Peretti: “La humanidad no encontró la forma amorosa de ejercer el poder”
Reflexivo, el actor contó por qué se siente interesado por el poder, tema que aborda la comedia que presentará este fin de semana en Mar del Plata junto a Federico D´Elia.
En tono de comedia, el tema del ejercicio del poder en una empresa tecnológica es el nudo en torno al cual se ata el argumento de “El jefe del jefe”, la obra de teatro que escribió el cineasta y guionista dinamarqués Lars Von Trier y que este fin de semana llegará a Mar del Plata.
Con las actuaciones de Federico D´Elía y Diego Peretti, adaptación de Pablo Kompel, Ricardo Hornos y Adrián Suar, el espectáculo subirá a escena este sábado y domingo en el escenario del Teatro Radio City-Roxy (San Luis 1750).
“La humanidad intenta, a través del sistema democrático, que es el menos malo de todos los sistemas, la alternancia en el poder, pero igual nosotros nos encargamos de hacer trampa”
“De probada eficacia”, aseguró Peretti que es la historia que lo tiene como coprotagonista. Y aseguró que la comedia tiene tintes de absurdo.
Siempre con la idea de que detrás del poder hay siempre otro poder, la pieza tiene “una estructura disruptiva que pone en la mesa el tema del ejercicio del poder en una compañía de tecnología”.
“El jefe verdadero de la empresa decide hacerse pasar por empleado para tener un trato más bondadoso, más dinámico con los empleados. Y cuando va a vender la firma, el empresario chino le pide que quiere conocer personalmente al jefe. Entonces el verdadero jefe contrata a un actor para que se haga pasar por él. Y ese actor sin estar muy preparado, tiene que ejercer el poder dentro de la empresa y es ahí donde se suceden todas las escenas, los entredichos, los malentendidos”, detalló, en una entrevista con LA CAPITAL.
“Me interesa el tema del poder, porque veo que pasan los siglos, los milenios, y en ese punto la humanidad no encontró la forma civilizada y amorosa de ejercerlo, en general, hay casos y casos, pero en general no le encontró la vuelta a eso”, observó el intérprete, que tiene un activo presente laboral. Recientemente se estrenó “Lo dejamos acá”, una película que protagoniza junto a Ricardo Darín.
“Hay una ansiedad de que la última cosa o la última película se vea en casita encerrados”
“La humanidad no pueda madurar cuando se ejerce el poder de esas organizaciones. ¿Cómo no se ve un mejor negocio en tratar amorosamente, bondadosamente y solidariamente a las organizaciones que están bajo el mando? No entiendo cómo no se logra esa síntesis después de milenios y milenios de organizaciones humanas”, apuntó en tono crítico.
En ese sentido, el actor, que llevó esta obra de gira por varias ciudades, indicó que el poder termina siendo una experiencia “narcisista muy egocéntrica” que suele estar acompañada por “la intención de apoderarse de ese poder como si fuera propio”. Es es otro aspecto que todavía “no se resolvió y no se resuelve”.
“La humanidad intenta, a través del sistema democrático, que es el menos malo de todos los sistemas, la alternancia en el poder, pero igual nosotros nos encargamos de hacer trampa y tratar de perpetuarnos aún así en ese lugar”, dijo, siempre reflexivo.
Peretti se mostró solidario con sus colegas, muchos de los cuales padecen que la actividad cinematográfica esté paralizada por la falta de financiación estatal, que no haya ficciones televisivas y que solo se mantengan activas producciones que encaran las grandes plataformas. “Es un momento muy bravo”, calificó.
“Las plataformas son un bálsamo para los actores, porque ofrecen trabajo, nos ofrecen trabajo, de no existir no habría nada directamente. El cine está de capa caída, eso a nivel mundial, pero al haber una política cultural (en este país) poco interesada esto se acrecienta, se aumenta aún más el declive del cine como medio”, expresó.
Aunque busca estar a tono con su contemporaneidad, el actor dijo extrañar el tiempo en que el cine se estrenaba únicamente en las salas, “con mucha ansiedad y en pantallas enormes”. Ese pasado le gustaba un poco más que ahora, que “los estrenos enseguida pasan a las plataformas” y se producen en cines de tamaño más reducido.
“Los medios audiovisuales están más teñidos de tecnología y se producen cambios todo el tiempo. Hay poca tradición de conservar lo que funciona. Hay una ansiedad de que la última cosa o la última película se vea en casita encerrados, con un televisor de 99 mil pulgadas y comiendo pochoclitos o acariciando el perro, todo tiende a eso, eso a mí no me gusta”, agregó.