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Policiales 6 de noviembre de 2026

El supermercadista chino pidió que anularan su causa porque no tuvo traductor y fracasó

El abogado del comerciante que festejó año nuevo a los tiros denunció que no comprendía el español jurídico y que la declaración como imputado debía repetirse con un intérprete. La Cámara rechazó el planteo.

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El comerciante chino Feng Lanjun, que deberá afrontar un juicio oral por un episodio de disparos con armas de fuego ocurrido durante los primeros minutos de 2026, intentó conseguir que se anulara una parte de la investigación porque no había contado con un traductor durante su declaración como imputado. Sin embargo, la Cámara de Apelación y Garantías de Mar del Plata rechazó el planteo de su defensa y confirmó la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1.

El nuevo planteo fue presentado por el abogado Mauricio Varela, quien sostuvo que su asistido tiene dificultades para comprender el idioma español, especialmente cuando se utilizan términos jurídicos. Según explicó, el comerciante puede desenvolverse en las actividades comerciales que realiza, pero eso no significa que esté en condiciones de entender una imputación penal y sus consecuencias.

La defensa pidió que se declarara la nulidad del acto previsto en el artículo 308 del Código Procesal Penal, en el que se le comunicaron formalmente los hechos atribuidos, y de todas las actuaciones que derivaron de ese procedimiento. Como consecuencia, pretendía que se retrotrajera el expediente para repetir la diligencia con la presencia de un traductor o intérprete.

El abogado explicó que había mantenido una entrevista previa con su cliente mediante aplicaciones tecnológicas de traducción, pero consideró que ese mecanismo era insuficiente para garantizar una comunicación adecuada durante un procedimiento judicial. También argumentó que el hecho de que Feng Lanjun se hubiera negado a declarar no demostraba que hubiera comprendido la acusación.

El planteo llegó después de que la Cámara confirmara, en julio pasado, la elevación a juicio de la causa por portación ilegal de arma de guerra. En aquella oportunidad, los jueces habían rechazado otro intento de la defensa por cerrar el expediente, al considerar que los disparos realizados en el estacionamiento del supermercado tenían capacidad de poner en riesgo la seguridad pública, aunque el predio estuviera cerrado al público.

El episodio ocurrió en la madrugada del 1 de enero, en el estacionamiento del comercio ubicado en Jacinto Peralta Ramos y Sicilia. En medio de los festejos por Año Nuevo, el hombre fue filmado mientras efectuaba varios disparos al aire con una escopeta calibre 12/70 y una pistola semiautomática calibre 9 milímetros.

Las imágenes se viralizaron rápidamente en las redes sociales y generaron preocupación entre vecinos y comerciantes de la zona sur. A partir de ese material se inició una investigación de la Fiscalía N° 7, que derivó en un allanamiento en el domicilio del comerciante.

Durante el procedimiento, personal del Grupo Técnico Operativo de la comisaría novena secuestró una escopeta, una pistola, municiones de ambos calibres y prendas de vestir que coincidían con las utilizadas por el hombre que aparecía en el video.

Los argumentos para rechazar el pedido
Al analizar la apelación, los camaristas consideraron que no se había demostrado que las dificultades idiomáticas del acusado le hubieran impedido comprender el procedimiento o ejercer su derecho de defensa.

Uno de los elementos que tuvieron en cuenta fue la audiencia realizada ante la jueza Paula Soulé. Durante ese encuentro, Feng Lanjun pudo responder las preguntas sobre sus circunstancias personales, explicó que vivía en Argentina desde 2012 y que trabajaba como encargado de un supermercado. También reconoció que entendía mejor el español en el ámbito comercial, aunque tenía dificultades para desenvolverse fuera de ese contexto.

Pero los jueces pusieron especial atención en los trámites que había realizado para obtener las credenciales de legítimo usuario de armas de fuego y adquirir municiones. En el expediente constaban las autorizaciones correspondientes a una escopeta Stopping Power calibre 12/70 y una pistola Bersa TPR9C calibre 9 milímetros.Para la Cámara, esos antecedentes demostraban que había podido cumplir con los requisitos administrativos, superar los cursos teóricos y prácticos y comprender las responsabilidades vinculadas con la tenencia de armas.

Los magistrados también señalaron que el comerciante había concurrido a las citaciones judiciales sin necesitar intermediarios para comunicarse y que su abogado había estado presente durante el acto cuestionado.

En ese sentido, remarcaron que la defensa tuvo la posibilidad de solicitar la suspensión de la audiencia y requerir la intervención de un traductor o de autoridades consulares, pero no lo hizo. Tampoco había planteado la nulidad cuando tuvo oportunidad de cuestionar el requerimiento de elevación a juicio.

La Fiscalía General, a cargo de Fabián Fernández Garello, también había solicitado que se rechazara la apelación. Sostuvo que el imputado había permanecido en libertad durante toda la investigación, que su defensor había mantenido una entrevista previa con él y que no había advertido oportunamente una imposibilidad de comunicación.

Finalmente, la Cámara concluyó que, aunque existió una omisión formal al no informarle sobre su derecho a solicitar asistencia consular, no se había acreditado un perjuicio concreto que justificara invalidar las actuaciones.
De todos modos, dejó abierta la posibilidad de que la defensa solicite la intervención de un intérprete o de personal especializado para facilitar la comunicación durante las próximas etapas del proceso.

Con esta resolución, Feng Lanjun quedó sin la posibilidad de conseguir la nulidad que pretendía y deberá continuar el camino hacia el juicio oral por el episodio que protagonizó al comenzar el año, cuando sus disparos en el estacionamiento del supermercado quedaron registrados en un video que tuvo amplia repercusión pública.