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Policiales 2 de agosto de 2018

El hotel del terror en el centro de la ciudad

Ni en aquellas películas de clase B, acaso las más recordadas en el género de terror por su inclinación a no escatimar excentricidades narrativas, se le ocurriría a un guionista utilizar como señuelo el yoga y como campo de acción un hotel en una ciudad balnearia.

El hotel tenía por característica ser de recepción abierta de mascotas.

El Hotel City, de Diagonal Alberdi al 2500, escondía en sus entrañas el pavoroso secreto de las más aberrantes prácticas sexuales, esclavistas y de torturas, según la investigación. Sin embargo, era publicitado por páginas de internet.

Antes del allanamiento del 3 de julio, vivían 12 personas en el hotel, incluido Eduardo Nicosia y excepto Coronado, que lo hacía en un departamento de la calle Santa Fe.

La mayoría de los ocupantes estables eran víctimas que cumplían labores de hasta 17 horas por día, en la cocina, en la recepción, en la lavandería, en el servicio de habitaciones. Ninguna de esas personas cobraba y todo lo que recaudaba el comercio era en beneficio de Nicosia.

En el cuarto piso vivían casi todos, aunque también ocupaban alguna habitación de la planta baja. Pero allí en el cuarto piso, Nicosia tenía su lugar sagrado como Swami. Era la suite principal, la más grande y donde tenía más espacio para su silla de ruedas. En la habitación contigua y en el antebaño, decenas de armas y municiones.

El hotel tenía cámaras de seguridad que controlaban Fanesi y Xavier para evitar deserciones. Y en la habitación de Nicosia se encontró un detector de radiofrecuencia con antena, con aptitud para hallar la señal de cualquier equipo electrónico.

Los pasajeros jamás notaron lo que escondía el hotel. Por el contrario, en las páginas como Booking o Tripadvisor, los comentarios son favorables, destacan el silencio y que sea pet friendly. Porque en el City, entre los animales y las personas no había ninguna diferencia.

Aberraciones de

un líder inhumano

Relato de un hijo biológico N°1 de Nicosia: “De Argentina a Venezuela viajó un discípulo con su señora y dos hijas menores. Este discípulo le gritaba a su esposa que se quería ir pero su esposa era una de las que más captada estaba. Mi padre abusaba de las hijas menores y por eso el hombre se quería ir. A él lo asesinaron por quererse ir”.

Hijo biológico de Nicosia N°2 anotado como hijo de hijo biológico N°1: “Figuro como hijo de mi propio hermano, quien a su vez estaba casado ficticiamente con mi mamá. Nicosia me tiraba por las escaleras, me ataba con cinta de embalar de pies a cabeza y me ponía en una tabla con la máquina de acupuntura. Me ponía las pinazas en los dientes para darme electricidad, y alcohol en los ojos y la nariz, y varias veces me ahogó en el inodoro, por lo que me quedó pánico al agua”.

Mujer captada: “Nací en el año 1977 y reconozco a Nicosia como mi padre de crianza, aunque en los papeles aparece otra persona. Creo que Nicosia es mi papá biológico aunque no estoy segura y no me interesa saberlo tampoco. Somos 6 hermanos de sangre aunque sólo reconozco a Xavier, porque con los demás perdí trato. Vivo en el City. Nunca fui al colegio ni me interesó estudiar”.

Hijo biológico de Nicosia N°3: Fui anotado como hijo de un discípulo de Nicosia. Fui víctima de castigos y torturas de parte de él. A los 17 años me obligó a mantener relaciones sexuales y dos años después me hizo retomar las lecciones de sexo, como decía él, en sesiones que duraban toda la noche y él las filmaba. Decidí irme en 2004”.

Hijo biológico de Nicosia N°4: “Pasé varios meses encerrado en una habitación viendo todos los días cómo mi papá torturaba a otra persona con electricidad. Lo torturaba porque no le quería decir papá en voz alta. Me prohibieron ir al colegio y fui víctima de golpes de Nicosia”.

Hija biológica de Nicosia N°1: “Las mejores personas para mi papá eran las que no decían absolutamente nada respecto de lo que él pedía. A los 15 años me dio una paliza frente a mis hermanos durante horas atada y se me cortó la circulación. Me ató con los brazos por atrás de los tobillos y las muñecas. Me arrastraba por el piso, me movía, me asfixió y cuando me desmayaba él me despertaba. Mis hermanos dicen que me metió la cabeza en un balde con agua pero no lo recuerdo”.

Hijo biológico de Nicosia N°4: “Cuando mi hermana quedó embarazada, nuestra madre le explicó que era muy normal y que la ignorancia de la gente y la religión católica infundían miedo a las personas para no hacer esas cosas”.