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Deportes 6 de junio de 2019

Boca con más puntos y River más ganador desde Gallardo: por el qué, el cuándo y el cómo

El ciclo más importante en la historia riverplatense tiene un llamativo detalle estadístico en favor de Boca.

Por Juan Miguel Alvarez

El 6 de junio de 2014 marcó un antes y un después en River. Desde el día en que Marcelo Gallardo asumió a la conducción técnica, el club de Núñez inició el ciclo más importante de su historia, sobre todo por los logros internacionales. Sin embargo, llama la atención que desde entonces Boca sacó una mayor cantidad de puntos (en promedio) que su clásico rival. La gran diferencia entre uno y otro fue cuándo y qué ganaron y cómo lo hicieron.

Este lustro estuvo marcado por los cuatro triunfos superclásicos de River en los cruces eliminatorios, uno inédito en una final de Copa Libertadores.

Con Gallardo como DT, River cosechó 133 triunfos, 73 empates y 52 derrotas. Con 472 puntos en 258 encuentros, la efectividad fue del 60,8 por ciento. Mientras que Boca sumó 431 puntos en 224 partidos, lo que equivale a una efectividad de 64,1%.

El qué y cuándo. Como se dijo, River superó a Boca en duelos muy especiales: en semifinales de la Sudamericana 2014, octavos de la Libertadores 2015, final -la primera desde el Nacional 1976- de la Supercopa Argentina 2018 y la primera definición superclásica en la historia de una Copa Libertadores en 2018. En todos estos torneos River terminó levantando la copa.

Con Gallardo, River no falló en los duelos decisivos. Conquistó 10 de 13 finales y ganó 44 de 53 cruces mano a mano. ¿Qué ganó? Sudamericana 2014; Libertadores 2015 y 2018; Suruga Bank 2015; Recopa Sudamericana 2015; Copa Argentina 2015-16 y 2016-17; Supercopa Argentina 2017; Recopa Sudamericana 2019. Siete de ellos fueron internacionales, cuando con anterioridad solo tenía cinco.

En estos cinco años, Boca logró cinco títulos, todos ellos locales: campeonatos de Primera División 2015, 2016-17 y 2017-18, Copa Argentina 2014-15 y Supercopa Argentina 2019.

El ahora DT más ganador en la historia riverplatense compartió 83 días de “rivalidad” en el cargo con Carlos Bianchi, el más ganador en la historia boquense. Durante ese periodo le fue mucho mejor a Gallardo, cuyo arranque fue un indicio de lo que se venía: sumó 23 partidos sin traspiés (marca que superó en 2018 con 32 encuentros invicto) con un fútbol de alto vuelo. Bianchi duró apenas cinco partidos ese semestre. Su sucesor, Rodolfo Arruabarrena, a los pocos meses sufrió el primer cimbronazo a manos de River, que lo eliminó por la semifinal de la Copa Sudamericana 2014 (1-0 en el global con gol de Pisculichi). La segunda eliminación ante el clásico rival, ahora en octavos de la Libertadores 2015 (1-0 gol de Carlos Sánchez) en una serie que no concluyó en la cancha por el episodio del gas pimienta en “La Bombonera”. Ni la doble coronación en pocos días, por el campeonato de 30 equipos, y la Copa Argentina, evitaron la salida de Arruabarrena.

Guillermo Barros Schelotto fue su reemplazante y tuvo un ciclo bastante extenso para el fútbol argentino: dos años y nueve meses. “El Mellizo” acumuló dos campeonatos locales de temporada completa: 16/17 y 17/18. Pero tampoco pudo romper la sequía internacional y las derrotas resonantes con River sellaron su suerte. El equipo de Gallardo le ganó la Supercopa Argentina en Mendoza y la Libertadores. ¿Dónde? En el mítico Santiago Bernabéu.

Gustavo Alfaro comenzó su ciclo muy bien, con un alto porcentaje de puntos obtenidos y la consagración en la Supercopa Argentina 2019. Claro que recientemente perdió la definición de la Copa de la Superliga ante Tigre y en el juego su equipo todavía está muy lejos del nivel del River de Gallardo.

El cómo. River siempre fue una obra de autor, con firma de su entrenador. Gallardo logró una identidad colectiva no apegada a un solo sistema táctico o a una misma estrategia. Además, inyectó a sus jugadores de un convencimiento y una fortaleza mental sorprendente. Ponzio fue el corazón que mantuvo la vitalidad. Se fue Barovero, llegó Armani; se fue Alario, llegó Pratto. El DT “bancó” a Pity Martínez y fue clave en la parte más importante del proceso. Se fueron Funes Mori, Vangioni, Sánchez, Kranevitter, Pisculichi, Rojas, Mora, Cavenaghi, Teo, Driussi… y siempre aparecieron reemplazantes. Porque Gallardo potenció a sus jugadores. Muchos incluso que fueron promovidos de las juveniles, como el propio Kranevitter o Driussi, Montiel, Martínez Quarta o Exequiel Palacios.

Más allá de los títulos locales, Boca apenas logró una identidad en una etapa del ciclo de Guillermo, pero sin ser jamás una garantía como equipo. Hubo compras millonarias, pero planteles desbalanceados, puestos mal cubiertos (el punto más crítico fue la defensa) y poca sintonía entre los jugadores.

Gallardo marcó una época para River -y también para Boca-. Con menos puntos que su clásico rival, en este lustro “el millonario” siempre se mostró como un equipo más confiable y ganador. Respetó la lógica de la pirámide invertida.