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La Ciudad 3 de noviembre de 2026

El Papa bendice al turismo marplatense sin pisar la ciudad y el movimiento que generan los Juegos Evita

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

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Lo que para la Capital Federal promete ser un fin de semana de restricciones, vallados y controles de seguridad, para Mar del Plata puede convertirse en una oportunidad turística extraordinaria. La ciudad se prepara para recibir a miles de visitantes durante el próximo fin de semana largo, con expectativas de superar ampliamente el movimiento registrado durante el feriado del 12 de octubre, según reconocen varios operadores turísticos. La explicación tiene un protagonista inesperado: el papa León XIV. Su visita a Buenos Aires, con el gigantesco operativo de seguridad que supone la presencia del pontífice, podría provocar un éxodo de porteños que prefieran cambiar los controles, los cortes de calles y las dificultades para circular por unos días de descanso frente al mar. En los despachos vinculados al turismo marplatense observan con particular interés este fenómeno. No se trata solamente de aprovechar un feriado, sino de captar a quienes buscan escapar de una ciudad que tendrá su dinámica habitual profundamente alterada.

 

 

Y Mar del Plata aparece como una de las principales beneficiarias de esa situación. La cercanía con Buenos Aires, la facilidad para organizar una escapada de tres días y una oferta gastronómica, recreativa y cultural que se mantiene activa durante todo el año constituyen argumentos difíciles de igualar. Hay, además, una curiosa vuelta de la historia. En noviembre de 2005, cuando Mar del Plata fue sede de la Cumbre de las Américas, con la presencia de George W. Bush y otros presidentes del continente, numerosos marplatenses decidieron abandonar transitoriamente la ciudad para evitar las incomodidades de un operativo de seguridad sin precedentes. Los vallados, las restricciones de circulación y las zonas prácticamente inaccesibles terminaron empujando a muchos vecinos a buscar tranquilidad en otros destinos. Veintiún años después, la situación podría repetirse, pero exactamente al revés: ahora serían los porteños quienes escaparían del cerrojo de seguridad y encontrarían refugio turístico en Mar del Plata.

 

 

 

La Municipalidad y el Emturyc también buscan aprovechar la oportunidad. La promoción de la ciudad en las redes sociales apunta a mostrar que, mientras Buenos Aires se prepara para vivir jornadas de circulación restringida, Mar del Plata ofrecerá una agenda cargada de actividades. Desde una maratón hasta recitales y distintas propuestas culturales y recreativas, la intención es que el visitante encuentre mucho más que playa y gastronomía. A esa combinación se suma otro ingrediente que puede resultar decisivo: el pronóstico de buen tiempo. Si las condiciones meteorológicas acompañan, como indican las previsiones que maneja el sector, la escapada podría convertirse en un verdadero anticipo de la temporada de verano. Para comerciantes, gastronómicos, hoteleros y operadores turísticos, el movimiento representaría también una inyección económica en un momento en el que cada fin de semana cuenta. Y para la gestión municipal, una oportunidad de mostrar a Mar del Plata como un destino capaz de captar visitantes incluso por circunstancias completamente ajenas a su calendario turístico.

 

 

La paradoja es irresistible: el Papa convoca multitudes en Buenos Aires, pero también podría llenar Mar del Plata de turistas que prefieren evitar esas multitudes. Una suerte de efecto turístico indirecto que, de concretarse las expectativas, dejaría uno de los mejores fines de semana largos del año. Un dato que refuerza la nota: el martes 10 también será feriado en CABA, de modo que muchos porteños podrán disfrutar de cuatro días consecutivos de descanso, del sábado al martes. El esquema fue establecido por el DNU 1103/2026. Además, el fin de semana coincide con el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, otro atractivo para sumar a la agenda turística. En definitiva, no deja de resultar llamativo que un acontecimiento religioso de semejante magnitud termine convirtiéndose también en una herramienta de promoción turística. Mientras Buenos Aires se prepara para recibir al Papa con una movilización multitudinaria, Mar del Plata busca seducir a quienes prefieren pasar esos días lejos del operativo de seguridad. Una oportunidad inesperada que el municipio intenta capitalizar y que podría transformarse en una suerte de ensayo general del verano. Porque esta vez, además del sol, la playa y los espectáculos, la ciudad tiene un argumento promocional difícil de imaginar: ofrecer tranquilidad a quienes quieren escapar de la visita papal. La expectativa de superar octubre es fuerte, aunque todavía habrá que esperar los datos de reservas y arribos para confirmarla.

 

 

A todo esto, Mar del Plata vuelve a recibir esta semana una importante convocatoria deportiva con la realización de los Juegos Nacionales Evita, una competencia que moviliza delegaciones juveniles de distintos puntos del país y genera expectativas en los sectores vinculados con la actividad turística y comercial. La llegada de los jóvenes deportistas se produce poco después de los Juegos Bonaerenses, que volvieron a demostrar la importancia que tienen estos acontecimientos para sostener el movimiento económico de la ciudad fuera de la temporada estival. Hoteles, establecimientos gastronómicos, comercios y servicios encuentran en estas competencias una oportunidad para incrementar su actividad en un período del año tradicionalmente alejado de los grandes flujos turísticos. Pero existe otro aspecto que los operadores locales consideran especialmente valioso: miles de jóvenes conocen Mar del Plata a través de estas experiencias deportivas, muchos de ellos por primera vez, y se convierten en potenciales visitantes futuros junto a sus familias. En una ciudad que busca consolidar su condición de destino turístico durante todo el año, la continuidad de estos acontecimientos representa bastante más que una buena noticia para el deporte.

 

 

Mientras la ciudad recibe nuevas delegaciones deportivas, los empresarios turísticos siguen con atención las primeras señales de la temporada estival. Hay expectativas por el movimiento que pueda generar el verano, aunque también prudencia frente a un escenario económico en el que el poder adquisitivo de las familias será determinante. La competencia con otros destinos, especialmente los brasileños, constituye otro factor que los operadores observan con atención. La evolución del tipo de cambio y del real puede modificar las preferencias de quienes todavía no decidieron dónde pasar sus vacaciones. Por eso, más allá de las expectativas, en el sector turístico comienza a imponerse una conclusión: la próxima temporada no se definirá solamente por el clima o la cantidad de visitantes, sino por la capacidad de Mar del Plata para ofrecer precios competitivos. El verano, una vez más, se jugará en el bolsillo.

 

 

Benetton se fue, pero dejó huella cerca de Mar del Plata. Después de 35 años, el poderoso grupo italiano Benetton decidió desprenderse de las más de 900.000 hectáreas que poseía en la Argentina. La operación fue concretada por un grupo de accionistas y directores de Adecoagro, encabezado por Mariano Bosch, aunque la compra se realizó a título personal y no a través de la compañía. La mayor parte de las tierras se encuentra en la Patagonia, pero hay un detalle que acerca esta millonaria operación a nuestra región: el grupo también tenía establecimientos rurales en Balcarce, a pocos kilómetros de Mar del Plata. De hecho, aproximadamente el 2% de las tierras de la compañía se encuentra en territorio bonaerense. Así, una de las mayores operaciones inmobiliarias rurales de los últimos años también tiene un capítulo en el sudeste de la provincia.

 

 

La salida de Benetton del negocio agropecuario argentino marca el final de una etapa iniciada en 1991, cuando la familia italiana adquirió la histórica Compañía de Tierras Sud Argentino. Los nuevos propietarios pasan a controlar una de las mayores extensiones rurales del país, con producción ganadera, lanera, agrícola y forestal. Entre los activos incluidos también aparecen los campos de Balcarce, donde la compañía desarrolla actividad agropecuaria. La operación se produce, además, en medio de una discusión política todavía abierta sobre la propiedad de la tierra y los límites a la participación extranjera. Un dato que seguramente no pasará inadvertido: mientras se debate quién puede comprar tierras argentinas, una superficie de más de 900.000 hectáreas acaba de cambiar de manos.