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Opinión 28 de octubre de 2026

Erradicar la corrupción: la tarea histórica más urgente

Opinión.

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El expresidente de la Nación, Eduardo Duhalde.

*Por Eduardo Duhalde

Cuando debatimos sobre el destino de la Argentina, debemos aceptar una verdad irrefutable: erradicar la corrupción estructural no es un tema accesorio ni una discusión abstracta, sino la tarea más urgente que tenemos como argentinos para que nuestro país vuelva a crecer de manera sostenida. Porque mientras no logremos resolver de raíz este flagelo, cualquier esfuerzo colectivo para superar la severa crisis que venimos atravesando desde hace décadas resultará insuficiente.

La corrupción genera efectos profundamente perversos sobre el sistema democrático. Al romper con las bases mismas de la representación política y el ejercicio ciudadano, se quiebra la confianza de la sociedad en sus instituciones. Duele reconocer que la Argentina ha quedado expuesta dentro del mapa de naciones donde prácticas cleptocráticas han desviado recursos públicos que debieron haber ido al bienestar de la gente, pero estoy convencido de que con nuestros avances tecnológicos podremos revertirlo. Porque cada peso sustraído del Tesoro Nacional es un recurso menos para nuestras escuelas, nuestros hospitales, nuestra seguridad, para la investigación científica y para toda la infraestructura que necesitamos para desarrollarnos.

Cuando en 2023 escribí el libro “El Poder Moral”, tuve la oportunidad de consultarle sobre este desafío al Ingeniero Héctor Aiassa, por entonces rector de la Universidad Tecnológica Nacional. De esa reunión salí con una idea acabada para mejorar el sistema democrático: la Argentina cuenta con una oportunidad histórica para dar un salto cualitativo en materia de integridad y fiscalización.

Según Aiassa, nuestro país dispone no solo de la infraestructura y del soporte técnico sino, fundamentalmente, del factor más valioso: un capital humano de excelencia formado en las más diversas áreas de la industria del conocimiento. El desarrollo y la aplicación de la inteligencia artificial nos otorgan las herramientas adecuadas para fiscalizar los recursos públicos en tiempo real y eliminar el manejo antojadizo de los fondos.

“Erradicar la corrupción no es una utopía inalcanzable, sino una decisión histórica que nos debemos como sociedad para garantizar el país próspero y justo que nos merecemos”

Es que la transparencia y la igualdad en la gestión pública no pueden ser optativas; deben ser el eje rector de todo modelo democrático, garantizando siempre la observación popular sobre el destino de los fondos del Estado. Esta convicción no es una mera postura teórica: es una obligación ética por la cual hemos trabajado y por la cual continuaré trabajando incansablemente mientras Dios me lo permita.

Afortunadamente, hoy el panorama global comienza a mostrarnos un camino más claro. Diversos países de la región —como Costa Rica, Chile, Colombia, Uruguay, México y Brasil— han registrado avances significativos mediante la modernización de sus sistemas administrativos, la transparencia en las contrataciones públicas y el fortalecimiento de sus organismos de control. No obstante, las auditorías internacionales recuerdan que aún nos queda un largo tramo por recorrer.

Lo importante ahora es que pongamos la tecnología al servicio de una firme decisión política de cambio. Es el único camino para devolverle la ética al Estado. Erradicar la corrupción no es una utopía inalcanzable, sino una decisión histórica que nos debemos como sociedad para garantizar el país próspero y justo que nos merecemos.

*Expresidente de la Nación.