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Policiales 13 de agosto de 2020

Cuatro años sin saberse del destino de una mujer trans detenida por drogas

Por estas horas se desarrolla en el fuero Federal la segunda parte del juicio al caso conocido como Tacos Blancos sobre venta de drogas y connivencia policial. En él se menciona al pasar un hecho que quedó en el olvido: la desaparición de una travesti de una comisaría.

Por Fernando del Rio

En la madrugada del 1° de abril de 2016 una mujer trans, como tantas veces sucede, fue levantada de la calle y llevada a la comisaría Cuarta. Era la época en la que la Zona Roja estaba estallada de violencia, con crímenes y venta de droga. La travesti, cuya identidad fue ignorada, se esfumó de la dependencia policial y nadie más supo de ella.

La versión de la policía fue que una vez en la comisaría, y aprovechando cierto relajamiento del personal, la detenida logró quitarse las esposas, abrir una ventana, saltar, perder cual Cenicienta un zapato de taco alto y desaparecer.

Horas después los portales de noticias de Mar del Plata hacían referencia a la evasión como resultado final y tragicómico de un operativo en la Zona Roja en la que había sido detenida la travesti de 29 años con casi 30 envoltorios de cocaína.

Imagen de la noche y madrugada de los allanamientos.

Imagen de la noche y madrugada de los procedimientos policiales.

El devenir de los acontecimientos convirtió a esa travesti en una especie de espectro, en un fantasma que nadie pudo siquiera reconocer y puso en evidencia la estrecha relación entre el mundo policial y el de la venta de estupefacientes.

La madrugada de la desparición

La redada de la noche del 31 de marzo y madrugada del 1° de abril fue a causa del incremento de la violencia y de la indiscriminada venta de drogas en el lugar. Una semana antes, el 24 de marzo, Matías Cisneros (28) había sido asesinado de un disparo en el pecho en México y Rivadavia.

A raíz de ese homicidio y de las denuncias de los vecinos la Municipalidad decidió volcar su personal de la Policía Local y la dirección de Tránisto a un operativo de visibilidad. También fue alertada la fiscalía de Estupefacientes y la comisaría Cuarta sobre el despliegue.

En ese contexto, una travesti fue detenida con bochas de cocaína, mientras que dos compradores fueron demorados, aunque luego dejados libres sin ningún cargo.

La aprehendida fue trasladada a la comisaría Cuarta, ubicada a 8 cuadras del lugar de su detención esposada. Allí se la mantuvo en una oficina mientras se intentaba formar al menos un acta en el que estuviera reflejada la situación y, al menos, la identidad.

En la comisaría solo había personal femenino cumpliendo labores de guardia y atendiendo otro trámite vinculado a menores aprehendidos.

Lo siguiente que se supo es que la detenida ya no estaba. Que las esposas a las que había sido sujetada permanecían colgando del perno de una pared y que una ventana que da a la calle Chile estaba abierta de par en par. Sobre la vereda el único rastro de la huida fue aquel zapato taco alto de talle medio y en un intento “Ceniciéntico” se intentó buscar a su propietaria.

Ante la gravedad del episodio se presentaron en la comisaría los fiscales Leandro Favaro y Daniela Ledesma, quienes fueron notificados de la novedad. Sin embargo, la causa por evasión cayó en el turno del fiscal Alejandro Pellegrinelli.

La causa Tacos Altos, hoy en su segundo juicio, reveló un llamado telefónico del entonces titular de la comisaría cuarta, Jorge Quinteros, a Mara, la mujer que ya fue condenada por venta en Tacos Altos I. El comisario quería alguna ayuda para saber a dónde se había ido la mujer trans.

-…Le pregunto al resto de las chicas y cuando averigüe algo le aviso, pero que seguro se fue para Buenos Aires ya…”.

La causa 7826/16 empezó a investigar la evasión pero para empezar no se tenía siquiera la identidad de la travesti. Por comentarios de la calle y por conocimiento de los policías, éstos aseguraron que se trataba de una mujer trans, peruana, de 29 años, conocida con un nombre de género, nada más. Sin embargo, esa supuesta persona era de una talla importante, imposible de ser la usuaria de aquel zapato.

Acaso alguien sepa quién fue esa anónima travesti, pero nunca hubo certezas agregadas a la causa.

Las dudas rodearon al caso por un par de años. ¿Fue la policía la que por incompetencia permitió que se escapara? ¿Fue la policía por connivencia con la venta de drogas la que lo posibilitó? O ¿fue la policía responsable de esa desaparición?

Nunca se supo. El 4 de enero de 2018 se escribió que “con las constancias colectadas hasta aquí en la investigación, no se ha podido hasta la fecha aportar prueba tendiente al esclarecimiento de la materialidad del hecho investigado”. Y la causa se archivó.