“Hoy estoy menos preocupada en demostrar algo y más abocada a compartir la obra” asegura la artista Ligia Piro. La cantante y actriz, vuelve este fin de semana a Mar del Plata para compartir un repertorio de canciones de distintos géneros, del amplio acervo latinoamericano, pero que comparten un rasgo en común: la emoción que generan.
El reencuentro con el público será este sábado, 15 de agosto, a las 21, en la sala Melany del Centro de Arte Radio City Roxy Melany, ubicado en San Luis 1750.
Desde la canción, el rock nacional hasta la bossa nova, Ligia Piro traza un recorrido sensible y apasionado por los paisajes musicales de América Latina. Canciones emblemáticas, abordadas desde su mirada personal e interpretadas con la personalidad que la distingue.
Acompañada por Popi Spatocco en piano y dirección musical, y por Fefe Botti en bajo, propone un encuentro íntimo: “Justamente para poder escuchar y disfrutar. Ahí estamos los tres con la canción, el sentimiento, el arte a pleno y lo irrepetible que sucederá entre nosotros y el público” definió en una charla con LA CAPITAL.
Y amplió que “en un concierto así no hay tanta distancia entre quien está arriba del escenario y quien escucha. Hay una especie de conversación a través de las canciones que fluye desde el comienzo del show. Creo profundamente en eso: que cuando hay música algo se mueve”.
-¿Qué significa para vos volver a Mar del Plata ?
-Mar del Plata es una ciudad que adoro y que tiene todo un mundo de recuerdos familiares para mí. Es la primera impresión de escenario que conocí, las primeras luces que vi montarse en el café concert de mis padres -los artistas Susana Rinaldi y Osvaldo Piro. cuando existía (Magoya) y yo era muy chica. Tiene una relación muy especial y directa con la música y mi historia. Volver siempre tiene el reencuentro con un público hermoso, afectuoso y cálido que siempre me recibe con los brazos abiertos. Me siento muy agradecida por ello.
-¿Cómo fue el proceso de elegir el repertorio de canciones argentinas y latinoamericanas para este concierto?
-Me gusta tomarme tiempo para elegir las canciones que voy a interpretar. Creo que ese proceso es necesario para empezar a imaginar la puesta en escena, las historias que pueden surgir entre tema y tema, el hilo conductor del show… en fin, lo que va a pasar al levantar el telón.
El repertorio fue apareciendo primero con mi disco “Las Flores Buenas” con canciones que forman parte de mi historia y con otras que quizás hoy escucho de una manera diferente. Las canciones que uno cree conocer mucho, con el paso del tiempo generan nuevas sensaciones, nuevos sentidos.
-¿Qué te interpela hoy de esas obras?
-Me interpela la dimensión de la música, me conmueve esa capacidad que tiene de conectarnos con algo
profundo. A veces sirve como ayuda para atravesar lo que estamos viviendo. Una canción puede llevarnos a un recuerdo, a una persona, un lugar… y también puede decir algo de nosotros mismos que todavía no pudimos poner en palabras.
-¿Cómo fuiste construyendo la identidad de la propuesta a partir de canciones de géneros variados?
-No partí de una idea de género sino de una idea de emoción. Que me produce? Eso es lo que voy a transmitir al espectador. Las canciones pueden venir de lugares distintos, pero lo que me gusta descubrir es que tienen en común, que me pasa a mí cuando las canto. Hay música argentina, latinoamericana, canciones con distintas raíces y lenguajes, pero busco que de alguna forma todas puedan convivir dentro de un mismo universo. El mío, el que construyo cuando armo el concierto que voy a ofrecer.
Una parte fundamental de esa identidad está dada por los músicos que me acompañan. Compartir este concierto con Popi Spatocco (piano y dirección) y Fefe Botti (bajo) es un privilegio. Son dos músicos extraordinarios, con una sensibilidad y una musicalidad enormes. El repertorio puede ser maravilloso pero cuando además tenés músicos de este nivel, las canciones adquieren otra dimensión.
-¿Analizás en qué momento de tu recorrido artístico te encontrás? ¿Lo podrías definir?
-Estoy en un momento de mi carrera en el que siento que tengo una enorme necesidad de decir desde un lugar cada vez más auténtico. Con los años uno aprende cosas… no se trata solo de cantar bien, sino de tener algo que decir y encontrar la manera más verdadera de transmitirlo. Disfruto muchísimo del vivo. El escenario es un lugar de encuentro y de riesgo, porque cada concierto sucede una sola vez y eso me encanta.
-¿Estás más abocada a los conciertos en vivo o también pensando propuestas a futuro?
– Si, también estoy pensando y trabajando en nuevas propuestas. Estoy grabando… Puedo decir que estoy en un momento creativo, con proyectos que tienen que ver con la música que vengo explorando pero también con nuevas canciones y nuevos formatos. Aunque hoy me veo menos preocupada con demostrar algo y más abocada a compartir la obra. Compartir canciones que me conmueven y que muevan al otro que escucha, rodearme de músicos que respeto y quiero mucho y tratar de que esa emoción llegue al otro directamente. Eso es lo importante.