La Capital - Logo

× El País El Mundo Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Arte y Espectáculos 12 de agosto de 2019

Le Waligunya llega a América Libre

Los integrantes de Le Waligunya.

La Negra Sarabia “La Walichera” (ex cantante de La Delio Valdez) vuelve a Mar del Plata luego de giras por México para traer su nuevo proyecto de cumbia digital y afro caribbean beat. Será el próximo domingo 18 de agosto a las 22, en una fiesta para bailar que se realizará en el centro cultural América Libre (San Martín y 20 de Septiembre). Como DJ, estará Kime. En esta oportunidad, la cantante mostrará Le Waligunya.

Le Waligunya nació en suelo mexicano, a partir de la fusión de dos proyectos musicales: La Walichera, encabezado por Sarabia y ChikinGunya, liderado por el multiinstrumentista y productor Nicolás Marquestó, también argentino.
Ambos proyectos anclados en una profunda búsqueda de las raíces folklóricas latinoamericanas, reivindica las cosmovisiones ancestrales.

Le Waligunya es un espacio creativo (un canal) que persigue una reconexión hacia el interior y hacia el exterior, una fusión con la existencia.

En el aspecto musical posee una marcada redefinición del concepto de world music latinoamericana. Géneros tan disímiles como la cumbia digital o electrónica, el afro caribbean beat, la champeta o el malambo se relacionan con total libertad y naturalidad con ritmos como el funk, el krautrock alemán, el house de Chicago o el techno de Detroit.

Los cantos ancestrales, sus entonaciones, sus inflexiones, sus silencios, sus pausas, apoyados por curiosos y originales instrumentos representantes de pueblos distantes como la kalimba (Africa), el maracon colombiano (Sudamérica) y el dam moi (Asia) se funden de manera original y desprejuiciada con universos digitales psicodélicos y espaciales.

Además, aparecen las texturas electrónicas, los samples de instrumentos de cuero, de semillas o metales que conviven en armonía sagrada con guitarras y bajos que marcan los pulsos frenéticos de un huracán sonoro que, lejos de destruir todo a su paso, bendice y enamora a quien tiene la suerte de escuchar.