Con su exquisita combinación de espontaneidad, alegría, amabilidad, reflexión profunda y convicciones claras, Natalia Oreiro fue la figura de este viernes en el Festival Internacional de Cine.
La actriz y cantante recibió el premio Astor a su trayectoria, en el marco de la proyección de la película “Gilda”, que grabó bajo la dirección de Lorena Muñoz y que se estrenó hace diez años.
En medio del rodaje de una nueva película del director Martino Zaidelis, estuvo durante unas horas en Mar del Plata para participar de la ceremonia en su honor.
La artista, que le ha puesto el cuerpo y la voz a una enorme variedad de personajes, tanto reales como ficticios, y a quienes les guarda un profundo agradecimiento, volvió a conquistar al público con una combinación magnética de impecable presencia y la sencillez de su personalidad.
Repartió saludos, se sumó a cantar “No me arrepiento de este amor” con una fan, contó anécdotas divertidas y también tuvo momentos de seriedad al expresar su postura frente a la relevancia de la industria cinematográfica argentina. Pero sin quedarse en una crítica o queja, sino animando a “defenderlo, haciendo, con historias, con creatividad, soñando, juntándonos. El cine es un hecho colectivo. Creo que la única manera de defenderlo es en el hacer. Y en seguir adelante de la manera que sea, con lo que tengamos a mano, pero diciendo lo que no nos gusta, por supuesto, pero que no nos quiten la alegría”. Y en ese contexto valoró el derecho a expresarse: “Creo que es importantísimo”.

Fue justamente Lorena Muñoz quien le entregó el reconocimiento, en una ceremonia breve pero muy sentida, en la que, al final, incluyó la presencia de los directores del festival, Gabriel Lerman y Jorge Stamadianos.
También estuvo acompañada por colegas como Eva de Dominici, Nai Awada, Benjamín Alfonso, Antonella Kruger y Leo Damario.
“Muchas gracias a Lorena y a todos los directores y directoras que también confiaron en mí para que yo pueda contar sus historias. Gracias a las mujeres que me tocó interpretar, por permitirme que honrara su historia. Gracias al público, siempre, por conectar con esas mujeres, porque de eso se trata el cine, de conectar. Tan necesario en estas épocas. Y es increíble, porque cuanto más hago, menos sé. Así que gracias por todo lo aprendido y por todo lo que me falta aprender”, destacó.
También le dedicó el reconocimiento a las familias de todas las personas que trabajan en el mundo audiovisual. “Esas familias que esperan con tanta incertidumbre, con tanta comprensión y paciencia. A ellas va dedicado, que por supuesto incluye a la mía”.
Por último, pidió “que seamos amables con el otro, siempre. Porque no sabemos por qué momento la otra persona está pasando. Así que a pesar de todo, seamos amables. Porque al final del día, la única persona con la que vamos a estar es la persona en la que nos convertimos”.
“Estamos viviendo momentos de mucha confrontación, de mucho dolor, de mucha incertidumbre. Y me parece que tenemos que ser amables con el otro aunque no piense como nosotros. Tenemos que ser amables porque necesitamos comprensión y aceptación de la diferencia”.
“El cine está vivo en las salas”
Tras la ceremonia, en diálogo con la prensa, profundizó sobre los personajes “conocidos, ignorados, que tienen una voz y otros a los que se las han robado”. Y agregó: “De eso se trata –el cine–, de poder amplificar y poner luz en distintas historias. Por eso agradecí a todas esas mujeres, como por ejemplo, ‘La mujer de la fila’, que amplifica la vida de muchas mujeres relegadas, cuestionadas por la sociedad, culpabilizadas por la sociedad por un hecho que nos toca atravesar”.
En ese sentido, destacó la posibilidad de estar una vez más en el Festival de Cine –donde años atrás fue protagonista de la típica ceremonia en la vereda del Hermitage Hotel, donde plasmó sus manos, en el marco de la presentación de “Francia” de Adrián Caetano– y de defenderlo. “Imaginate lo importante que es el cine argentino para el mundo que el único festival internacional de clase A lo tenemos aquí. Es realmente muy importante que el festival de cine continúe porque muestra películas de Latinoamérica, de Argentina, de todo el mundo. Y porque, con altos y bajos, por supuesto, la gente está yendo a ver películas nacionales al cine. Treinta mil tickets de preventa tiene el Festival de Cine de Mar del Plata. Eso habla de que el cine está vivo. Y está vivo en las salas”, sostuvo.
“Trabajadora del cine”

Además de destacar que el aprendizaje es constante en su vida, se definió como una “trabajadora del cine”, un mundo en el que “siempre estamos tomando distancia”. En ese marco, “un reconocimiento que habla del tiempo o de la cantidad o de la calidad de los proyectos en los que participé, no estaba dentro de mis posibilidades. Y entonces me emociona, me conmueve y me sorprende”.
Y manifestó su compromiso: “Yo busco todo el tiempo nuevos desafíos. Yo sé que tengo límites en mi profesión y trabajo fuertemente para superarme. Y quizás muchos límites que tengo nunca pueda llegar a superarlos. Sin embargo, siento que eso me hace mejor persona”.
Sobre Gilda, destacó que “el cine nos permite soñar con un mundo mejor y que es posible. Y retratar realidades que queremos construir. Y ‘Gilda’ era una película que para mí era importante contar porque hablaba del valor de una mujer en contra de un universo machista, que se le venía en contra. Y yo creo que de esas batallas sabemos mucho las mujeres. Incluso dentro del cine. Y siempre lo quisimos hacer junto con Lorena desde ese ángulo, con mucho respeto hacia la mujer. Por supuesto que eso iba acompañado de música inolvidable y de una figura que para la gente es algo enorme. Pero siempre quisimos mostrar a la persona. Y siento que ese fue el verdadero éxito de la película. Y creo que ese también es el significado del cine: poder mostrar personas reales, personas comunes”.
Anécdotas
Con su espontaneidad habitual, combinó sus convicciones con anécdotas que pintan su dualidad. Una, cuando a pocos meses de estar saliendo con el músico Ricardo Mollo, vino a Mar del Plata a sorprenderlo. “Él había dejado la camioneta y una amiga mía recién tenía el carnet. Llevame a Mar del Plata, le dije y vinimos de sorpresa”, contó.
También recordó, para ejemplificar “el baño de realidad”, que, emocionada, en su habitación del Gran Hotel Provincial, “estaba pensando qué decir por este reconocimiento y vi que me tenía que planchar el pantalón. Me trajeron la plancha . Y de repente me vi y dije, yo estoy acá, en bombacha, planchándome el pantalón para que me entreguen el premio más importante a la trayectoria del Festival de Cine Mar del Plata. Y dije, esto es buenísimo, porque fue como un baldazo de realidad. Y eso es mi vida”.