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Deportes 5 de julio de 2020

La primera pelota, un arquero-árbitro y solteros contra casados: el origen del fútbol en Mar del Plata

Detalles y curiosidades de partidos jugados más de 100 años atrás. Los equipos primitivos, el estilo de la época, hinchas que convalidan goles, jugadores de la Selección Argentina camuflados y enfrentamientos muy singulares.

Ilustración especial: MATÍAS BRUSCHI.

Por Juan Miguel Alvarez

¿La llevamos? Enrique le hizo a Cayetano una pregunta retórica: la respuesta afirmativa era indudable. Los hermanos Bagnati, protagonistas del diálogo imaginario, tomaron una decisión que cambió aquel verano de 1905 en Mar del Plata. Ellos fueron quienes trajeron la primera pelota de fútbol a estas tierras.

La familia residente del barrio Almagro, en Capital Federal, viajaba cada año al todavía pueblo de la Costa Atlántica durante el periodo de vacaciones, una costumbre restringida a la clase alta en los albores del Siglo XX.

Cayetano y Enrique, dos de los seis hermanos (cinco varones y una mujer), eran seguidores del famoso Alumni Football Team -desde 1906, Alumni Athletic Club-. Tanto que adquirieron un balón para imitar las jugadas y goles de Jorge Gibson Brown.

Ese objeto tan preciado por ellos, pero desconocido a 400 kilómetros de distancia, viajó más de siete horas en el Ferrocarril del Sud para rodar por fin en Mar del Plata.

Cuando llegaron a destino, un grupo minúsculo de chicos ya tenía conocimiento de las reglas básicas del “foot-ball”. Porque poco antes, en 1903, el adolescente porteño José Fernández se radicó aquí y enseñó “el juego de los ingleses locos” a los alumnos del Instituto Comercial Le Franc, colegio de la época. El lugar de encuentro era un baldío ubicado en la calle 3 de Febrero entre San Luis y Mendoza (hoy Mitre). Claro que los estudiantes debían improvisar balón y arcos para poder poner en práctica el incipiente deporte.

Los Bagnati, dueños de la pelota, encontraron así cómplices para pasar las tardes de ese verano. Aunque ellos “hicieron de local” en un terreno ubicado en la manzana comprendida por las calles Independencia, Salta, 25 de Mayo y 9 de Julio.

Al poco tiempo se hicieron comunes los partidos entre amigos en los baldíos, ante la mirada atónita de los espectadores lugareños. “¿A qué juegan esos ‘purretes’?”, era la pregunta frecuente de quienes no podían dejar de detenerse para observar esos llamativos movimientos.

Parados: José P. Fontana (árbitro), Juan M. Pelerán, Aníbal Islas, Martín Goetpher, Eduardo Muttoni y Manuel Correa. Hincados: Pedro Ayphassoro, Rodolfo Orellano y Juan Fernández. Sentados: Luis M. López García, León Daure y Benicio Orellano. Foto de Amigos Unidos.

Foto del equipo Amigos Unidos y el árbitro José P. Fontana.

Hay distintos datos sobre cuál fue el primer partido con cierta organización en la ciudad. Pero se sabe que Amigos Unidos-San Martín fue el gran duelo de la época. Quizá el choque inicial entre ellos fue el del 16 de septiembre de 1906, reflejado en las páginas de LA CAPITAL.

Aquel día, la pasión por el fútbol pudo más que el frío marplatense (12 grados fue la temperatura máxima de la jornada, con viento procedente del sur) en un terreno lindante a la Plaza España que posiblemente no estaba en buenas condiciones tras las continuas lluvias de ese invierno. Finalmente, Amigos Unidos derrotó a San Martín por 1 a 0 con gol de Antonio Beyer, según la reseña. Luego, el mencionado futbolista fue habitual protagonista del equipo perdedor esa tarde.

Al domingo siguiente se jugó la revancha, con el mismo resultado tras una hora y media de juego.

LA CAPITAL del 18 de septiembre de 1906 con el detalle del partido entre Amigos Unidos y San Martín.

LA CAPITAL del 18 de septiembre de 1906 con el detalle del partido.

Durante varios años fueron continuos los partidos entre Amigos Unidos y San Martín -prácticamente con los mismos jugadores-, cuya paridad fue notoria y alimentó la rivalidad. Los encuentros generalmente se disputaron en el Paseo General Paz que se extendía por la costa: en la zona hoy comprendida entre los edificios gemelos del Casino y el Hotel Provincial, hasta el Torreón del Monje. Poco después, el fútbol se mudó a la Plaza España. Escenarios que, a partir de la rápida popularidad que obtuvo el fútbol, posteriormente se convirtieron en estadios con tribunas oficiales.

La historia de los orígenes del fútbol quedó documentada en LA CAPITAL, fundamentalmente en el Libro de Oro publicado en 1955.

Arbitro y arquero

José P. Fontana fue árbitro de la mayoría de los partidos de aquel tiempo. No de todos, porque esporádicamente actuaba como arquero en San Martín. Sin embargo, a juzgar por su permanencia en el puesto, propios y rivales confiaban en su imparcialidad.

Los arcos eran colocados y desarmados por los jugadores, quienes también se ocupaban de cortar el césped y marcar la cancha. Se puede sospechar que la preparación duraba tanto como los partidos.

La ausencia de redes provocó fervientes discusiones. Según cuentan las crónicas, era el público ubicado detrás del arco el que disipaba las dudas del juez en torno a la concreción o no de un gol.

Primer seleccionado y la “viveza criolla”

Los clubes San Martín y Amigos Unidos -luego Atlético Mar del Plata- escogieron sus mejores jugadores para integrar los primeros seleccionados de la ciudad. En enero de 1908 enfrentaron a un combinado bonaerense. El local “se defendió admirablemente y sucumbió con honores” con una derrota 3-2, según la crónica.

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Fueron famosos los cruces contra Dolores. Para lograr el triunfo se apelaba a todo tipo de artilugio. En uno de los partidos, el equipo de la vecina localidad infringió el reglamento y presentó a dos jugadores de la Selección: Alberto Bernardino Ohaco y Alberto Enrique Ochandio, de Racing y Estudiantes de Buenos Aires, respectivamente. El primero, ídolo en Avellaneda, se había inscripto con otro nombre y fue reconocido debajo del sombrero con el que intentaba ocultar sus facciones.

Marplatenses vs. veraneantes

Desde 1914 hasta el final de esa década también se organizaron partidos entre veraneantes y marplatenses. A veces, los visitantes actuaban con futbolistas del torneo de la Asociación Argentina de Football. Entre otras presencias, quedó registrada la de Juan José Rithner (club Porteño), arquero de la Selección Argentina.

veraneantes

Solteros contra casados

También había otros duelos de no menor rivalidad que se disputaban los domingos en las quintas de los lugareños. En este caso, los equipos se conformaban de acuerdo al estado civil de los “players”: solteros contra casados. Según cuenta LA CAPITAL, “las singulares batallas terminaban junto a los asadores y damajuanas”.

Fútbol callejero

Para 1916 las calles marplatenses ya se poblaban de pequeños futbolistas. “Más de una persona ha sufrido las consecuencias poco gratas de la desacertada dirección que dan a veces los diminutos jugadores, y por entonces, la víctima, al sentirse golpeada por un ‘football’ improvisado por trapos completamente sucios, se encara con los muchachos”, dice un artículo de la época. Al parecer, la esquina de Santiago del Estero y Diagonal Pueyrredon era el sitio preferido de los “picados” informales.

Nada de tiki-tika

Como es sabido, el estilo de juego distaba mucho del actual. “El jugador raramente promovía acciones colectivas: por el contrario, era una especie de egocéntrico que trataba de demostrar su propia valía personal”, describió LA CAPITAL. “Carecía de coherencia y conexión en las líneas e infinidad de veces se intentaba conseguir el ‘goal’ desde distancias no menores a cuarenta metros”, agregó un artículo referido a los inicios del fútbol en la ciudad. También eran muy frecuentes en la época las acciones violentas.
En los últimos años de la década del ’10 aparecieron nuevos equipos (Sud América y General Mitre) con futbolistas jóvenes -de no más de 16 años- que se caracterizaban por tener mayor cohesión en sus líneas. Así se generó el primer duelo de estilos.

Las figuras primitivas

Los jugadores más reconocidos del fútbol marplatense originario fueron “El Negro Rufino” Guzmán y Francisco “El Pampa” Orazi (años más tarde Angel Tazza, goleador en Boca Juniors, cobró una popularidad superior). Los diarios de la época también hicieron inmortales las atajadas de Pedro Fullaondo, el “limpio quite” de Martín Barrenechea, las gambetas de Martín Goetpher, la velocidad de Agustín López, los centros de Ernesto Muttoni, los remates de Juan M. Pelerán y los goles de Alfredo Muttoni.
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La pelota que trajeron los hermanos Bagnati en 1905 no dejó de rodar. En poco tiempo el fútbol pasó a ser el deporte más popular de todos, aquí como en el resto del país. La llama quedó encendida… y la pasión no se apagó más.