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La Ciudad 28 de octubre de 2026

Seguridad con guardia alta por la visita de River a Mar del Plata, polémica por Chapadmalal y basura en el fondo del mar

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

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La próxima visita de River a Mar del Plata para enfrentar a Aldosivi –seguramente el próximo miércoles– comienza a generar una preocupación que excede ampliamente lo deportivo. En ámbitos policiales, se sigue con especial atención la interna de Los Borrachos del Tablón, ante el temor de que las disputas por el poder dentro de la barra brava millonaria puedan trasladarse a la ciudad. Una investigación de Gustavo Grabia publicada en Infobae revela que Ariel “Pato” Calvici, uno de los históricos referentes de la barra, fue desplazado de la conducción en medio de una disputa por espacios de poder y beneficios. El sector encabezado por los hermanos Mauro y Leandro Ferreras aparece fortalecido, mientras otros grupos buscan recuperar posiciones. Los antecedentes de enfrentamientos entre facciones alimentan la inquietud. El temor es que el partido con Aldosivi pueda convertirse en una oportunidad para dirimir diferencias que nada tienen que ver con el fútbol. La llegada de hinchas visitantes, prevista para el encuentro, obliga a extremar los recaudos. Nadie quiere que Mar del Plata termine siendo escenario de una interna que lleva años de violencia.

 


El eventual operativo de seguridad para Aldosivi-River podría comenzar mucho antes del ingreso de los hinchas al estadio José María Minella. El principal temor es que grupos enfrentados coincidan durante el viaje y que se produzcan incidentes en la Autovía 2, en los accesos a la ciudad o en los lugares donde habitualmente se detienen las caravanas de simpatizantes. La hipótesis que preocupa es que una disputa por el control de la tribuna de River pueda trasladarse a cientos de kilómetros de su escenario habitual. Por eso, el desafío no se limitará a garantizar la seguridad dentro y fuera del estadio, sino también a prevenir posibles enfrentamientos durante el traslado. En definitiva, Mar del Plata se prepara para recibir a uno de los equipos más populares del país, pero en los ámbitos vinculados con la seguridad hay quienes advierten que, junto con la pasión futbolística, también podrían llegar conflictos que nadie quiere ver en las calles de la ciudad.

 


La decisión del Gobierno nacional de avanzar con la concesión por 30 años de seis hoteles de la Unidad Turística Chapadmalal y, al mismo tiempo, asignar otros tres a la Universidad Nacional de Mar del Plata abrió un nuevo capítulo político en la ciudad. Una medida que combina inversiones privadas, patrimonio histórico, educación pública y turismo, pero que también dejó al descubierto las diferencias entre el oficialismo y la oposición. En pocas horas, las redes sociales se convirtieron en escenario de una fuerte controversia, con Guillermo Montenegro, Maximiliano Abad, Fernanda Raverta y Federico Sturzenegger como protagonistas. El primero en celebrar la nueva etapa fue Montenegro, quien eligió una definición contundente: “Chapadmalal no puede seguir siendo sinónimo de abandono”. El intendente sostuvo que durante años el complejo sufrió deterioro y presentó la iniciativa como una oportunidad para recuperar edificios históricos y generar actividad turística. El anuncio también le permitió mostrar sintonía con la administración de Javier Milei en una cuestión que, por sus características y antecedentes, promete seguir generando controversias.

 

 

A la celebración se sumó Federico Sturzenegger, uno de los principales impulsores de la transformación del Estado. El ministro respaldó expresamente a Montenegro y volvió a plantear su concepción sobre el papel del sector público: “El Estado no debe ni puede hacer lo que el privado hará mejor”. Fue más allá y aseguró que Chapadmalal, bien desarrollado, puede convertirse en “una bisagra para la costa atlántica”. También destacó la intervención de Daniel Scioli y el trabajo de funcionarios nacionales que participaron en el proceso. Su aspiración, dijo, es convertir el complejo en un polo turístico de calidad internacional. Pero hubo otra noticia que generó particular satisfacción en el radicalismo. El senador nacional Maximiliano Abad celebró la asignación de tres hoteles a la Universidad Nacional de Mar del Plata, una iniciativa que había impulsado para desarrollar el Campus Dr. René Gerónimo Favaloro. “Chapadmalal ahora también es universidad”, escribió en sus redes. Y agregó: “Tres hoteles de la Unidad Turística Chapadmalal pasan a la Universidad Nacional de Mar del Plata. Una iniciativa que pone en valor la importancia de la educación. Hoy la cesión es un hecho”. El proyecto contempla residencias estudiantiles, aulas, espacios de investigación, actividades deportivas y un centro de convenciones. Abad cerró su mensaje con una frase que sintetiza el valor político e institucional que le asigna a la medida: “Gana la educación. Gana Mar del Plata”.

 

 

 

 

La intervención del legislador radical no es un dato menor. En momentos en que comienzan a moverse las piezas de la política marplatense de cara a 2027, Abad consigue mostrar una gestión concreta vinculada con la universidad pública, una institución de fuerte arraigo en la ciudad. Y lo hace en el marco de una decisión del Gobierno nacional que, paradójicamente, también recibe cuestionamientos desde sectores que defienden el papel del Estado en la educación y el turismo social. La respuesta más dura llegó desde el kirchnerismo. Fernanda Raverta apuntó directamente contra Montenegro y no ahorró calificativos. “Montenegro, vos sos el señor ABANDONO, con todas las letras. Tenés Mar del Plata abandonada y venís a hablar de recuperar Chapadmalal. ¡Qué chanta!”, escribió la dirigente, que volvió a colocarse en el centro de la discusión política local. Raverta también cuestionó el sentido de la concesión: “El gobierno de Milei está rematando la Argentina, hasta los hoteles que hicieron posible el turismo social”. Y remató con otra definición: “No es recuperación, es un remate”. La exdirectora ejecutiva de la Anses buscó así instalar una discusión que excede el estado de conservación de los edificios: el destino de un complejo emblemático, históricamente asociado con las vacaciones de trabajadores y familias que difícilmente podían acceder a otras alternativas turísticas.

 

 

Detrás del intercambio aparece una cuestión de fondo. Para el Gobierno nacional, la participación privada permitirá recuperar infraestructura deteriorada y darle un nuevo impulso económico a Chapadmalal. Para sus críticos, la concesión implica un cambio profundo en el sentido social que tuvo el complejo desde sus orígenes. La condición de Monumento Histórico Nacional de los edificios agrega, además, exigencias patrimoniales que deberán respetar los futuros concesionarios. Por ahora, la política se adelantó a las obras. Montenegro celebra, Sturzenegger reivindica la participación privada, Abad capitaliza la llegada de la Universidad y Raverta confronta con el Gobierno y el intendente. Cuatro protagonistas, distintas miradas y un mismo escenario: Chapadmalal, un lugar cargado de historia que vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de Mar del Plata. Y con un dato adicional: mientras se discute el futuro de los hoteles, también empieza a jugarse una parte del posicionamiento político de quienes aspiran a protagonizar el próximo capítulo electoral de la ciudad.

 

 


La expedición científica que el año pasado maravilló a miles de personas con las imágenes de criaturas desconocidas en las profundidades del mar Argentino también dejó al descubierto una realidad bastante menos fascinante: la basura llegó hasta los rincones más remotos del océano. Una interesante investigación publicada por Alejandro Horvat en el diario La Nación revela que científicos del Conicet identificaron 29 objetos de origen humano en el cañón submarino de Mar del Plata, a unos 250 kilómetros de la costa. Bolsas, envoltorios de alimentos, sogas, restos de elementos de pesca y hasta una bota de goma aparecieron a profundidades que llegaron a los 3.814 metros. Un dato impactante: el 93% de los residuos encontrados eran plásticos. Y pensar que mientras el mundo se sorprendía con la extraordinaria biodiversidad de esas profundidades, allí abajo también había un pequeño muestrario de todo lo que somos capaces de tirar.

 

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El trabajo, publicado en la revista científica “PLOS One”, permitió reconstruir dónde se concentraban los residuos y cómo interactuaban con los organismos marinos. Los investigadores revisaron unas 240 horas de filmaciones de la expedición Talud Continental IV, realizada entre julio y agosto de 2025 a bordo del buque oceanográfico Falkor (too). Entre los hallazgos más curiosos aparecieron una bota de goma de fabricación argentina a 2.598 metros, un envoltorio de alimentos de origen asiático y una bolsa plástica llena de sedimentos a 3.739 metros. Pero hay un detalle todavía más inquietante: en siete de los objetos encontrados se observaron organismos marinos asociados a esos residuos. Es decir, la basura ya comienza a formar parte de las interacciones ecológicas de un ambiente que prácticamente desconocíamos hasta hace muy poco. Los científicos consideran que las actividades marítimas, especialmente la pesca, constituyen una de las fuentes más probables de contaminación. Naturalmente, no pudieron establecer qué embarcaciones originaron esos materiales ni cómo llegaron hasta allí. Pero el dato alcanza para abrir una discusión que merece atención: qué controles existen sobre los residuos que generan los barcos y qué se hace para evitar que terminen en el fondo del océano. Mar del Plata tiene una enorme actividad pesquera y sería saludable que el sector también participara de este debate.

 

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Cambiando de escenario, Carlos Rottemberg, uno de los empresarios teatrales más estrechamente vinculados con Mar del Plata, vuelve a ser noticia. Esta vez no por la programación de la próxima temporada, sino por una nueva apuesta familiar que combina hotelería, arte y cultura en pleno corazón de San Telmo, en Buenos Aires. El emprendimiento, encabezado por Tomás Rottemberg, hijo del reconocido productor teatral, incluye Renoma, un hotel de 83 habitaciones ubicado en la esquina de Perú y San Juan, y la Fábrica de Arte Contemporáneo (FAC), en CABA, un espacio dedicado a la fotografía, el videoarte y las instalaciones artísticas. Una combinación que busca darle al lugar una identidad propia, vinculando la actividad hotelera con distintas expresiones culturales. Durante décadas, el apellido Rottemberg estuvo asociado fundamentalmente a los escenarios, las marquesinas, las temporadas teatrales y los grandes espectáculos. Ahora la familia amplía sus horizontes hacia otros negocios, aunque sin abandonar un denominador común: la cultura como protagonista.

 

 

Y hablando de Rottemberg, habrá oportunidad de escucharlo en Mar del Plata. Este jueves presentará su libro “Pasen y lean. 50 años de teatrista y algo más”, en el marco de la Feria del Libro que se desarrollará en el Paseo Aldrey. Allí repasará medio siglo de historias, personajes y entretelones del espectáculo argentino, muchos de ellos ligados a las temporadas marplatenses. No faltarán seguramente las anécdotas de aquellos veranos en los que las grandes figuras del teatro nacional convertían a Mar del Plata en una verdadera vidriera del espectáculo. Carlos Rottemberg tiene mucho para contar. Conoce como pocos las internas de las compañías, los éxitos inesperados, los fracasos que nadie imaginaba y las historias que se cocinaron detrás de los telones. La familia podrá diversificar sus inversiones, pero está claro que la cultura sigue ocupando el centro de la escena. Y que, por más que aparezcan hoteles y centros de arte en Buenos Aires, Mar del Plata continúa siendo una parte fundamental de su historia.

 

Fiel a su costumbre, Rottemberg ya le puso nombre a la próxima temporada de Mar del Plata. Y no eligió uno cualquiera. La bautizó “Temporada Contracorriente”, una definición que encierra algo más que una consigna publicitaria y que parece interpretar el desafío que tendrá la ciudad durante el verano de 2027. El empresario teatral sabe que el contexto económico no invita precisamente al optimismo desbordante. Sin embargo, lejos de resignarse, propone redoblar la apuesta. Su razonamiento es sencillo: si el clima del verano se presenta enrarecido, quienes trabajan en espacios cerrados deben ofrecer más servicios y no menos. Y el teatro, asegura, volverá a mostrar su vigor en todos los circuitos, como viene haciéndolo desde hace más de medio siglo. Hay algo del espíritu de Rottemberg en esa definición. Un empresario que atravesó crisis económicas, devaluaciones, pandemias y temporadas difíciles sin abandonar su apuesta por Mar del Plata. Y que sostiene que la mejor respuesta frente a las dificultades no es retroceder, sino mejorar la oferta. La expresión “contracorriente” también parece una invitación a toda la actividad turística de la ciudad. Porque en un verano que volverá a disputarse el bolsillo de los argentinos, no alcanzará solamente con esperar que lleguen visitantes. Habrá que darles motivos para que elijan Mar del Plata. Y Rottemberg, que de vender entradas sabe bastante, ya empezó a escribir el libreto.