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La Ciudad 28 de septiembre de 2020

Por la pandemia, cierra el café IVO: “Se hizo insostenible”

El local, ubicado en Güemes y la costa, está a la venta después de 16 años. Su dueño, Edgardo Troiano, aseguró a LA CAPITAL que la baja en la actividad de los últimos meses y la incertidumbre futura lo llevó a tomar la decisión.

Después de 16 años, cierra el Café IVO, ubicado en la costa, entre Güemes y Alvear.

El sábado pasado, a más de 16 años de haber abierto las puertas por primera vez, Edgardo Troiano, dueño del café IVO, ubicado en la costa entre Güemes y Alvear, entró a su local y pegó el inmenso cartel en la vidriera: “DUEÑO VENDE”.

Al igual que varios locales gastronómicos a lo largo de estos meses, la baja en la actividad y la incertidumbre en torno a lo que ocurrirá en el futuro inmediato lo llevó a tomar una decisión que, asegura, en diálogo con LA CAPITAL, fue “muy difícil”.

“Cerré primero por la pandemia, pero se hizo insostenible, así que decidí cerrar definitivamente”, aseguró Troiano, quien el 6 de enero de 2004 inauguraba su negocio y hoy no encontró otra salida que ponerlo a la venta.

“Este local fue para mí la concreción de un sueño. Me vine desde Buenos Aires con este emprendimiento en la cabeza y con la idea de radicarme en Mar del Plata. No veraneaba acá, pero me gustaba la ciudad y buscaba, también, una vida más tranquila”, señaló, rememorando sus inicios en el rubro.

Interesado por la música, el café-bar rápidamente se destacó por la presencia de importantes artistas, quienes frecuentemente brindaban espectáculos en el lugar. La vista panorámica, la costa marplatense a la altura de Las Toscas, sumó un atractivo más que suficiente para hacer del espacio uno de los elegidos por marplatenses y turistas.

El empresario gastronómico también recuerda, al momento de su desembarco en Mar del Plata, la difícil situación económica del país. Después de la fuerte crisis del 2001, la decisión de emigrar a la costa y poner un café fue para él una “gran apuesta”. Hoy, a Troiano le resulta imposible no trazar una similitud con los tiempos actuales. “Fue una época similar a esta”, comparó.

Hay mucha incertidumbre y se hace difícil sostener esto. Hoy decido cerrar, pero me quedo en Mar del Plata. Por lo pronto, no tengo pensado emprender ningún nuevo emprendimiento. Veré qué ocurre en los próximos meses”, señaló. Mientras tanto, Troiano espera al primer interesado en comprar el local que en enero de 2004 representó, para él, un sueño cumplido.