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Cultura 28 de septiembre de 2026

Grandes libros, pequeños lectores: “Run Run” de Laura Devetach

Una novela en la que la protagonista es una niña cartonera que anda junto a su hermano, hasta que conoce un amigo que la ayudará a encontrar tierra firme en un mundo en el que parece naufragar.

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Laura Devetach, autora de Run Run, próxima a cumplir 90 años.

Run Run
Laura Devetach
Ilustraciones de Rocío Alejandro
Buenos Aires
Siglo XXI editores
2026
88 páginas

Por Elena Stapich (*)

En 2001 se publicó La plaza del piolín, la novela anterior de Laura Devetach. Pasaron 25 años y la Buenos Aires de entonces parece volver en las páginas de Run Run, este nuevo libro. En el primero una familia que vivía en la plaza extendía en ella los hilos de la precariedad, mientras una escritora observaba desde la ventana de su departamento y juntaba papelitos –también precarios o, al menos, provisorios– que se fueron uniendo hasta formar un libro.

En esta novela, la protagonista es una niña que empuja un carro donde ella y su hermano van juntando cartones: “Run run empujaba con fuerza desde atrás. El carro era ahora un descapotable rojo. La luna llena iba con ellos como una quinta rueda y la chiquilina la miraba, ronroneando su propio nombre mientras empujaba”. “Run Run”, entonces, como onomatopeya del ruido que hacen los autos, como mantra que la nena repite para darse fuerza, y como nombre propio (o apodo) que va unido a su identidad de cartonera. En algún punto, ella podría encontrarse con el protagonista de El país de Juan, de María Teresa Andruetto, donde todo es de cartón, la casa, el barrio, el país.

Portada de Run Run, publicado por Siglo Veintiuno Editores.

Portada de Run Run, publicado por Siglo Veintiuno Editores.

Pero ese rodar agotador por las calles indiferentes toma un nuevo giro cuando Run Run se hace amiga de Efraín, “un hombre que había naufragado y armaba su isla en medio del mar de la ciudad”. Una persona en situación de calle, diría el lenguaje oficial. Para Run Run es alguien que, con su ingenio, se construyó un palacete móvil y que guarda secretos, una historia en la que hay una foto, un diploma, un libro sobre otro náufrago: Robinson Crusoe. Efraín la ayuda y se convierte así en una tierra firme (a la vez que itinerante) a la que Run Run podrá volver.

Para esta novela de Laura Devetach, publicada en el mismo año en que cumple los 90, se ha pensado en una preciosa edición, con tapas de cartón grueso –como el que juntan Run Run y su hermano– y unas hermosas ilustraciones de Rocío Alejandro, pequeñas y delicadas, que se intercalan a lo largo del texto. Ella eligió una paleta en la gama de los tonos tierra, dentro de los cuales se encuentra también el cartón, ese que usamos y descartamos para que otros lo junten y hagan de él la fuente de su sustento diario. Tal vez en su rodar pasen también por La plaza del piolín, donde nada ha cambiado demasiado desde la época en que una escritora miraba por su ventana.


(*) Socia fundadora de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.