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La Ciudad 28 de mayo de 2026

El Partenón de Playa Serena, un símbolo que busca recuperar sus tiempos de esplendor

La construcción levantada hace casi 80 años brinda una vista única frente al mar y se ha convertido en un emblema en la zona sur de la ciudad. Vecinos reclaman obras para frenar el deterioro provocado por la erosión y la falta de mantenimiento. No muchos conocen su historia.

Por Nicolás Quintaié

En plena zona sur de General Pueyrredon, a tres kilómetros del Faro, se erige una especie de réplica de la Antigua Grecia, una construcción que se popularizó como lugar de encuentro durante décadas y hoy padece el paso del tiempo: el Partenón de Playa Serena.

Se trata de diez columnas de hormigón armado dispuestas en semicírculo frente al mar, con una contención baja que funciona de mirador y brinda una vista privilegiada, al borde del acantilado. El lugar ofrece condiciones ideales para contemplar tanto amaneceres como atardeceres sin obstáculos ni conos de sombra, a diferencia de otros sectores de la costa marplatense rodeados de edificios.

A pesar de la continua erosión marina y del último temporal que ocasionó graves destrozos en distintos puntos de la costa, la estructura se mantiene en pie desde hace casi 80 años, al filo del precipicio.

El Partenón de Playa Serena, ubicado entre la calle 447 y la ruta 11, terminó de construirse en 1948 y el proyecto estuvo a cargo del ingeniero J. L. Gonzales Ortiz. Se encuentra a aproximadamente 300 metros del Parador Ariston, joya arquitectónica del sur marplatense, hoy en estado ruinoso, que será restaurada con aportes privados.

“Construí una serie de columnas de hormigón armado recordando algo del Partenón de Grecia”, señalaría Ortiz en aquel entonces, según consta en el archivo histórico de la Villa Victoria.

El objetivo de la edificación era señalizar mejor el futuro loteo y urbanización de la zona con vista al mar, en el marco de un proyecto inmobiliario que finalmente no prosperó. Pero el Partenón se convirtió con los años en un símbolo identitario y de encuentro en el barrio Playa Serena.

Uno de los hitos que impulsó su popularidad fue una publicidad de Fiat. En la década de 1970, la automotriz lanzó una imagen con distintos modelos de autos –Fiat 600, 128 y 125– alrededor de la construcción, lo que ayudó a masificar la postal del lugar.

Partenón Fiat

 

“Para crear ciertas cosas, no todos pueden tener más de 20 siglos de experiencia” fue la frase elegida para aquella campaña publicitaria.

Identidad

La apropiación vecinal se mantuvo a lo largo de las décadas, más allá del deterioro. El logo de la sociedad de fomento de Playa Serena es una foto del Partenón, una muestra del peso simbólico que tiene en el barrio.

“Para nosotros es una marca identitaria. Clubes sociales y deportivos, murgas y hasta la escuela de hockey tuvieron al Partenón como insignia. Hace muy poco también se creó el Centro de Jubilados ‘El Partenón’”, revela María Inés Benítez, presidenta de la sociedad de fomento.

“En los años 70 y 80, el Partenón era un lugar cotidiano para mí. Era un espacio muy familiar. La gente iba a tomar mates, a mirar el mar al amanecer o la tarde, cuando se ponía el sol, para disfrutar no solo de la vista, sino de un entorno con mucho verde y lugar para jugar o descansar”, recuerda Ricardo Garritano, quien décadas atrás visitaba el lugar con frecuencia con sus padres.

Y agrega: “Era una referencia para todos, decíamos del Partenón para acá, del Partenón para allá”.

En los primeros años de la construcción, Playa Serena tenía una gran extensión de campo y el Partenón contaba con una amplia dársena donde los visitantes podían estacionar sus autos y acercarse a disfrutar del paisaje. Hoy el espacio luce mucho más reducido.

Partenón 1

“Me traían desde bebé y venía todos los fines de semana. Fueron tantos años que tengo muchísimos recuerdos del lugar. Vi en revistas las propagandas de Fiat y cómo mucha gente intentaba repetir esa imagen. También fui testigo de propuestas de casamiento, sesiones de fotos y un montón reuniones de amigos tomando mates frente al mar”, cuenta Luis Echegaray, otro vecino criado en el barrio.

“Era fabuloso. Además, se hicieron muchos festivales musicales y artísticos. Hoy es un crimen cómo está abandonado el lugar”, lamenta.

Mantenimiento

El Partenón está lejos de su época de esplendor en la actualidad. No hay infraestructura adecuada para acceder al lugar y los vecinos exigen obras para ponerlo en valor. Incluso se ilusionan con el impulso que podría generar en la zona la puesta en valor del Parador Ariston.

“Las columnas se mantienen muy firmes. Es una estructura muy resistente para una zona tan afectada por la erosión costera y las sudestadas”, sostiene Benítez.

Y añade: “En su momento, había una gran explanada. Hoy, con el paso del tiempo, se ha perdido mucho de la zona del acantilado. De hecho, hay peligro de derrumbe. Por eso la gente se acerca menos que antes”.

A pesar del contexto adverso, a través de la organización vecinal, se han impulsado diversas acciones para recuperar el Partenón en los últimos años. Incluso hubo una ONG que contribuyó con el mantenimiento hasta 2021.

“Hemos realizado pintadas y jornadas con vecinos por esta situación. Está claro que el Partenón no tiene el mantenimiento que necesitamos”, plantea Benítez.

Por intermedio de la presidenta de la sociedad de fomento, años atrás se realizaron distintos pedidos a los gobiernos nacional y provincial para concretar tareas de acondicionamiento, aunque ninguna gestión avanzó.

A su vez, se elevó otra solicitud a la delegación del puerto del municipio para que con sus máquinas sacara la arena que se acumula al pie de las columnas por la sudestada.

De todos modos, el esfuerzo de los vecinos autoconvocados continuó y se tradujo en varias acciones para mejorar el espacio en el último tiempo. Por caso, en el aniversario de Mar del Plata de 2022, Echegaray impulsó una intervención para homenajear a la histórica construcción.

Partenón 2

“Con un amigo usamos una batería de auto, un conversor y un reflector de quince colores que manejábamos con control remoto. Así iluminamos el Partenón de noche. A la gente le llamó mucho la atención: algunos pensaban que era una publicidad y otros se bajaban a sacar fotos”, relata.

Días después, volvió con una pala para quitar la arena acumulada en el mirador. Varios vecinos más se terminaron sumando a la actividad, que se extendió durante varias semanas, en coordinación con la sociedad de fomento.

Sin embargo, con estas iniciativas no alcanza. Los años de abandono, sumados a la erosión marina y a la acción constante de los fuertes vientos, generan preocupación por el posible derrumbe de este sitio emblemático.
Los vecinos sueñan con algún tipo de defensa costera y obras de contención en general que permitan morigerar el deterioro y poner en valor la construcción.

“Estamos esperanzados con que la renovación del Ariston termine impulsando a toda la zona. Algo va a pasar; no creo que dejen al Partenón tan abandonado”, asegura Echegaray.