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Arte y Espectáculos 26 de abril de 2020

La dicha en movimiento: postales de la pérdida de solemnidad

Pipo Cipolatti y La Agrupación Parisi en el programa de Badia.

Más allá de las letras humorísticas y los ritmos bailables, las actuaciones performáticas, que incluyeron además la creación de diversos subgrupos, fueron otras de las características del gran cambio ocurrido en el rock argentino en la década del ’80.

En los primeros años, llamó la atención la inclusión del grupo Caviar, de Jean Francois Casanova, en los conciertos de Virus; la aparición de estrafalarios personajes en esas especies de happenings que resultaban los shows de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, o los subgrupos que conformaban integrantes de Los Twist, Los Abuelos de la Nada y Suéter.

Las Bay Biscuits, conformado por Fabiana Cantilo, Vivi Tellas, Isabel de Sebastián y Diana Nylon; las obras del Ring Club, de las que participaban Daniel Melingo, Miguel Abuelo y Miguel Zavaleta, entre otros; y Los Viejos Chotos, La Agrupación Parisi, Los Parroquia y La Ray Milland Band, surgidas del seno de Los Twist, son algunos ejemplos de esto.

La invitación a Las Bay Biscuits a abrir un show de Serú Girán en Obras y la obra “Juicio oral al Doctor Moreau”, del Ring Club, son dos hitos que marcarían el andar de ese grupo de artistas que apostaba a un humor paródico y absurdo.

De esa manera, era moneda corriente que en los shows de Los Twist aparecieran los distintos subgrupos que, de una manera u otra, operaban como una lectura humorística de fenómenos que ocurrían en la sociedad argentina.

“Los Parroquia surgió cuando empezaron a aparecer los primeros pastores en Plaza Once. Se juntaban un par vestidos de blazer a cantar canciones pedorras de iglesia”, recordó Pipo Cipolatti.

Por su parte, Daniel Melingo contó que “La Agrupación Parisi era un grupo de jazz, formada por músicos que sólo tocaban si tenían una partitura delante, y había sido creado por un imaginario periodista especializado que armaba encuentros de ese tipo”.

En ese mismo tono estaban Los Viejos Chotos, que presentaba a los integrantes de Los Twist caracterizados como ancianos, “con sueros, que eran llevados al escenario por enfermeras en camillas y con sus piyamas meados”, según describieron Cipolatti y Melingo.

“Teníamos hígados de vaca debajo del piyama y, en un momento, nos lo arrancábamos y lo tirábamos al público”, contó Melingo al rememorar la performance llevada a cabo en la presentación de “Cachetazo al vicio”, el segundo disco de Los Twist.

Por esas cosas, Cipolatti no duda en calificar a Los Viejos Chotos como “una de las primeras agrupaciones punks, porque hacía cosas muy revulsivas”.

Muchas de esas subformaciones pasaron por el recordado programa ómnibus “Badía y Compañía”, conducido por Juan Alberto Badía, que se emitía los sábado a la tarde por Canal 13.

Así, en el cierre del último envío del año 1986, se presentó la Ray Milland Band, grupo integrado por Cipolatti, Melingo, Zavaleta, Andrés Calamaro y Camilo Iezzi; que entre sus músicos, camuflados como artistas negros, contó con Charly García y Pedro Aznar.

“En esa época veíamos muchas películas clase B, el cine de Roger Corman, entonces creamos una banda que era un homenaje a Ray Milland, el actor que protagonizó ‘El hombre con rayos X en los ojos’. Justo había salido una canción de esa agrupación en el disco de Los Twist ‘La máquina del tiempo’ y Badía nos invitó a hacerla en el programa, así que ensayamos una vez y fuimos”, rememoró Melingo.

Cipolatti aseguró que “no había un plan, sino que simplemente sucedían cosas así, porque había muchas canciones que no entraban en la onda de Los Twist, entonces había que crear otra agrupaciones para hacerlas”.

“Cuando nos juntábamos con Pipo a hacer canciones era por diversión. Había un código interno, a veces demasiado críptico. Primero creábamos el concepto del grupo, el nombre y luego hacíamos dos o tres canciones como si fueran ellos”, detalló Melingo.