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Arte y Espectáculos 1 de agosto de 2020

Patricia Sosa: “Los artistas somos la retaguardia en esta batalla”

Siempre espiritual, la artista conversó con LA CAPITAL y contó cuáles son sus estrategias para atravesar este particular momento. Este viernes, hará su primer streaming.

Un “repertorio afectivo”, poderoso para arropar a su público en la distancia de sus hogares y para aferrarlos a recuerdos es el que preparó la cantante Patricia Sosa para su primer espectáculo virtual, que realizará este viernes 7 de agosto, el día de San Cayetano, recordó la artista.

Será su primer “streaming”, una situación que la entusiasma aunque la llena de rarezas en este contexto de cuarentena e imposibilidad de realizar shows con público en vivo.

“El repertorio es afectivo, es para reflexionar, para pasar un rato juntos, no quiero un show para el Luna Park, no no, esto pasa por el afecto, para por otro lado, pasa por la intimidad de un lugar sin público tocando con sentimientos genuinos”, definió el show que llamó “Mi templo, mi casa”.

La cantante de éxitos como “Aprender a volar” o “Endúlzame los oídos” dijo a LA CAPITAL que frente a esta nueva modalidad de espectáculo encontró que “la gente que no sabe lo que es el streaming, entonces está bueno explicárselo”.

Y agregó: “Cada uno que tenga un dispositivo por internet, un teléfono, una tablet, una compu podrá ver el espectáculo en su casa, para nosotros los músicos y para mi que estoy muy acostumbrada a la presencia del público, es una cosa extraña”. Cabe señalar que la venta de entradas se realizar por Tickethoy (el link de venta es https://linktr.ee/patriciasosa).

Pese al extrañamiento, la cantante que se definió como “meditadora y analista de las cosas” entendió que la distancia física con sus seguidores será solo aparente. “Me di cuenta de que las almas no tienen distancia, y hacer un espectáculo sin público presencial es poder trasladar mi alma a cada living, a cada comedor, a cada dormitorio donde estén mirando el espectáculo y así poner en práctica la comunicación afectiva, porque un vidrio no nos puede separar, un vidrio no puede hacer que estemos tan lejos”.

-¿Coincidís con que el sentimiento de extrañeza por la pandemia y la cuarentena se nos instaló en la casa, en el cuerpo, en las emociones?

-En todo. Estuve trabajando mucho lo que es la aceptación, porque al principio de la cuarentena, los primeros días de marzo, yo estaba en Estados Unidos donde nadie le daba importancia (a la pandemia). Y me dio miedo. Tuve que hacer la cuarentena por el viaje en Argentina y me fui de mi casa, no quise estar con mi mamá de 90 años. Tengo una casa en Córdoba y me agarró la cuarentena de los cinco meses ahí. Al principio lloré mucho, porque no sabía donde estaba plantada, lloré por mi hija y por mi mamá. Después dije: “Yo tengo los elementos para atravesar esta situación”.

-¿La aceptación de lo que pasa, de lo que nos toca?

-Por supuesto, de lo que te toca vivir, de lo que te toca presenciar y cuando uno trabaja la aceptación es otra cosa, no significa la resignación, es pensar qué puedo modificar, qué puedo hacer con la pandemia, ¿puedo hacer algo? No, lo único que puedo hacer es cuidarme, voy a aceptar las reglas del juego y voy a ver cómo nado en este mar tan convulsionado. Entonces llamé a todos mis médicos que me trataron de cuando era adolescente, a ver cómo estaban, porque ellos están al frente de la batalla y muchos lloraron por el llamado, porque hacía muchos años que no los llamaba. También empecé a llamar a vecinos que no conozco, tenemos un grupo de vecinos en Whatsapp, los empecé a llamar, a algunos no los conozco, les pregunté cómo estaban, para que el otro sepa que hay alguien que le interesa saber cómo está. Esa es la aceptación.

-Conocemos de vos tu perfil espiritual y solidario, en ese sentido ¿considerás que existe alguna clase de aprendizaje para hacer detrás de esta pandemia?

Es un reseteo planetario. El planeta apagó y se prendió de nuevo. Y vamos a ver cómo nos metemos nosotros. Yo me pregunté muchas veces por qué nos toca a todos nosotros ser testigos de ésto y porque no le toca a generaciones veinte años más adelante o no les tocó a otras de atrás. Y creo que es porque estamos en una evolución espiritual y que nos toca ésto, aprender a aceptar, a prender a respetar al otro, aprender a que el abrazo es muy importante y a que vivimos en comunidad. Tenemos que respetar a la comunidad. También nos toca ser testigo de la cantidad de gente que no va a aprender, que saca provecho.

-¿Notás ansias de parte del público de hallar respuestas frente a esto que nos pasa?

-Todos los jueves leo cuentos por mi Instagram y se llena de mucha gente, y ahí me doy cuenta de la necesidad de compañía que tiene mucha gente y la necesidad de salir de la noticia de cuántos muertos tenemos hoy. Los artistas somos la retaguardia en esta batalla, somos los que estamos sosteniendo atrás y los que damos otro tipo de visión y de compañía. Estamos para levantar el ánimo, para abrazar desde donde se pueda, desde el arte. Cuando leo cuentos me siento la mamá arropando a sus hijos.

-¿Quién te sostiene a vos Patricia?

-Mi mamá, mi marido, mi hija. A mi hija no la veo hace cinco meses. Volví de Córdoba hace cinco días, ver a mi mamá fue una cosa extraña, le extendí los brazos pero no la abracé. Y Oscar (Mediavilla) está conmigo siempre. Desde el año ’96 que no convivíamos, hicimos la cuarentena juntos. Dios dijo “así que no quieren vivir juntos, bueno tomen una pandemia”. Y agradecí, qué suerte que pasó el tiempo, los dos somos grandes y nos respetamos en nuestros espacios. Nunca me dijo tantas veces te quiero, nunca. Además nos divertimos, nos la pasamos riéndonos. Qué suerte que paso el tiempo, el tiempo nos enseñó.