor del triple crimen durante una de las audiencias del juicio oral realizado en 2012.

Los jueces consideraron probado que Peralta llegó en avión a Mar del Plata desde Río Grande el día anterior al crimen y que tras pasar a la noche por la casa de Bedoy se dirigió, entre las 21.40 y 21.45 del jueves 23 de septiembre de 2010, hasta la vivienda de su padre. No le demandó más de 7 minutos llegar, por lo que arribó aproximadamente a las 22.

Por el registro de llamados de Sergio Neiman (y por supuesto la labor forense), los crímenes se produjeron entre las 21.37 y las 22.11. Neiman hizo ocho llamadas telefónicas entre las 19.20 y las 21.37, ya que estaba organizando su cumpleaños. Pero después su teléfono no registró actividad hasta detectarse varias llamadas perdidas a partir de las 22.11.

Estas llamadas no atendidas fueron realizadas por un amigo al que Neiman había llamado 49 minutos antes (Neiman siempre le hacía una llamada inconclusa para que su amigo, que no gastaba crédito, lo llamara más tarde). Para los jueces, Neiman era una persona muy atenta a su teléfono y por eso no haber atendido significaba que su muerte ya había sucedido.

Un estudio del fiscal Moyano determinó que del 11 de julio de ese mes, hasta el momento de los crímenes, Neiman sólo había dejado sin atender 5 llamadas. Esos elementos fueron sólidos para datar las muertes antes de las 22.11. Y el teléfono de Facundo Peralta se activó a las 22.12 con 14 segundos en la zona de la casa donde ocurrieron los asesinatos.

Peralta dijo que había ido a ver a un amigo al que no encontró y, al respecto, los jueces fueron contundentes: “Al debate concurrieron varios amigos de Peralta, pero ninguno de ellos aportó datos sobre el que supuestamente fue a ver y no encontró”.

También el Tribunal dijo que cuando Peralta declaró dio la sensación de “estar leyendo un libreto” y que no quiso someterse a las preguntas por consejo de su defensor. Esas respuestas podrían haber sumado algún elemento de interés, porque si bien la negativa a hacerlo no tienen peso incriminante, su relato final no “conmovió la prueba de cargo”.

Además, en el fallo se hizo referencia a la actitud de Facundo Peralta de pretender comprar mercadería a nombre de su padre y cometer un fraude.

Móvil y reacciones

A lo largo del proceso, el fiscal Moyano trató de probar que entre Eduardo Peralta y Facundo Peralta había problemas surgidos de una herencia familiar. Para los jueces no fue fuerte la carga probatoria al respecto y ni siquiera aquella nota encontrada en una caja que decía, de puño y letra de Facundo, “Sos un hijo de puta”, mereció demasiada atención.

En cambio, existió la convicción en el Tribunal que existían conflictos familiares surgidos de la llegada de Piedrabuena a la vida de los Peralta.

Finalmente los jueces calificaron los delitos cometidos por Peralta como “homicidio agravado por el vínculo y por uso de arma de fuego” en relación a su padre; “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” por el hecho de Piedrabuena; y “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y para ocultar delitos precedentes” para con Sergio Neiman.

Momento en que Peralta salía de Tribunales tras ser condenado a prisión perpetua.

Momento en que Peralta salía de Tribunales tras ser condenado a prisión perpetua.

“No sale más… no sale más”. Entre lágrimas, con una mezcla de dolor inconmensurable y de relativa satisfacción, el padre de Sergio Neiman se desahogó junto a sus allegados apenas finalizó el juicio.

“Este hijo de puta no sale más. Es lo que necesitaba escuchar para que mi negrito pueda descansar. Pero ni así va a descansar por lo que le hizo este… Se hizo justicia. En el juicio se dijeron muchas cosas pero no había que olvidar que acá había un asesino”, dijo Neiman a los medios. Y agregó: “Yo le había prometido a mi hijo que éste no iba a salir más. Yo no pienso como él, no lo voy a matar, pero ya me voy a encargar de él. Por ahora, nos queda esta condena que nos da un poco de tranquilidad, tal vez nos ayude a vivir con un poco más de calma”.

Mientras en otro sector del sexto piso de Tribunales los allegados a Facundo Peralta también lloraban y acusaban a Bedoy de “mentiroso”.