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Salud 3 de diciembre de 2018

“Es un premio de la vida llegar a 50 años de médico: cada vez quiero más a mi profesión”

El doctor Mario Arzeno fue distinguido por sus cinco décadas en la profesión. "Uno recibe muchísimo más de lo que ha dado", destacó.

Arzeno destacó "la alegría de poder prestar servicio a la comunidad".

Mario Arzeno cumplió 50 años como médico y asegura que cada vez quiere más a su profesión. A los 76 años, y luego de más de cuatro décadas en el Hospital Interzonal General de Agudos, Arzeno continúa ejerciendo su profesión, en el consultorio y como docente.

“Es un premio de la vida llegar a cumplir a 50 años de médico y cada vez queriendo más mi profesión”, suelta ante LA CAPITAL, uno de los médicos distinguidos por los 50 años en la profesión.

Para sintetizar el significado de su trayectoria en la medicina, Arzeno destacó “la alegría de poder prestar servicio a la comunidad”. “Es una tranquilidad espiritual haber pensado más en los demás que en uno mismo. La mayoría de lo que di, ha sido recompensado”, remarcó.

Nacido en Coronel Suárez, Mario Arzeno se formó en la Universidad de La Plata y en 1968 se radicó en Mar del Plata. “Son 50 años tratando de cumplir los predicados de la buena medicina que son: prevenir, curar lo que se puede, tratar lo mejor posible lo que no se puede curar y ayudar a bien morir. Y cumpliendo esa función importante que tenemos los que queremos la medicina y continuamos con lo que nos enseñaron nuestros maestros, con una función docente”, remarcó.

“No sólo -continuó- poniendo los hombros para que los futuros médicos sean mejores que nosotros sino también para empoderar a los pacientes”, agregó el consultor en Clínica Médica.

Arzeno consideró que “no se debe educar sólo a los médicos o a aquellos que hacen algo por la salud, sino haciendo docencia en comunidad que es sumamente importante para la prevención de las plagas que van generando mayores víctimas en la sociedad, llámese adicciones, alcoholismo, etc”.

– ¿Cómo ve la realidad de la medicina hoy?

– La medicina ha adquirido elementos importantes en cuanto a diagnósticos y tratamientos. Las nuevas tecnologías han sido un gran paso adelante, pero no está equilibrado con aquello que se va perdiendo que es la figura del médico de familia. Aquel que conocía todos los problemas de la familia y sabía dónde podía ayudar y aconsejar. Y esto se refleja en la cantidad de gente que hay en las guardias de las clínicas: esa gente no tiene un consejero familiar. La medicina sigue siendo no sólo una ciencia sino un arte. Y dentro del arte está aquel enfoque que creemos que vamos haciendo con la profesión que es el que pasa por el corazón, por el afecto a nuestros pacientes.

– ¿Qué le dejó su experiencia en el Hospital Interzonal?

– El prestar servicio. Uno se siente muy bien prestando servicio, tanto en la asistencia como en la docencia. Puedo asegurar que uno recibe muchísimo más de lo que ha dado. lo cual, en momentos de la vida como el mío, es un premio imponderable. Fui jefe de unidad e iniciamos el área de patología y alcoholismo, pero siempre dentro de la clínica médica, porque para aprender medicina hay dos afecciones muy importantes que son la diabetes y el alcoholismo: toman todos los órganos. Uno aprende de todas las especialidades un poco. Cada persona es un ser individual al que hay que tratar de acuerdo a criterios, razonamiento y juicio para ver qué es lo más adecuado para esa persona.

Los cambios

En referencia a los cambios que se produjeron en la profesión, Arzeno consideró que la medicina “se ha encarecido”. “Porque mucha gente no tenía los favores que puede prestar el trasplante o todas aquellas patologías crónicas cuyo tratamiento ha mejorado logrado prolongar la cantidad de vida. La medicina le ha ganado años a la vida, pero a veces no con mucha calidad”, agregó.
Por último, Arzeno aseguró que es “un placer” trabajar con gente jóven. “Me siento muy bien. Además al estar con jóvenes uno se renueva permanentemente. Estoy al día en lo que es la “generación app”, cerró entre risas.

La realidad de Mar del Plata

Con cinco décadas de experiencia, Arzeno se refirió a la realidad de la salud en Mar del Plata y destacó que “hacen falta camas”. “Además, la cama podría ser reemplazada por la internación domiciliaria. Hay muchos pacientes que están internados porque no tienen familias continentes al respecto”, agregó.
En la misma linea añadió: “Hay que implementar un sistema de salud que contemple la internación domiciliaria que es mucho menos costosa que la cama de un hospital”.