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Cultura 23 de mayo de 2026

Grandes libros, pequeños lectores: “De qué nos reíamos cuando todo estaba bien” de Verónica Sukaczer

Una novela que trata el tema del bullying, pero que lo hace de forma distinta, a través del trabajo con el lenguaje y la psicología del personaje: una víctima que se convierte en victimario.

Verónica Sukaczer participará en la Jornada La literatura y la escuela, que se realizará el 6 de junio en Mar del Plata.

De qué nos reíamos cuando todo estaba bien
Verónica Sukaczer
Buenos Aires
Nube de tinta
2024
192 páginas

Por Elena Stapich (*)

Esta novela juvenil podría fácilmente haber caído en la trampa de forzar una identificación fácil y rápida entre el que lee y el protagonista, facilitada por el hecho de que se trata de un adolescente y el conflicto –el bullying– se presenta en el ambiente de la escuela secundaria. Sin embargo, la autora logra sortear ese riesgo a través de, al menos, dos caminos. Uno, es el trabajo sobre el lenguaje. El otro, la profundización en la psicología del personaje, que pasa de ser víctima a convertirse en depredador.

De qué nos reíamos

Los dos amigos –Jeremías y Albano– se ven obligados a dejar el pueblo e instalarse en la ciudad para asistir a una escuela en la que deben terminar el secundario. Ante la indiferencia o la abierta hostilidad de sus compañeros, Albano se rinde y abandona la escuela. Jeremías resiste y descubre que el padecimiento, en lugar de volverlo más fuerte, más seguro, lo ha llevado a identificarse con sus agresores y a buscar (y encontrar) una víctima a la que mortificar, tal como los otros lo han hecho con él. A propósito de ese compañero al que eligió para atacar, reflexiona: “Ojalá algo le creciera de todo esto, pensé, como a mí me habían crecido las malas hierbas.”

Paradójicamente, en el lugar al que lo envían en la escuela como castigo, la biblioteca, encuentra a alguien que lo ayudará a ser consciente de su transformación.

El libro tiene nueve capítulos, cada uno dividido en varias partes. Y cada capítulo comienza con la onomatopeya que se usa en las diferentes lenguas para representar por escrito la risa. Y es que la risa, lo payasesco, la bufonada, funcionarán como un escudo… hasta que el escudo no sirva más. También tiene cada capítulo un epígrafe, algunos muy bellos, además de apropiados. Por ejemplo, el octavo capítulo: “COMPARTIR xaxaxa (risa en griego). No se trata de hablar, / ni tampoco de callar: / se trata de abrir algo / entre la palabra y el silencio. Roberto Juárroz”.

Tal vez sea tentador pensar a este libro como posible herramienta para poner en discusión el tema del bullying en la escuela. Pero no hay que olvidar que la violencia que anida en este fenómeno excede ampliamente los límites del espacio escolar, cruzando los discursos de las redes sociales, el lenguaje de los políticos, la dinámica intrafamiliar y un gran etcétera.


(*) Socia fundadora de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.



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