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Cultura 4 de enero de 2026

Florencia Sichel: “La filosofía viene a poner una pausa y hacer una pregunta”

Lejos de los consejos de autoayuda y las recetas, la profesora y divulgadora de filosofía cuestiona las exigencias de ser adultos en el siglo XXI y analiza cuánto pesa el mandato de la felicidad en el trabajo, el amor, la familia y los cuidados. Antes de su charla en MarPlaneta el martes 6 de enero, charló con LA CAPITAL.

Florencia Sichel se pregunta, desde un enfoque filosófico, qué significa ser adulto en el siglo XXI.

Por Félix Lencinas

Florencia Sichel es filósofa y docente. Se dedica a la educación y a la divulgación. Trabajó en dos libros relacionados a la filosofía y a las infancias y fue coautora de otro sobre el amor. Además, escribe el newsletter “Harta(s)” que trata sobre maternidad y las exigencias que conlleva en la vida. En todas las dimensiones de la vida, la infancia, la adultez o la maternidad, la filosofía termina siendo la herramienta fundamental de Sichel para analizarlas.

La adultez en estos tiempos es el foco de la charla que va a presentar este martes en el festival MarPlaneta, como anticipa su título “La adultez en crisis: ¿por qué nos sentimos tan exigidos?”. Este tema nace de su último libro “Todas las exigencias del mundo, un ensayo sobre la adultez en el siglo XXI”.

En un diálogo con LA CAPITAL, cuenta que es su primera vez en Mar del Plata como oradora y está muy feliz de poder presentarse en esta ciudad. Además, anticipa que su espectáculo unipersonal, homónimo al del libro, llegará en algún momento del 2026 a la ciudad, porque se lo han pedido mucho.

“Todas las exigencias del mundo” trabaja con el mandato de que “tenemos que ser felices”, esta idea generada por la exposición en las redes, pero también por ciertos sectores del marketing. La adultez en las generaciones anteriores tenía una serie de mandatos y valores bastante estables, pero que en generaciones actuales se han puesto en cuestionamiento. Así, formar una familia, tener una carrera exitosa, estar sanos, hacer ejercicio y hasta el entretenimiento parecen ser obligaciones, que hay que hacer bien, perfectamente.

Florencia Sichel nos presenta cuestionamientos para pensar, pero sin caer ni en las recetas ni en la autoayuda. No hay recetas fáciles; al contrario, las preguntas siempre terminan trayendo más preguntas. De eso se trata la filosofía, en definitiva. No se necesitan verdades reveladas, se necesita reflexionar sobre nuestra condición para poder entendernos.

-¿Qué herramientas nos da la filosofía para analizar las problemáticas del ser adulto?
-La filosofía tiene muchas herramientas. Una que es muy importante es la pregunta, porque a veces en la adultez entramos en un camino que, podríamos decir, en el que todo nos da lo mismo, ¿no? Casi que naturalizamos un montón de cosas, y la filosofía viene a poner una pausa y hacer una pregunta de por qué las cosas son de la forma que son, si no pueden ser de otra manera. Eso siempre abre la posibilidad a construir diferentes respuestas, lo cual para mí es maravilloso porque como adultos también está bueno poder ensayar otras respuestas acerca de vidas posibles o caminos que nos gustaría tomar. Ahí la filosofía no es solo la posibilidad de hacer buenas preguntas, sino también de poder crear nuevas respuestas. Entonces, ahí hay algo que me parece que está buenísimo, que tiene que ver con la pregunta, con la indagación, con la búsqueda y con el compartir aquello que vamos buscando.

"Lo que me interesa pensar es la contemporaneidad. La mayoría coincidimos en que nos percibimos muy lejos de esa figura de adultez que incorporamos cuando éramos muy chicos", escribe Sichel en su último ensayo.

“Lo que me interesa pensar es la contemporaneidad. La mayoría coincidimos en que nos percibimos muy lejos de esa figura de adultez que incorporamos cuando éramos muy chicos”, escribe Sichel en su último ensayo.

Más exigencias para ellas

El libro está organizado en cuatro ejes: felicidad, trabajo, cuidados y amor. Esos eran los mandatos de las generaciones anteriores y la filósofa se pregunta cómo esos mandatos se traducen a las nuevas generaciones, lo que produce una serie de exigencias para todos los adultos del siglo XXI. La felicidad, las apariencias y la angustia. El trabajo, el emprendedurismo y la autoexplotación. El amor, las relaciones y la amistad. El cuidado, la maternidad y el deseo. Como se centra en particular por la maternidad en su newsletter, le preguntamos acerca de esa esfera.

-¿Qué exigencias en particular hay para las madres y las mujeres?
-A mí me parece que estamos en una sociedad en la que casi cualquier persona está recontra exigida, y eso tiene que ver con que atravesamos una época en la que una de las características es que los estándares están muy altos, mucho más altos, quizás, de lo que estuvieron tiempo atrás. Por supuesto que si para cualquier persona las exigencias están, para quienes además somos mujeres es como que se multiplican. No alcanza solo con ser exitosas en nuestro trabajo. Si decidís tener hijos, tenés que ser la mejor madre del mundo, si decidís no tenerlos, tenés que explicar por qué decidís no tenerlos. Tenés que tener pareja, verte bien, y verte bien es sinónimo de o estar flaca o verte joven, o hacer gimnasia. Hay una cantidad de exigencias en torno a la estética, en torno a la vida social, de que tenemos que tener un montón de amigos, de que tenemos que pasarla bien, de que tenemos que tener experiencias. Y ligado a los cuidados y ligado a la maternidad es como que se multiplican todavía mucho más.

El arte y la escritura como respuesta

Florencia Sichel dará en marco de Orsai el “Taller de escritura desde una mirada filosófica y con una metodología concreta”. Esto es para guiar a otros a escribir y hacerse preguntas. Y acá es donde aparecen algunas respuestas entre tantos cuestionamientos. El arte, la escritura, la cultura son una forma de trabajar con estas exigencias, que en definitiva tienen un carácter materialista. Estas esferas permiten pensar desde perspectivas distintas.

-¿Qué lugar tiene el arte y la escritura dentro de este mundo adulto?
-No sé qué lugar tiene, sí me gustaría decirte que ojalá tenga mucho, porque me parece que el arte tiene un efecto emancipador en la vida. Primero porque es bello, hace bien, de alguna manera. El arte en todas sus formas, ya sea un libro, una película, un cuento, un corto, una poesía, una pintura, arte en sentido recontraabierto pone algo lindo en el mundo, ¿no? Y eso ya de por sí está buenísimo, pero además tiene que ver con contar una historia, con darle sentido a algo, y hay algo ahí que me parece que está buenísimo, que es emancipador, porque abre puertas, abre caminos, porque produce esto un efecto que está bueno y que da ganas de compartirlo con otros cuando te gusta. Me parece que esas son cosas que son muy necesarias en estos tiempos, en los que quizás por el contrario se siente cada vez más una cosa individualista, ¿no? Y ahí me parece que el arte puede producir todo lo contrario, una transformación.

***

Para ahondar en estas preguntas o hacerse otras más, este martes a las 21.30, en Chauvin, se puede asistir a la charla de Florencia Sichel titulada “La adultez en crisis: ¿por qué nos sentimos tan exigidos?”. Aunque la actividad es gratuita, se requiere una inscripción previa en la web de Chauvin. Más tarde, también estará firmando ejemplares de su libro.