Fernando Lario: los silencios y ruidos de uno de los casos más enigmáticos de Mar de Plata
La desaparición de Fernando Lario se transformó en uno de los más grandes enigmas de la Mar del Plata moderna. Catorce años después el voluminoso expediente transita su tramo final hacia un agotamiento investigativo. Una causa que se debatió entre los silencios de quienes no hablaron, los ruidos de los que lo hicieron de más y los ecos de los años siguientes.
Optimizacion digital de fotograma con la última imagen real de Fernando Lario.
Cada 7 de julio, desde el año 2012, el desconcierto y la intriga por lo que pudo haberle pasado al arquitecto Fernando Lario vuelven a representarse no solo en la angustia de una familia que insiste en la búsqueda de una respuesta, sino en la demanda de una sociedad que necesita dejar atrás el enigma. Porque cualquier caso abierto es una verdad escondida, no liberada.
“Yo le prometí a mi vieja lo único que pude prometerle, que no iba a dejar de buscarlo. Y encontrarme con lo que sea, no importa. Pero encontrar lo que pasó. Solo pido que un corazón se abra, uno solo, y cuente qué pasó con mi hermano”, dice Laura Lario catorce años después de aquel mediodía en el que se comenzó a materializar uno de los grandes misterios marplatenses.
Si no es el corazón, tal vez sea el interés. El Estado reserva una recompensa de 3 millones de pesos para quien aporte algún dato que conduzca al esclarecimiento de un expediente que reposa en el segundo piso de Tribunales, en la fiscalía N°4 ahora a cargo de Costanza Mandagarán. Antes había sido analizado por María Isabel Sánchez, de la fiscalía N°8, luego por Fernando Berlingeri, de la fiscalía general, más tarde por Fernando Castro, de la fiscalía N°1, y por último por Andrea Gómez, a quien reemplazó Mandagarán tras su jubilación. Todos ellos debieron enfrentarse a un desafío complejo: el de los silencios y los ruidos.
“Se dijeron muchas cosas y otras se callaron”, reconoce Lario al repasar la cantidad de circunstancias que alimentaron las distintas hipótesis.
El caso Lario transitó siempre por tres caminos lógicos: asesinato, desaparición voluntaria o suicidio. El elemento en común que pudo haber sido factor desencadenante en cada una de las posibilidades fue la particular vida que llevaba el arquitecto, con aciertos y errores, con negocios no siempre favorables, con compromisos por cumplir, con relaciones sentimentales simultáneas, con frustraciones profesionales.

Restauración y optimización digital de imagen de Lario en el recuento de las elecciones en Arquitectura.
El primer escenario en ser descartado con el paso del tiempo fue el de una huida. La decisión de marcharse de una persona con fuerte anclaje afectivo (su hijo entonces menor de edad, su madre, sus hermanas, su sobrina, su novia, después de todo) termina siempre por hacerse notar con la necesidad de un “recontacto”. Eso no ocurrió y dio lugar a que se fortalecieran las otras dos hipótesis.
¿Pero qué pasó aquel sábado 7 de julio de 2012? En la Facultad de Arquitectura, donde Lario era profesor, se celebraban elecciones y la lista que él integraba tenía algunas expectativas. A las 8.43 Lario le respondió un mensaje a un albañil comprometiéndose a pagarle una deuda. Los investigadores determinaron que en ese momento no tenía dinero disponible; cerca de las 9, su novia, con quien había pasado la noche, lo llevó hasta el complejo universitario y lo dejó para el acto eleccionario allí; a las 11 un cliente de una obra le reclamó un portón por medio de un mensaje y Lario sólo contestó “OK”.
Una vez finalizadas las elecciones, a las 13.43, Lario llamó a su novia y le manifestó su decepción por una nueva derrota de la facción a la que él adhería. Fue a las 14.05 que una cámara de seguridad de la Universidad captó la última imagen con vida de Fernando Lario. Se lo ve con el morral por delante, anteojos oscuros y caminando a paso firme.
A las 14.40, Lario envía un mensaje a su novia con evidente contenido de frustración y angustia, en clave suicida: “Los libros son todos para vos, los discos son para F…, encargate de que así sea, por favor. Te quiero mucho. Perdón por todo. La vida es una mierda”. (F es la inicial de su hijo, hoy mayor de edad)”.
A las 14.51 envía otro mensaje, esta vez a una amiga: “180 a 90 nos partieron”. Fue la última manifestación vital de Lario. Después de esto, su vida entró en el misterio de una desaparición.
Hallazgo
Solo 70 minutos más tarde, aproximadamente, una joven encontró la campera y el morral de Lario junto a un arbusto, en un acantilado. Este lugar se sitúa a unos 700 metros de “Las Macetas”, el cruce de la Circunvalación con la Ruta 11 camino a Miramar. La testigo recordó que estaba todo ordenado y que se lo llevó a la casa. Que recién al día siguiente al enterarse de la desaparición se comunicó con la policía y el lunes lo entregó.
Faltaban algunos objetos personales de Lario como el teléfono celular, sus cigarrillos y un encendedor. Dentro del morral, por encima de otras, había una anotación: “Cómo se sigue? Hacia donde vas hay algo más y mejor. Muerte – Termina nacimiento- Empieza”.
La escena parecía entonces suicida, pero el cuerpo jamás apareció. Es cierto que pasaron seis ciclos de mareas hasta que se inició la búsqueda y que, justamente, la demora en hacerlo fue porque estaba tan bravo el mar que ni siquiera los grupos de rescate pudieron bajar a la playa sino hasta el día miércoles.
El gran misterio alrededor de la hipótesis suicida será por siempre no tanto la falta del cuerpo sino cómo hizo para llegar Lario desde la Facultad (14.05 captado por cámaras y 14.51 enviando un mensaje por la zona según las antenas) hasta el borde del acantilado.
Un informe pericial conocido como autopsia psicológica reveló que el suicidio era una posibilidad: “Una personalidad de base con rasgos anormales histriónicos y narcisistas que estaba atravesando una situación vivencial estresante, con una distimia melancoliforme, con probable consumo de fármacos deshinibitorios, todos estos datos objetivos, rescatados en esta pericia -autopsia psicológica-, son relevantes para considerar el acto suicida como posibilidad de desaparición física del Sr. Lario”.
Contaminación
Los ruidos desconcertantes para los investigadores comenzaron a lidiar de entrada con los silencios. Por ejemplo, una taxista aseguró haber llevado a Lario a la estación Ferroautomotora a las 13.15 el mismo sábado cuando está confirmado que Lario permanecía en la Facultad a esa hora.
El sábado concluyó, para la investigación, con más dudas que certezas: una mujer con la que Lario debía encontrarse ese fin de semana en Buenos Aires lo llamó a la tarde, mientras que su novia le escribió un par de mensajes, ya hacia la noche, para saber algo de él.
Los ruidos contaminaron la investigación en forma de todo tipo de comentarios sobre la vida de Lario: “se dijeron tantas cosas, que hasta yo misma empecé a imaginar, a alucinar, hasta que lo pudieron haber empujado, no sé”, dice Laura.
La posibilidad de un asesinato pareció siempre compleja. No incongruente, pero sí difícil de sostener. En cualquiera de las variantes exploradas por la investigación enfrentó un problema recurrente: nunca consiguió incorporar una prueba material capaz de respaldarla. Cada nueva línea abierta terminaba regresando al mismo punto de partida, la ausencia de evidencia física. Sin ella, la hipótesis exigía encadenar una serie de hechos nunca demostrados: una interceptación, un robo, un homicidio y el montaje de una escena suicida con detalles íntimos, todo dentro de un lapso muy acotado.
Vale recordar que en el año 2017 el procurador Julio Conte Grand, en un giro bastante sorprendente, solicitó al fiscal Fernando Castro que se le diera curso a una hipótesis algo endeble surgida del mundo carcelario: que un preso adicto en recuperación dijo ser el autor del crimen. Fue otro de los tantos ruidos de la causa y el fiscal tuvo que obedecer la orden de su superior. Cuando el fiscal imputó al preso, este confesó que lo había escuchado de otro y que se apropió de la historia falsamente, y que no sabía si era todo un invento.

Pozo molinero donde se excavó en busca de restos. Foto: Pablo Funes.
En 2019, la familia Lario recusó al fiscal Castro y empezó a investigar la fiscal Gómez, quien también recibió una hipótesis temeraria, tan ruidosa como la anterior. Más para descartarla que por estar convencida, pidió una medida extraordinaria. Esta fue excavar en un abandonado pozo molinero de la zona de Valle Hermoso (cerca de Batán) porque aseguraban que allí habían arrojado los restos de Lario después de su crimen. Las tareas de los operarios se extendieron por varios días en junio de 2020 y mantuvieron en vilo a la ciudad. Sin embrago, no tuvieron ningún éxito.
Pasaron seis años desde entonces y algunos ecos de esos ruidos aún se escuchan. Que Lario esto, que Lario aquello, que lo mataron, que se fue, que debe estar en una playa en Brasil, que algo habrá hecho.
“Me enoja todo, voy de la impotencia a la bronca, veo a mi madre hacerse más grande y que sigue queriendo solo una cosa: saber qué le pasó a su hijo, a mi hermano. Uno sangra todos los días y se sufre hasta por hacer asociaciones. Cuando murió el Indio Solari mi vieja lloró todo el día, pero lloró por mi hermano porque a él le encantaban Los Redondos”, dice Laura Lario y vuelve a estremecerse.
Catorce años después, el caso Fernando Lario sigue dividido entre dos fuerzas opuestas. El silencio de aquello que nunca pudo probarse y el ruido de todo lo que se dijo sin poder demostrarse. Entre ambos extremos quedó la investigación, intentando distinguir la información del rumor, la evidencia de la conjetura y la verdad de las voces que, durante años, la ocultaron más de lo que la revelaron.
Lo más visto hoy
- 1Se viene la primera producción de aceite de oliva oriunda de la zona « Diario La Capital de Mar del Plata
- 2Sigue la lluvia: cómo estará el clima este sábado en Mar del Plata « Diario La Capital de Mar del Plata
- 3No volvió a la cárcel tras una salida transitoria, fue baleado y ahora seguirá detenido en su casa « Diario La Capital de Mar del Plata
- 4Minella judicializado: el jueves deberán declarar cuatro concejales « Diario La Capital de Mar del Plata
- 5Milei detalló los cinco cambios que impulsa para reformar el Banco Central « Diario La Capital de Mar del Plata
