Muerte por desinformación: el caso de Jorge Lis
La historia reconstruye cómo la desconfianza en el sistema de salud y la exposición a contenidos falsos en internet influyeron en sus decisiones durante la pandemia.
Jorge Lis.
Por Raquel Godos
Jorge Lis creyó genuinamente que las vacunas contra el coronavirus no buscaban salvar vidas, sino todo lo contrario. Pero en el mismo momento en que dio positivo en la PCR aquel mes de julio de 2021, supo que se había equivocado. En ese mismo instante comprendió que la desinformación que vomitaron las redes sociales durante aquellos meses le podía costar la vida. Y así fue.
Lis, que llegó a coronarse subcampeón de España de motociclismo en 125cc en 1996, vivió desafiando la velocidad y saciando constantemente una gran curiosidad vital. Así lo recuerda su hermana Elena: “siempre por delante” de su tiempo, y de la mano de los riesgos que implicaba aquella inquietud innata.
Pero también siempre capaz de reconocer los errores y de perseverar en la búsqueda de apoyar a los demás sin temor a contar sus tropiezos: “Cuando algo malo le pasaba, no tenía problema en darle la vuelta y utilizarlo si podía ayudar a alguien con eso”.
Adicto al fentanilo: el sistema le había fallado
Un grave accidente. Dolor crónico. Adicción. Para entender cómo Jorge Lis cayó en las manos de la desinformación es imprescindible contar una de las etapas más duras de su vida.
Con apenas 18 años, sufrió una fuerte caída haciendo trial en la montaña, que le obligó a estar dos meses inmovilizado y casi lo deja tetrapléjico. Aunque recuperó la movilidad y su afán de superación le permitió volver a los circuitos, aquel episodio abrió la puerta a un dolor crónico que con el tiempo se le hizo insoportable.
A principios de los 2000, asediado por las dolencias que le obligaban a correr con infiltraciones, buscó a los mejores especialistas en la reputada Clínica Mayo en Estados Unidos.
“Los doctores le dicen que se haga a la idea de que por su lesión de espalda va a tener que vivir toda la vida con algún tipo de morfina u opiáceo en sangre. Allí le recetan oxicodona, y luego más tarde en España, en una clínica privada, un tipo de fentanilo en pastillas, de acción rápida”, relata Elena a EFE Verifica.
Le costó más de una década desintoxicarse, lo intentó en más de una decena de ocasiones, y finalmente lo logró. No todo el mundo puede decir lo mismo.
“‘La adicción es la única guerra que se gana cuando te rindes’, solía decir. Hasta para eso iba por delante de mucha gente”, insiste Elena al recordar la epidemia de fentanilo que asola Estados Unidos.
Cuando llegó la pandemia, Jorge llevaba casi ocho años limpio y había hecho pública su adicción para ayudar a otros. Estaba en uno de los mejores momentos de su carrera como mánager deportivo, pero el hecho de que médicos profesionales le hubieran abierto el abismo a una de las drogas más letales del mundo, le hizo dudar de todo.
“Él sentía que de alguna manera los médicos y el sistema sanitario le habían fallado, que por culpa de ellos había vivido una pesadilla terrible que casi le arruina la vida”, cuenta Elena.
El proceso de “desinfoxicación”
Al estallar la crisis sanitaria en 2020, Jorge sintió verdadero pánico y extremó las precauciones. Sin embargo, su desconfianza y su curiosidad le empujaron a buscar respuestas en internet, donde quedó atrapado en la desinformación. Elena cree que este giro se debió a un mecanismo de defensa mental: “psicológicamente si alguien tiene mucho miedo es más confortable creer que esto no es tan grave como se cree”.
En su ordenador todavía está el rastro documental: correos electrónicos con Daniel Estulin -conocido por sus teorías conspiracionistas- o la newsletter de Jeff Berwick, creador de “The Dollar Vigilante”, quien invitaba a sus suscriptores a comprar propiedades en Belice para escapar del colapso de Occidente.
El gancho psicológico partía de hacerles creer que tenían acceso a información privilegiada: “Empiezan los textos y dicen: ‘Bueno, la gente quiere vivir engañada, tú puedes ser uno de ellos o decidir enterarte'”, explica Elena. Jorge cayó de lleno, pagando por conferencias y sesiones privadas con Estulin.
A este ecosistema se sumó un perfil mucho más radical, el autodenominado Doctor Papaya, un extremista que negaba la COVID y acosaba a sanitarios. Aunque inicialmente a Jorge le divertía su perfil transgresor, la peligrosa locura de este desinformador quedó patente cuando, tras el fallecimiento de Lis, se dedicó a acosar a la familia afirmando que todo era mentira y que el expiloto estaba “escondido en Suiza”.
A todo esto también contribuyó la influencia de figuras menos polarizantes, como su admirado gurú del coaching, Anthony Robbins, quien también cuestionaba las versiones oficiales.
“Destrozado” por la vacunación de su madre
El descreimiento de Jorge sobre la pandemia era auténtico. Llegó a creer que inocularse suponía un riesgo real, y cuando llegó el día en que administaron la primera dosis a su madre, de 85 años, intentó por todos los medios evitarlo.
“Mi hija se quedó con mi madre la noche anterior de que la vacunaran para acompañarla al día siguiente, y él le escribió intentando convencerla de que no lo hiciéramos”, explica Elena, mostrando el mensaje: “Hola Ivana. Me ha dicho Abu que mañana se vacuna y estoy destrozado. Si ojeas este informe demoledor quizá no quieras acompañarla. POR FAVOR míralo”.
Jorge adjuntó archivos que advertían de presuntos efectos devastadores de la inyección. “Si leía estas cosas, no me extraña que estuviera realmente afectado”, defiende su hermana, asegurando que él “no lo hacía con mala fe, estaba genuinamente preocupado por ella”.
Había comprendido que la raíz de la cerrazón de Jorge era mucho más profunda: “El punto de partida era ‘no creo en nada, no creo en las instituciones’, y así era imposible”. No obstante, pese a las fricciones, “el amor prevalecía más que todo lo demás” y Jorge siempre enviaba mensajes conciliadores: “Elena, siento haberme puesto así… es que me preocupa mucho mamá, me preocupa mucho que no me estés entendiendo”.
Positivo en covid y en arrepentimiento
En julio de 2021, Jorge comenzó a sentirse mal y lo atribuyó a una mala digestión. Al principio se resistió a hacerse una PCR, pero cuando los síntomas fueron evidentes terminó cediendo. Positivo. La confirmación del contagio dinamitó de golpe el muro de mentiras que le impedía ver la realidad.
El arrepentimiento fue instantáneo: “He dado positivo, lo siento mucho… voy a dejar Twitter, voy a dejar las redes sociales”, escribió a su hermana. “Ojalá me hubiese vacunado, he sido un cafre”.
Su salud empeoró drásticamente a causa de la agresiva variante Delta. Acudió a una clínica privada, pero en menos de 24 horas recayó con fuerza y lo derivaron al Hospital La Fe de Valencia ya intubado.
El doctor Ricardo Gimeno recuerda con dureza cómo trataron de salvarlo durante el mes y medio que permaneció en coma. Su juventud y su pasado deportivo los alentaron a emplear técnicas muy agresivas, conectándolo a una máquina ECMO que sustituye a los pulmones y el corazón para oxigenar la sangre fuera del cuerpo, e incluso se plantearon un trasplante. Fue inútil. Falleció a principios de septiembre.
“Si en este caso hubiera habido una vacunación, probablemente no se hubiera llegado a un estado tan grave”, asegura el doctor Gimeno, quien asegura que nunca vieron casos tan destructivos en pacientes vacunados.
“Había un porcentaje de pacientes, muchos jóvenes, que no se quisieron vacunar, y veíamos con tristeza y con pena cómo sufrían las consecuencias. Muchos de ellos también se arrepentían, como el propio Jorge”, añade.
Gracias a la inmunización, se frenaron en seco los colapsos en las UCI garantizando procesos virales más leves: “Claro que las vacunas pueden tener efectos secundarios, como los puede tener el paracetamol, pero es innegable que salvan vidas”, insiste el médico.
Elena está convencida de que los doctores hicieron todo lo posible y en el sincero arrepentimiento final de su hermano. Pero sobre todo, está completamente segura de que si hoy Jorge viviera, él mismo estaría contando su historia para ayudar a otras personas a comprender los verdaderos peligros de la desinformación.
EFE.
Lo más visto hoy
- 1Dictan prisión preventiva para todos los acusados de comercializar la “Batidroga” « Diario La Capital de Mar del Plata
- 2Cómo estará el clima este viernes en Mar del Plata « Diario La Capital de Mar del Plata
- 3Más detalles del golpe “comando” al salón de eventos: se llevaron entre 5 y 7 millones de pesos « Diario La Capital de Mar del Plata
- 4Lo buscaban por un asalto y lo encontraron escondido debajo de una cama « Diario La Capital de Mar del Plata
- 5Minella: Taccone pide hacer una nueva licitación “verdaderamente transparente” « Diario La Capital de Mar del Plata
