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Policiales 17 de agosto de 2026

Ocho robos previos, guardia y disparos: la defensa del comerciante que mató al adolescente

Ulises Abel Cristiano (36), el comerciante detenido por la muerte de Sebastián Nazareno García (16), habría sufrido ocho robos antes del episodio ocurrido durante la madrugada del domingo en el barrio Regional. Su abogado sostiene que después de que se rompiera la persiana de su comercio, decidió quedarse a proteger el lugar y en ese marco fue asaltado y se defendió. En enero de 2024 ya había baleado a otro presunto ladrón.

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Imagen que muestra el desperfecto en la persiana eléctrica del local.

Ulises Abel Cristiano (36), el comerciante detenido por la muerte de Sebastián Nazareno García (16), habría sufrido ocho robos antes del episodio ocurrido durante la madrugada del domingo en el barrio Regional. Después de que se rompiera la persiana de su comercio, la química Imperio, decidió que esa noche no se iría a su casa y montó una guardia para proteger el lugar.

Ahora, su abogado sostiene que actuó en legítima defensa cuando disparó contra el adolescente, y la fiscal Constanza Mandagarán aguarda por la realización de distintos peritajes y recolección de pruebas para determinar cómo se produjo el hecho.

Cristiano se instaló junto con otro hombre en una camioneta marca Toyota Hilux que estacionaron en Champagnat y Saavedra. Según la versión que sostiene la representación legal del comerciante, seis personas que se movilizaban en tres bicicletas llegaron hasta la camioneta e intentaron abrir las puertas de ambos lados del vehículo. En ese momento, Cristiano efectuó disparos y uno de ellos alcanzó a García, que murió en el lugar.

Sebastián Nazareno García tenía 16 años.

Sebastián Nazareno García tenía 16 años.

Un adolescente de 15 años que habría formado parte del mismo grupo arribó posteriormente herido al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA). En un primer momento les dijo a los policías y a los médicos que había sido víctima de un intento de robo en una estación de servicios, pero luego reconoció que integraba el grupo que había llegado hasta la camioneta y explicó que García recibió los disparos cuando se acercó al vehículo.

La autopsia determinó que García recibió tres disparos, uno en el pecho y dos en los hombros. En ese sentido, la investigación todavía intenta reconstruir con precisión qué ocurrió frente a la camioneta. Por el momento no hay incorporada formalmente a la causa una denuncia por robo vinculada con el episodio y tampoco pudieron obtenerse nuevas imágenes de cámaras de seguridad. Debido al feriado de este lunes, no se pudieron solicitar otros registros.

El único domo del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) ubicado en las inmediaciones no captó la secuencia: estaba orientado hacia una pareja que esperaba un colectivo y, cuando ambos corrieron tras escuchar las detonaciones, la cámara siguió su desplazamiento, ya que activa su grabación por movimiento.

Amigos y allegados de García lo despidieron con imágenes en redes sociales.

Amigos y allegados de García lo despidieron con imágenes en redes sociales.

En ese contexto, los representantes legales de Cristiano buscarán instalar la hipótesis de que el comerciante actuó para protegerse frente a un ataque que se produjo mientras custodiaba su negocio después de una sucesión de robos. Incluso podrían plantear que existió un intercambio de disparos, aunque en la camioneta secuestrada, en principio, no se observa ningún orificio de bala.

En forma paralela, una de las posibilidades que deberá analizar la Justicia es si, en caso de haber existido una situación de legítima defensa, Cristiano pudo haberse excedido en sus límites.

El abogado que encabeza la estrategia jurídica del imputado es Gonzalo Lamenza, quien planteará que debe contemplarse el contexto en el que el comerciante tomó la decisión de permanecer armado durante la madrugada en las inmediaciones de su comercio.

Un antecedente con el mismo arma

La utilización de un arma de fuego por parte de Cristiano ya había quedado registrada en una causa judicial de enero de 2024. El 7 de enero de aquel año, cuando tenía 33 años, fue víctima de un robo en una fábrica ubicada en Magallanes al 7800.

Según consta en el parte policial de ese episodio, Cristiano y su hermano llegaron al establecimiento después de que se activara la alarma y encontraron en el interior a un hombre que intentó agredirlos con un cuchillo. Ante esa situación, Cristiano utilizó una pistola Taurus G3 calibre 9 milímetros y efectuó un disparo que impactó en la pierna derecha del intruso: la misma que ahora está secuestrada en el marco de la investigación del homicidio de García.

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El arma estaba registrada a nombre de Cristiano, quien contaba con Credencial de Legítimo Usuario (CLU) vigente, aunque tenía autorización para la tenencia y no para la portación.

El hombre herido también presentaba una lesión contuso-cortante en la cabeza. En un primer momento, la fiscal Florencia Salas dispuso notificar a Cristiano por homicidio en grado de tentativa y secuestrar el DVR de las cámaras de la fábrica. Más tarde, luego del informe médico, la calificación pasó a ser lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego y Cristiano recuperó la libertad en los términos del artículo 161 del Código Procesal Penal.

Aquel episodio constituye ahora un antecedente relevante para la estrategia de los abogados del comerciante, que buscarán demostrar que Cristiano volvió a recurrir a un arma frente a una situación que interpretó como un ataque.

La aprehensión de García

García también había tenido un conflicto previo con la Justicia antes de morir. El 2 de febrero de este año, cuando ya había cumplido los 16 años y por lo tanto era punible bajo el régimen penal juvenil, fue aprehendido acusado del delito de encubrimiento.

El adolescente fue encontrado en el interior de un Volkswagen Polo Track blanco que circulaba sin patente colocada. En ese procedimiento intervino personal de la comisaría decimoprimera y tomó intervención la fiscal de Menores Mariana Baqueiro.

Ese episodio había sido el primer conflicto de García con la Justicia penal juvenil desde que alcanzó la edad a partir de la cual puede ser sometido a un proceso penal. Menos de siete meses después, murió baleado frente a la camioneta en la que Cristiano realizaba una guardia para custodiar su comercio.

Cristiano permanece detenido. Luego de negarse a declarar, solicitó asistencia psicológica y psiquiátrica. La investigación está a cargo de la fiscal Mandagarán.