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Opinión 10 de mayo de 2019

Ormuz, el estrecho que desvela a Estados Unidos e Irán

Por Raquel Pozzi (*)

Las tensiones y provocaciones entre los EEUU y la República Islámica de Irán no contemplan en absoluto ningún modo de acercamiento, al contrario, cuanto peor mejor. Las incitaciones entre ambos estados exponen un clima enrarecido por posibles enfrentamientos militares en la región del Golfo Pérsico, tan candente como complicada por las implicancias geopolíticas.

El despliegue del portaaviones nuclear estadounidense Abraham Lincoln hacia el golfo Pérsico como política disuasiva, según el asesor de seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton, fortalece los objetivos plasmados en la agenda de política exterior de los EEUU hacia la República Islámica de Irán luego de acusaciones desafiantes al considerar como “grupo terrorista” al Guardia Revolucionaria Islámica, organismo militar más importante del estado persa.

A los EEUU la región cuya denominación occidentalizada es “Oriente Medio” no le es cómoda aunque forma parte de su obsesión, sin embargo no es sólo obcecación de la Casa Blanca, sino que forma parte de una estructura de obsecuencias de aliados que tardan en manifestarse por la conducta impredecible de Trump al romper con los modelos tradicionales de equilibrios de los poderes estatales en pos de mantener el sistema-mundo.

El desbaratado Plan de Acción Integral Conjunto PAIC “el Pacto Nuclear” acordado en julio de 2015 entre Irán, los EEUU, Federación Rusa, China, Reino Unido, Francia, Alemania y el Grupo E3/Unión Europea + 3 alcanzado por el G5 + 1, con el retiro prematuro de los EEUU y el anuncio recientemente realizado por Teherán de renunciar a obligaciones manifestadas en el acuerdo altera directamente a la Unión Europea quien capea como puede la turbulencia entre los EEUU e Irán.

Si bien el presidente iraní Hasan Rohani aclaró que su país no abandona el Plan Integral de Acción Conjunta (PAIC), lo cierto es que el país persa está decidido a quebrantar el punto más sensible del pacto: ignorar los límites de sus reservas de uranio enriquecido y agua pesada.

Hasta ahora H. Rohani y la cúpula religiosa iraní consideraban que la buena conducta con respecto al Pacto Nuclear podría morigerar los efectos recesivos de su economía, sin embargo la escasa tolerancia hacia los EEUU, la rivalidad con Israel en Siria y una economía tambaleante determinaron el nuevo rumbo de las relaciones con Washington: De la distensión a la crispación.

¿Anarquía Internacional o Teoría Estructural del Equilibrio de Poder?

Desde la epistemología en los estudios Internacionales, considerar la toma de decisiones de los EEUU como individual y subjetiva conlleva a acordar con la teoría del “bucle” -acción-reacción- en las decisiones internacionales formando parte del cuerpo teórico del politólogo estadounidense Kenneth Waltz quien plantearía en su obra inicial “Man, the State and War” que el análisis de la política internacional no sólo se centra en la naturaleza y el comportamiento humano; la organización interna de los estados sino también en la imagen de la “anarquía internacional” aportando un nuevo elemento analítico en pos del revisionismo a la teoría del realismo clásico.

Para los primeros escritos de Waltz la anarquía internacional no significaba caos o destrucción sino una derivación lógica como resultado de los comportamientos subjetivos y la organización interna de los estados. Aplicado a la actualidad, esta teoría resultaría porosa y haría aguas por varios lados ya que en el caso específico de Trump su conducta se aparta de la lógica de la política interna estadounidense, no así de la lógica de la política exterior funcional al mantenimiento de un sistema mundial donde la globalización ha significado hasta ahora, la americanización del mundo.

En los tiempos maduros de Waltz planteó la Teoría Estructural del equilibrio del poder implicando la ausencia de un poder hegemónico –equilibrio-lo contrario para Waltz –desequilibrio de poder- conduciría a la guerra. Así como Waltz y otros intelectuales tuvieron que adaptar sus obras a los cambios, la guerra fría en los años 70 constituyó una bisagra en la revisión de paradigmas. Los contextos internacionales no siempre juegan a favor de la realpolitk ya que en tiempos de distensión mundial la baja política (low politics) le gana espacio a la alta política (high politics) y así como la coexistencia pacífica llegó a su fin con el recrudecimiento de los conflictos –derrota de EEUU en Vietnam en 1975- de la misma forma las teorías huyeron de la zona de confort para comprender el desarrollo de las relaciones internacionales en un mundo en profunda tensión.

Por consecuencia, la conformación del club nuclear de diez o más estados con capacidad atómica no difiere de la etapa de nuclearización entre los EEUU y URSS en plena guerra fría, ambos auto-regulaban sus acciones por la psicosis de auto-destrucción, por lo tanto el factor nuclear entre Irán y los EEUU sigue siendo una arista moderadora y un medio de disuasión. La atención está centrada en la posición geo-estratégica que posee Irán y las ventajas que esto implica contra los aliados regionales de preferencia de los EEUU -Arabia Saudita y el Estado de Israel- en una zona candente de gran circulación comercial y ebullición conflictiva.

El desvelo norteamericano

La República Islámica de Irán custodia el Estrecho de Ormuz -una franja de 54 km en su punto más angosto- con la poderosa fragata Sahand por donde transita entre el 30 y 35 % del petróleo mundial y otros productos desde los puertos de Irak, Kuwait, Qatar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos como también de Arabia Saudita. El Estrecho de Ormuz es el paso obligado de la ruta marítima del petróleo que conecta el Mar de Omán con el Golfo de Adén, el Mar Rojo, Canal de Suez y el Mar Mediterráneo.

El desvelo norteamericano se centra en el poder de disuasión que concentra Irán en el paso obligado del mayor tránsito del oro negro del mundo. El estado persa altera los ánimos de varios estados cuando anuncia con patrullaje militar el cierre del estrecho de Ormuz aunque esto implique un gran esfuerzo militar y la violación de leyes y reglamentos internacionales.

Desde Teherán se evalúan los costos y riesgos de bloquear el paso, sería una declaración de guerra directa con el agravante que en la ruta marítima hacia el oeste orillando Omán y Yemen se encuentra Djibouti -en el estrecho de Bab el – Madeb- un pequeño país africano en el cuerno de África en las costas del Mar Rojo, dónde están instaladas bases militares de EEUU; Francia y China.

El Estrecho de Ormuz históricamente se define como la “zona gris” –espacio de conflicto entre la zona blanca (resolución formal) y zona negra (enfrentamiento armado directo)- para Irán por ser una región altamente volátil tanto por la guerra en Yemen como el terrorismo islamista en Somalia lo que turba la tranquilidad de los EEUU y aliados ideológicos.

Ni Anarquía Internacional ni Equilibrio de poderes de Waltz; el realismo político en las relaciones internacionales en su estadio más tradicional formulado por Hans J. Morgenthau enmarca el estato-centrismo de los EEUU en un complejo panorama de desorden geopolítico donde la pulseada contra la República Islámica de Irán no depende de sus flotas ni ejércitos, sino de aliados fieles que reverencien las irreverencias de D. Trump.

(*) Analista en política internacional y profesora en Historia.