“Escrolear” sin fin: los riesgos del uso problemático de pantallas y la pérdida del sueño
Psicólogos advierten sobre el impacto de la hiperconectividad y el deslizamiento automático sin objetivo en los dispositivos. Consejos de higiene del sueño y pautas para recuperar una relación saludable con la tecnología.
Para muchas personas, de cualquier edad, el celular les resulta una extensión del cuerpo, ya que no se despegan del mismo para ir al baño ni a la hora de -¡peligro!- conducir un vehículo. Desde hace un tiempo, los psicólogos advirtieron sobre el uso problemático de las pantallas que ya generan ansiedad digital. La fobia moderna se traduce en un “escroleo infinito” (deslizamiento por la pantalla) aunque sin ver nada determinado y eso, muchas veces, genera desazón en el usuario. Además, en los adolescentes, el uso prolongado de las pantallas en horario nocturno les provoca trastornos de sueño. La problemática fue calificada como “transversal” por los especialistas, ya que afecta a todos, sin distinción de sexo, edad o clase social.
La licenciada en Psicología Bárbara Angélico (MP 48198) definió ante LA CAPITAL a la ansiedad como “una emoción, como tantas otras cosas que pueden resultar funcionales y así lo fue durante la evolución del ser humano, pero resulta disfuncional cuando ante una situación que la persona siente como amenazante o peligrosa no lo es”.
En esas circunstancias, se activa “el sistema de alarma y se generan síntomas como taquicardia, dolor de estómago o sudoración, entre otros, frente a un peligro que no está”.
Así, la ansiedad digital resulta “una variable” moderna de la problemática, ya que se trata de “una nueva conceptualización asociada exclusivamente al uso excesivo de las pantallas”, especificó la profesional. Y aclaró: “Se trata del uso excesivo, del ‘scrolling’, esa acción de deslizar en la pantalla ‘ad infinitum’, sin principio ni fin ni objetivo determinado. Eso podría generar niveles indeseados de ansiedad. Es un uso compulsivo“.
Sobre este tema disertó junto a su colega Marcos Mattiello en el ciclo de charlas organizadas por el Colegio de Psicólogas y Psicólogos Distrito X en el marco de la “Semana de la Ansiedad”, que se conmemoró del 20 al 26 de septiembre. El objetivo fue generar un espacio “para informar, aprender y acercar herramientas útiles para la vida cotidiana”.

Problemática
Ese comportamiento compulsivo en el uso de los dispositivos digitales afecta tanto la regulación emocional como el bienestar cotidiano. “En las investigaciones -detalló Angélico- ya se habla de uso problemático y se lo compara con el uso indebido de drogas”.
Si bien consideró que se trata de un problema “transversal”, que puede afectar tanto a grandes como a chicos, mujeres y hombres de diversas clases sociales, reconoció que “los adolescentes son de los más afectados y también hay ciertos perfiles más vulnerables”.
En ese sentido, describió que “los perfiles más afectados por el uso compulsivo son las personas con alta sensibilidad de evaluación o tendencia a la ansiedad social, personas con dependencia de validación y ‘likes’”.
“También aparece -añadió- el concepto de comparación social ascendente y los perfiles con TDA, cuestiones atencionales o personas con intolerancia a la soledad”.
La consecuencia del padecimiento radica en que “la persona no puede frenar, no tiene límites en el uso de la pantalla o los dispositivos”.
El “scroll” (deslizamiento por la pantalla, en inglés) es parecido al antiguo zapping eterno televisivo, ya que “no ven nada, es como si no hubiese un objetivo definido, se ven capturados por las pantallas, incluso cuando las personas ya no lo disfrutan y empiezan a sentir dificultad para detenerse”.
El problema radica en que ese “escrolear” se vuelve “un hábito y los hábitos tienen como mecanismo desentenderse de ser un acto voluntario, se convierte en algo automático“, determinó Angélico.
De esa manera, produce que “las personas se vean pensando ‘¿cuánto tiempo hace que estoy frente a la pantalla? o tenía que hacer determinada cosa, ¿qué pasó?’. Les queda esa sensación”.
Daño colateral
Si bien la psicóloga reconoció que “no hay consultas específicas sobre este problema”, aseguró que el mismo está “atravesado en la cotidianeidad de las personas”.
“Hay algo que después -explicó-, en los procesos terapéuticos, lo tenemos que trabajar porque de alguna manera obstaculizan otras cuestiones”.
Así ejemplificó con que “estamos trabajando la ansiedad y de repente eso también se ve reflejado en el uso de la pantalla, entonces hay que incorporarlo al tratamiento porque es una arista más”.
“La ansiedad digital resulta una nueva conceptualización asociada exclusivamente al uso excesivo de las pantallas, esa acción de deslizar ad infinitum sin principio ni fin ni objetivo determinado.”
O también aparece en la consulta de los mayores que lo ven en los comportamientos de los hijos adolescentes, a la que la profesional consideró como “una población más vulnerable, sobre todo porque se quedan a la noche con las pantallas y es un problema bastante grave y severo con el sueño, ya que no duermen o lo hacen muy pocas horas”.
Una de las señales para detectar el problema podría ser que “la persona pierde noción sobre cuánto tiempo estuvo frente a la pantalla o la dificultad para detenerse y no encontrar satisfacción en el ‘scroleo’. Se vuelve tan automático que no se disfruta y se preguntan ¿cuánta satisfacción me trajo estar tanto tiempo frente a la pantalla?”.
Sin embargo, no todo está perdido, ya que es posible una relación más saludable con los dispositivos. “Hay aplicaciones -contó- que limitan el tiempo diario frente a las diferentes redes o al dispositivo en general, como ScreenZen. Vos lo programás y se cumple ese tiempo y te avisa”.
También sugirió, a la hora de dormir, hacerlo en “espacios 100% libres de pantallas”, de tecnología. “La habitación o la cama donde buscás el descanso, y eso tiene que ver con la higiene del sueño, debe tener luz tenue”.
“Si necesitás algún estímulo para dormir -añadió- se puede recurrir a alguna música relajante de fondo, bajita, pero que no haya pantalla mediando en la previa para ir a descansar”.
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