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Policiales 8 de febrero de 2019

Piden 13 años de prisión para el acusado de violar, torturar e intentar que un perro penetrara a su pareja

La defensa sostuvo que las relaciones fueron intensas pero consentidas. Y pidió la absolución.

El fiscal Fernando Berlingeri, en su alegato, ratificó la acusación contra Alejandro Mendoza y solicitó a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 la pena de 13 años de prisión por considerarlo culpable de haber violado e intentado que un perro penetrara a quien entonces era su pareja, Paola Campos.

En su alegato, el fiscal Berlingeri repasó una vez más los hechos, las acusaciones y describió los el calvario que padeció Campos, lo que generó que la mujer se descompensara y llorara en diferentes tramos de la exposición.
Por su parte, la defensa de Mendoza, a cargo de Noelia Agüero y Marianela Zafarana, sostuvo que no existió delito ya que las relaciones sexuales entre Mendoza y Campos, aunque “intensas”, habrían sido consentidas en todo momento, por lo que solicitó la libre absolución.

Durante el juicio quedó acreditado que Paola Campos y Alejandro Mendoza, al momento de los hechos, mantenían una relación desde hacía dos meses y medio y que el 2 de octubre de 2016, a la noche, habían quedado en encontrare en el campo en el que trabajaba el acusado, ubicado al fondo de la calle 1 de Estación Chapadmalal.

Campos fue hasta donde trabajaba Mendoza y mantuvieron relaciones consentidas. Hasta aquí, fiscalía y defensa concuerdan en lo sucedido y el foco está puesto en los eventos que transcurrieron durante esa madrugada y que tuvieron como consecuencia lesiones en los genitales de Campos, marcas de golpes en la cabeza, el cuero cabelludo, los brazos y las piernas.

La hipótesis de una brutal violación

Berlingeri concuerda con que existieron relaciones consentidas entre Mendoza y Campos, pero luego, tal como lo dijo la víctima en su declaración, la mujer se negó a seguir teniendo sexo. Para el fiscal ese fue el detonante para que Mendoza comenzara a “torturar” a Campos, primero con golpes y luego con amenazas. “Te voy a matar por hija de mil puta, te voy a enterrar acá. Pensé en cómo te voy a matar, allá afuera te voy a colgar con los ganchos. El amanecer no lo ves”, le habría dicho el hombre a la mujer.

El fiscal explicó lo que sucedió después de los golpes y las amenazas, y la escena es brutal: Mendoza siguió atacando a Campos y la violó hasta satisfacerse. Luego la penetró con la mano. Minutos después, Mendoza fue a buscar un perro Rottweiler y le dijo a la víctima: “Vino un amigo a estar con nosotros”. Al ver la situación, Campos entró en pánica, pero fue sometida por Mendoza, quien intentó -sin éxito- que el perro penetrara a la mujer.
Finalmente, y ya avanzada la madrugada, Berlingeri consieró que quedó demostrado que Mendoza tomó una botella con la que penetró a Campos, causándole una hemorragia interna.

Para el fiscal no hay dudas. Los informes médicas certifican que la víctima presentaba golpes en el cuerpo, como esquimiosis en la cabeza y escoriaciones en los costados del torso, que, según un perito pudieron haber sido provocadas por un animal.

El Rottweiler fue encontrado en un allanamiento, y si bien no se encuentra acreditado si penetró a la mujer o no, para el fiscal no hay dudas de “su participación”. Por otra parte, el empleo de la botella en la violación, para Berlingeri está acreditado ya que en una pericia científica, se halló material genético de Mendoza y de Campos en el elemento.

Además, el informe médico evidencia que hay lesiones en la mujer que se deben a la introducción de un elemento “extraño” en la vagina, es decir, algo diferente a un pene.
Para el fiscal es clara la “actitud de desprecio de Mendoza hacia Campos”, por la forma de la violación, la bronca, los ultrajes, el uso de una botella y hasta de un perro.

“Campos fue abusada, participó el perro, Mendoza le introdujo una botella y la mano. Ella soportó una violación con mucha violencia”, concluyó Berlingeri al respecto de los abusos sexuales.
Sobre las amenazas y la privación ilegítima de la libertad, el fiscal fue claro: “Mendoza le dijo que la iba a matar, que la iba a enterrar en el lugar”.

Puntualmente, en cuanto a la privación ilegítima de la libertad, Berlingeri consideró que Campos “no se podía ir cuando quisiera” del lugar donde estaba. “Era de noche, en el campo de domingo para lunes en Estación Chapadmalal. Era imposible que se fuera. Pedirle que después de estar sometida a todo esto, marque en el teléfono es pedirle mucho a la víctima”, expresó el fiscal.

Además, el fiscal destacó el informe psquiátrico y psicológico de Mendoza, en el que lo califican de tener baja autoestima, inseguridad y celos injustificados.

Por estos motivos, Berlingeri mantuvo la acusación y la imputación de “abuso sexual gravemente ultrajante, idealmente con privación ilegítima de la libertad y amenazas”. Además, no consideró que existieran eximentes, y como atenuantes solo tuvo en cuenta el buen concepto vecinal, la falta de antecedentes penales y el bajo nivel de escolaridad de Mendoza.

En cambio, como agraventes, el fiscal tuvo en cuenta el lugar, el horario y la sensación de vulnerabilidad provocada en la víctima, el tiempo que Campos estuvo sometida a una violación gravemente ultrajante y el contexto de violencia de género existente. Además, remarcó la falta de arrepentimiento de Mendoza.

La hipótesis de consentimiento para el “sexo intenso”

Las abogadas defensoras de Mendoza, Noelia Agüero y Marianela Zafarana, sostuvieron la inocencia del acusado y aseguraron que “no cometió delito alguno, la versión dada por el fiscal es incorrecta y faliz”.

Zafarana fue la encargada de hacer el alegato y acusó a Campos de haber mentido en sus declaraciones. “Las relaciones fueron consentidas y lo que pasó es lo que contó Mendoza. Ellos tuvieron relaciones sexuales consentidas, intensas, como acostumbraban”, dijo la abogada.

“El sexo fue sumamente intenso, evidenciado en el cuerpo de Campos, pero dentro del consentimiento, sin la participación de ningún perro o botella”, remarcó Zafarana.

La abogada consideró que las hemorragias internas y las lastimaduras, fueron en el marco de ese “sexo intenso, pero consentido”. Incluso, aseguró que su defendido habría dicho “me parece que hicimos cagadas”, al ver que Campos sangraba durante las relaciones.

“La botella nunca fue utilizada, solo se hizo un isopado en el pico. Al no tener extremo filoso, el perito dijo que no podía causar desgarros”, dijo la abogada y, en cuanto a la participación del perro, volvió a acusar a la víctima de haber mentido e inventado la situación.

“Campos nunca pidió ayuda, porque la necesitó. Nunca le tuvo miedo a Mendoza y las cosas no pasaron como ella dijo”, dijo la abogada defensora y concluyó: “La versión de Campos es falsa. Las relaciones fueron consentidas y las lesiones fueron por la intensidad. Nunca estuvo privada de su libertad, pudo defenderse y nunca lo hizo.

Campos no tiene escrúpulos. El señor Mendoza también tiene familia y está detenido. Ella mintió por vergüenza, para no contarle la verdad a su madre”.

Con estos argumentos, las abogadas solicitaron la libre absolución de Mendoza.

La sentencia

Tras escuchar los alegatos, los jueces del Tribunal N°3 Mariana Irianni, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale, anunciaron que darán a conocer la sentencia el próximo 27 de febrero al mediodía. La cantidad de días se entiende por la complejidad del caso, las evidencias y las disímiles posturas de las partes.



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