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Más allá de las noticias 11 de agosto de 2016

La historia del perro callejero porteño que fue adoptado por una azafata alemana

Olivia Siviers viaja seguido a Buenos Aires, en cada una de sus visitas durante diez meses se encontró con el animal esperando por ella en el lugar donde se encontraron por primera vez

Olivia Siviers, una azafata alemana, se cruzó con el perro callejero Rubio en la puerta de su hotel ubicado en Puerto Madero; luego de ese primer encuentro, en cada uno de sus viajes el animal la esperaba en el mismo lugar donde se conocieron y hoy viven juntos en un pueblo al norte de Alemania.

En octubre del año pasado, Olivia llegó al hotel en el que se hospedaba y encontró a Rubio. Al otro día, mientras paseaba por la ciudad, el perro decidió acompañarla.

Al trabajar en una aerolínea, la mujer realizaba viajes a Buenos Aires frecuentemente por lo que una semana después volvió al mismo lugar y ahí estaba Rubio, esperándola nuevamente.

Cuando notó la presencia del perro, Olivia decidió ponerse en contacto con la asociación Mascotas Puerto Madero Adopciones Responsables para poder buscarle una casa a su amigo canino.

“La historia comenzó el 9 de octubre del año pasado, cuando en una de las recorridas que hacemos cada día vemos al perro”, dijo un voluntario de la ONG. “Era nuevo, mandamos fotos a las redes por si estaba perdido y nadie lo conocía. Lo llamamos Cola corta, porque la tiene cortada. El tipo venía, desaparecía, volvía a aparecer. Cada vez que volvía le dábamos de comer pero no hubo nadie que pudiese agarrarlo. En julio nos contacta Olivia y nos cuenta que ella veía un perrito cada vez que viajaba a Buenos Aires. Dijimos: ‘¡Es Cola corta!”.

Y así,  el perro fue dado en adopción a un hombre, que finalmente no pudo quedárselo porque Rubio y su gata peleaban.
Al regresar a la calle, el animal volvió al hotel donde se hospedaba Olivia y la mujer al verlo de nuevo, decidió quedárselo.mascotas puerto madero

La ONG se responsabilizó del traslado a Alemania, hasta donde Rubio viajó solo, y ahora ambos viven en la casa de la mujer. Rubio eligió a Olivia como su dueña y después de esperar más de 10 meses, lo logró.