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Deportes 13 de enero de 2020

“Lo imposible no existe si vos pensás que es posible”

La filosofía de vida del hombre que rige los destinos del surf. El marplatense Fernando Aguerre es el presidente de la ISA desde 1994. Y para los Juegos de Tokio 2020 logró, después de un largo camino, que su deporte sea incluido en el programa olímpico.

Por Marcelo Solari

 

En casi todas sus respuestas, queda implícita su forma de sentir y concebir la existencia. Para aquellos que sostienen que el surf no es un deporte sino un estilo de vida, el marplatense Fernando Aguerre es un ejemplo práctico de ello.

A su éxito como empresario (Ala Moana y Reef son marcas emblemáticas de los deportes del mar y la playa) le siguió convertirse en el dirigente más importante del surf a nivel mundial. Siempre con la misma filosofía y naturaleza optimista. Desde 1994 preside la ISA (Asociación Internacional de Surf). Y desde ese lugar es la persona que más luchó para lograr lo que parecía imposible: insertar a su deporte en el programa olímpico (se verá por primera vez en Tokio 2020).

El primero de una larga lista de sueños (la mayoría cumplidos) se inició precisamente en 1979, cuando nació Ala Moana (Sendero al Mar, en idioma hawaiano). La inconsciencia de la juventud junto a su hermano Santiago, la visión comercial y los cheques postdatados a varios meses que facilitó la mamá (Norma Mattalia) abrieron la puerta a una ilusión que se volvió realidad. Hombre muy sensible, también, no puede evitar emocionarse y dejar escapar alguna lágrima cuando recuerda a su madre y aquellas épocas que lo marcaron para siempre.

 

– ¿Cómo vivís el hecho de que hayan pasado cuarenta años de la fundación de Ala Moana, uno de los primeros surf-shop del país?
– Cuarenta años es mucho tiempo pero también es un abrir y cerrar de ojos. Significa es la alegría de estar haciendo permanentemente lo que te gusta, junto a la gente que amás y querés, aunque sabiendo que alguna vez te vas a caer. Hay veces que se te va a escapar la ola. Hay veces que va a entrar el viento del Este. Hay veces en que no va a haber olas. Pero llega un día en el que vienen las olas. Y la única manera de estar listo para cuando llegan, es seguir yendo cada día a buscarlas.

– Aunque no vivís en Mar del Plata, venís bastante y sos un fan de esta ciudad…
– Y siempre la voy a amar. Hay que tener en cuenta algo muy importante. No nos llamamos Bosque del Plata, Montaña del Plata o Arroyo del Plata. Nos llamamos Mar del Plata. Hay que cuidar nuestro mar. Pero no solamente el mar. También la playa, las calles y todo, porque cada cosa que tiramos va a parar al mar. Si lo destruimos, ¿qué nos queda? Nada. Desaparecemos.

Fernando Aguerre hoy, líder del surf mundial. Como fondo, una foto icónica de hace cuatro décadas, junto a su hermano Santiago y su mamá Norma.

Fernando Aguerre hoy, líder del surf mundial. Como fondo, una foto icónica de hace cuatro décadas, junto a su hermano Santiago y su mamá Norma.

 

– Te fue muy bien con Ala Moana, con Reef, con la ISA. ¿Sos algo así como un elegido?
– A veces me preguntan algo parecido y yo no estoy de acuerdo con que sea un elegido. Creo que soy un inclaudicable intentador. Sigo intentando. Siempre. El médico (N. del R.: sufrió la fractura del fémur a raíz de un accidente en skate) me dijo que iba a estar dos meses en la cama y que con suerte iba a poder dar algunos pasitos con las muletas. El otro día me miraba los estudios y me dijo “tenés los huesos de un tipo de 40 años. Tendrías que estar todavía maltrecho y ya tenés un callo formado”.

– ¿Vos decís que es por el mar?
– No, es por esto (se señala la cabeza con el dedo índice). Cuando fue el médico a sacarme los puntos al departamento y por la ventana veía la playa y el mar, me preguntó “¿acá estás curándote? Te vas a curar rápido”. Ý cuando yo le pregunté el porqué, me dijo “Porque es importantísimo el estado mental para mejorar el estado físico”. No podés curarte si pensás que no te vas a curar.

– Ya casi ni usás las muletas. Cualquiera diría que vas demasiado rápido. ¿Cuál es el secreto?
– Creo que buscar siempre el lado positivo. Cuando me pegué la piña, me acomodé un poco el cuerpo y lo primero que hice fue mirar para abajo y al verme la punta de los pies los empecé a mover. “Se mueven. Caminar voy a caminar”, pensé. Una vez que ves lo peor, todo lo demás está okey.

– ¿No creés, entonces, que existe una cuota de buena suerte en algún punto?
– Lo que llamamos suerte o fortuna, en realidad es persistencia y esfuerzo. La mayoría de la gente tiene tendencia a decir “es imposible”. Entonces, no lo hace. Lo imposible no existe si vos pensás que es posible. Es como poner una excusa. Como es imposible, directamente ni lo intento. Así no funcionan las cosas.

– Hace un mes recibiste una distinción muy querida por los marplatenses, el premio Lobo de Mar. ¿Qué significado tiene para vos?
– Es un símbolo muy lindo. Todo lo que hice desde chiquito lo hice con periodistas que me ayudaron. Con el legendario Raúl Ramírez, con Marcelo Pasetti (NdR: dos periodistas de LA CAPITAL). En realidad, yo soy un comunicador, y tengo que convivir con ustedes. Y que los periodistas deportivos me hayan elegido es buenísimo. Recibir este premio en mi ciudad y por una cosa tan linda como ser el primer argentino que logra introducir un deporte en el programa de los Juegos Olímpicos, nunca me lo hubiera imaginado. En realidad, nada me hubiera imaginado. Ni el Lobo de Mar, ni los Juegos Olímpicos, ni Ala Moana cuarenta años después. Nada. Por eso, si querés tener un plan… Es probable que no salga como lo planificaste.

– Este es un año muy importante porque el surf estará en los Juegos Olímpicos. ¿Cómo lo imaginás?
– No sé. Es impresionante. Me carcome la ansiedad. A veces pienso cómo va a ser y me emociono. De lo único que estoy seguro es que en Tokio voy a llorar como un hijo de puta.