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Cultura 22 de agosto de 2022

Conferencias y manuscritos, las líneas para descubrir al otro Borges

Están en curso dos investigaciones: una liderada por Balderston, desde Estados Unidos, la otra por Blanco desde Mar del Plata. Ambas permiten entender nuevos aspectos de la obra del autor de "El jardín de senderos que se bifurcan".

Balderston y Blanco, en Mar del Plata. Sus trabajos se complementan.

Los unió Borges, escritor de fuerza avasallante y obra de aspecto infinita. Daniel Balderston desde la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos: allí dirige el Borges Center y la revista Variaciones Borges. Mariela Blanco desde la Universidad Nacional de Mar del Plata e investigadora del Conicet. El estudiaba los manuscritos del autor de El Aleph, diseminados por el mundo. Ella empezó a indagar en el Borges conferencista, que necesitó de sus clases magistrales impartidas en ciudades de Argentina y Uruguay para poder vivir, tras 1946.

Los proyectos se cruzaron, unieron y potenciaron. La aparición de unos cuadernos manuscritos en 2019, escritos por Borges y en poder de la Universidad de Michigan permitieron que la investigadora de Mar del Plata y su equipo de trabajo avanzaran en la enorme pesquisa.

“Es un trabajo afortunado”, se entusiasma Blanco, en una entrevista con LA CAPITAL, mientras Balderston está sentado a su lado y asiente. El destacado docente norteamericano, considerado uno de los especialistas en la obra borgeana, estuvo en Mar del Plata para dar una charla en Villa Victoria. No fue su primera vez, en otros momentos visitó esta ciudad y los espacios por lo que veraneó el afamado escritor.

“Borges es uno de los escritores más leídos por los escritores a nivel mundial, hay muchísimas traducciones a las lenguas más diversas: hubo traducciones en el bloque soviético cuando estaba prohibido, se lo traducía en casas, es uno de los escritores más populares en China. Y además es muy leído entre no especialistas, entre la gente de física, de informática, de matemática. Se lo lee en Estados Unidos, mucho, no es best seller. Borges es arduo, igual fascina desde la primera lectura“, indica Balderston.

Y confirma: “Hay bastante material inédito, estamos trabajando sobre cuadernos que tienen que ver con las clases, y esas clases a veces tienen que ver con textos publicados posteriormente”.

De 22 a 238

Esos cuadernos originales le permitieron a Blanco, justamente, agrandar los datos que tenía hasta el momento.
De tener fechadas veintidós conferencias, su equipo pasó a tener datos fehacientes de doscientas treinta y ocho clases dadas por el autor.

“La aparición de esos cuadernos más la investigación ardua del equipo que estoy dirigiendo han dado un total de doscientos treinta y ocho conferencias, las que dio entre 1945 a 1955, cuando aún veía, sin contar las de su etapa de ceguera. De veintidós iniciales hemos logrado localizar, fechar, datar y relevar doscientas treinta y ocho. Y ahora, a muchas de ellas, pudimos llenarlas con contenido“, agrega Blanco.

Es que “Borges hizo apuntes de esas conferencias en estos cuadernos encontrados, ellos contienen apuntes para clases y cursos que son los que le permitieron vivir en esos años. Su actividad principal era dar conferencias por todo el país”, contextualiza la investigadora.

Los temas “eran amplios”, sigue Blanco. “Uno puede creer que hablaba de literatura argentina. En el ’45 habla de literatura gauchesca, que va a ser uno de sus caballitos de batalla, pero después daba cursos en la Cultural Inglesa y hablaba sobre escritores ingleses, filósofos ingleses, escritores místicos, orientales, del sufismo, budismo, cosmopolitismo. Los ejes comunes estaban vinculados a los intereses de las instituciones. Algunos cursos son colectivos y los daba con otros profesores”.

A Mar del Plata llegó en 1966, cuando ya era un escritor consagrado. “Vino a dar clases en la Universidad Católica, enseñó literatura inglesa y norteamericana a la primera promoción de egresados de letras. Eran pobladas sus clases, sabemos que venía gente de Necochea”, agrega.

Su idea es armar “un mapa” que confirme lo que ya muestran estos escritos: que el Borges escritor convive con el Borges orador. Fue “un productor de textos de manera simultánea, escribía para medios gráficos, daba una conferencia, podemos ver que estaba escribiendo un texto sobre Kafka y al mismo tiempo otra cosa”, puntualiza.

Otro aspecto que arroja la investigación es la posibilidad de que los académicos replanteen “el tema del corpus literario”, que no solo esté formado por sus libros, también por sus conferencias. “Ahora vemos que eso quizá haya que verlo de una manera diferente y que las nuevas tecnologías permitirían integrar”, agrega.


Balderston, investigador y docente de la Universidad de Pittsburgh.

Balderston, investigador y docente de la Universidad de Pittsburgh.


Lo marginal

Recientemente editado por Eudeba, “Lo marginal es lo más bello” es el último libro de Balderston en el que se explaya sobre sus recientes descubrimientos en torno a los manuscritos borgeanos.

“´Lo marginal es lo más bello´ es una frase del ensayo Crítica del paisaje que Borges escribió en 1921 y es el título de mi libro. Retomé esa frase con otro enfoque y con otro manejo del archivo, porque ahora sabemos que lo marginal en Borges es realmente importante”, aclara el autor.

Lo marginal hace referencia a las notas escritas por Borges en las zonas periféricas de sus manuscritos. “Son las fichas bibliográficas, las variantes, los titubeos, las vueltas… después de tener un texto semi terminado muchas veces él retoma la misma hoja y a veces con otra letra. En el caso de Trinchera y Judería, que son textos tempranos, él los sigue modificando en la misma hoja y a veces con una caligrafía o letra muy diferente”, explica.

Balderston encuentra en los manuscritos de Borges una riqueza absoluta: la arquitectura de sus textos y las posibilidades que desplegaba sobre cada relato. “Había asociaciones de ideas a veces en el mismo campo semántico, a veces ponía palabras que rimaban o que comenzaban o terminaban con la misma letra“.


El equipo de investigadores que dirige Blanco.

El equipo de investigadores que dirige Blanco.


“Es un tipo muy inquieto -sigue-. En cierto modo, tiene que ver con una idea muy fuerte en su poética que es la posibilidad de que la literatura solo sean borradores, que estamos siempre en el umbral de algo, el hombre en el umbral o la inminencia de la revelación, esa idea de hacer un texto abierto a muchas lecturas o interpretaciones posibles. ‘El jardín de  senderos que se bifurcan’ es un texto sobre eso. El personaje Stephen Albert escribe los manuscritos de los antepasados de Yu Tsun como borradores infinitos, caóticos, es una especie de autorretrato de Borges igual que la nota de ‘Pierre Menard, autor del Quijote'”.

Nada es definitivo, parecen decir sus manuscritos. “Los ensayos están llenos de esas ideas. Dice cosas como ‘leí días pasados algo que me hizo pensar’, usa el quizá, tal vez, puede ser, esos modismos de él en la página tienen que ver con que no quería escribir textos cerrados, sino textos que tuvieran muchas lecturas diversas”.



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