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Cultura 16 de abril de 2019

El indignado de la Cruz del Sur

Artista desconocido para las mayorías, alejado del mainstream cultural, Eduardo Sanguinetti reposa en una obra crítica y poética que se da a conocer en "Blues Circunstancial. The Big Relato".

Eduardo Sanguinetti.

Diez años antes de morir, en la primavera de 1989, Aldolfo Bioy Casares escribió: “Más allá de su psicología implacable y exacta de hombre de mundo, más allá de su desprecio por lo vulgar, más allá de ese romanticismo que estalla en algunos episodios de su obra, Sanguinetti es fundamentalmente un estilo, un ‘paso adelante’ donde el sol brilla sobre nada nuevo”.

El referido es Eduardo Sanguinetti, un artista polifacético, que maneja varias disciplinas, desde la música, el arte performático y la literatura a la filosofía. Bioy lo llamó “dandy”, un adjetivo que, aplicado a su persona, parece complacerlo.

“Se puede apreciar el sentido del ser dandy, donde el cuidado de uno mismo y el placer son congéneres, que apuntalan el sentido de libertad, de amor y virtud de artista”, dice de sí mismo.

Crítico del sistema artístico y económico actual, críptico, a veces caótico, Sanguinetti se deja conocer en “Blues Circunstancial. The Big Relato” (Prosa Editores), un libro pensado como un collage, en el que es posible leer sus ideas (plasmadas en editoriales para diversos medios) y sus textos en prosa poética y en verso. También aparecen entrevistas que le hicieron en revistas y opiniones que escritores y periodistas vertieron sobre su persona.

Escribe, por ejemplo: “Desde que el arte ha muerto, se ha vuelto extremadamente fácil disfrazar a los policías de artistas”. Y también esto otro: “El mundo es el mejor/lugar para esconderse./ Se puede controlar el tiempo,/meterse en él y/ no hacer nada,/ no necesitas dioses ni gurúes./ No esperar nada,/ excepto de uno mismo”/ Y nada pierde/ quien nada/ espera“/

Esa crítica al establishment económico y social en general lo llevó a escribir el “Manifiesto de indignados contra el neoliberalismo“, un texto que se entrelaza con su faceta de artista contestatario y desconocido a la vez.

“En las ciudades, desiertos, montañas, en cuanto paisaje existe en este planeta, construiremos con espontaneidad y en emergencia una comunidad que no admite más este sistema asesino”, proclama en ese manifiesto.

Y sigue en su Manifiesto que se puede leer completo en la web: “El hombre falso gobierna sus tierras y tiene grandes máquinas de guerra que reparten el dolor y la muerte en la Tierra. El Falso que es gobierno nos manda la basura, los mentirosos que engañan regalan olvido a su gente”.

– El Manifiesto de los Indignados tiene plena vigencia, ¿qué alcances tuvo? ¿Considera que influenció al movimiento de los indignados que se motorizó en España, sobre todo?

– Mi Manifiesto de los Indignados contra el Neoliberalismo, lanzado en países de habla hispana y que fue replicado en Francia y otras naciones, tuvo plena vigencia hasta el año 2015 aproximadamente… Si nos remitimos a hoy, no dudo que pareciera que la indignación se ha diluido en el aire… devino en “queja” y olvido… indignante para mí, un indignado de la Cruz del Sur, perciba, que la perversión del sistema haya impuesto criterio, que las nuevas generaciones millenials, apuntaladas por la tekné (tecnología), operen desde la virtualidad, dejando de lado el compromiso de saber que simplemente son “marionetas” del nuevo y vetusto orden mundial en pleno auge. Hoy, en la vertiente del “gran juego mediático”, el pacto que planteaba mi Manifiesto se ha roto, ha quedado remitido al mero juego de alusiones, es historia… una pena que no haya habido una electrólisis de lo manifestado en el Manifiesto de los Indignados, que muchos problemas me ha traído en esta región, para dar espacio a la cristalización de lo expresado con suma naturalidad y conforme a lo que siento y pienso debería ser un modo de vida, donde la diferencia tenga espacio digno y de honor en este mundo.

The Big Relato

“Puerto final”

El artista, cuyo punto más alto de creación fueron las años del ’70 y ’80, desea instalarse en Mar del Plata: ya piensa en refaccionar un espacio en Playa Grande y convertilo en centro cultural, hecho que sospecha podrá concretarse el año que viene.

“Mar del Plata será mi puerto final, de anclaje y proyección de una ausencia, que en momentos agrios de mi existencia supo llenar… En Mar del Plata he visto los filmes del poeta del cine Andrei Tarkovsky, en salas vacías… he visto The Wall, hace décadas y hago mención de esta película, tan gravitante en su visión del presente, pues aún no se había estrenado en Buenos Aires. He caminado de niño la escollera, el parque San Martín”, enumera.

“Mar el Plata, una ciudad donde la metafísica ha sentado reales, un metalenguaje en imagen imborrable en quienes sentimos y palpamos el enigma, una belleza que se eleva sobre toda dimensión carnal y de discurso amoroso, asimilado a una dialéctica de la soledad… Desearía llevar a cabo el prodigio de conformar un espacio del ‘Buen vivir’, donde las más diversas manifestaciones del arte tengan su lugar, sea autodeterminante, autorreplicante… un sitio donde las voluntades lúcidas del maravilloso mundo del arte tengan posibilidad de instruir a quienes por vocación, sin prisa, pausa ni tregua puedan construir el nuevo paradigma de la cultura de un milenio incierto”, dice sobre su propuesta.

– ¿Cómo se define? Usted abarca muchas disciplinas.

– La respuesta puntual, ante tamaña pregunta, sería: soy un hombre que vive, goza y sufre, sujeto del azar constante, que me hace parte de la ecuación de ser destino, en libertad, verdad e igualdad… deviene manifestar que ante la posible provocación del encasillamiento que el sistema utiliza de manera sistemática y casi obsesiva, para determinar un rol, una función predeterminada, intentando con un éxito asegurado, manipular las expresiones de los mandarines y mandaderos que construyen ‘eso’ que denominan cultura: ¿filósofo?, ¿performer?, ¿músico minimalista fundacional?, ¿land-artista?, ¿poeta?, ¿artista visual?, ¿filmaker? y así hasta terminar con los roles que el sistema ha utilizado para dibujar un perfil, intentando definir lo indefinible, manipulando las expresiones, que responden a finales de ciclos en arte-naturaleza-vida… Opto por simplemente devenir en “ser”, en el más estricto sentido ontológico de la palabra. El arte, no olvidemos es la reivindicación de pocos.

– En buena parte de su libro, usted critica a la burguesía y al capitalismo, ¿se puede combatir al sistema imperante mediante el arte? ¿O esa crítica solo queda en la prédica?

– No existe crítica a la burguesía, sólo manifestar el malestar que provoca en el devenir histórico la presencia de este estamento, que toma poder en el siglo XIX, ocupando el sitial de honor que mantiene contra viento marea en este tercer milenio, aún. Burguesía ávida, con su habitual y calculado aprovechamiento de especulación y mercantilización de todo lo que podría hacer de esta vida algo digno de ser experimentado. Visitantes de la historia, cual turistas, sin compromiso con la verdad y la libertad… burguesía, una trama sombría avara de sus placeres, mezquina en sus fines y sobre todo asimilada al capitalismo fundante, en su maneras y modos de represión, sojuzgamiento. La pregunta es simple, sólo para los que no dudamos que un giro de 180 grados es posible, somos quienes podremos responder… quienes aceptemos arriesgar nuestras vidas para llevar a cabo el prodigio de arribar a un tiempo porvenir… no puedo dejar de manifestar que he legitimado en acto lo manifestado en palabra, en renunciamiento, en persistir con voluntad y cojones el poder de los estúpidos y a un sistema esclerótico, que todo lo ha malogrado… el resto es vanidad y correr tras el viento.