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Deportes 6 de agosto de 2017

Silva se quedó con los mil kilómetros del TC

El chaqueño se impuso en la inusual competencia desarrollada este domingo en Buenos Aires, en el marco de los festejos por los 80 años de la categoría más popular del automovilismo argentino.

El chaqueño Juan Manuel Silva (Ford) supo reponerse de un inicio con cierta complicación y se impuso junto al arrecifeño Juan Tomás Catalán Magni en los “1.000 Kilómetros de Buenos Aires”, prueba con la que el Turismo Carretera celebró su aniversario número 80, ante un marco imponente de público en el autódromo “Oscar y Juan Gálvez”.

“Pato” Silva, conocedor de las carreras de larga extensión por sus distintas participaciones en las 24 Horas de Nürburgring y el Rally Dakar, contó con la brillante colaboración de su joven compañero, quien apuntaló su recuperación desde el toque con Gastón Mazzacane en los metros iniciales, que lo llevó a la posición 44.

Después de una progresiva recuperación, y apoyado en una gran estrategia, Silva coronó una gran actuación en el Coliseo porteño y se apoderó del triunfo luego de 5 horas y 30 minutos de carrera, escoltado por el saltense Guillermo Ortelli, quien compartió su Chevrolet con Valentín Aguirre y Diego Martínez, y el rionegrino José Manuel Urcera, quien junto a Mariano Altuna manejó el Chevrolet número 151 y heredó el último escalón del podio por una sanción a Juan Marcos Angelini (Dodge).

El chaqueño, décimo líder que tuvo la competencia en sus 178 vueltas, partió desde la tercera posición en una primera fila integrada también por Ortelli y Matías Rossi, y pareció perder todo tipo de chances cuando el roce con Mazzacane lo envió al fondo del pelotón.

De esa manera, vio desde atrás cómo Rossi y Ortelli se intercambiaban el liderazgo en las primeras tres vueltas, cómo Juan Martín Trucco (Dodge), quien manejó 772 kilómetros durante cuatro horas y trece minutos, punteó en cuatro pasajes diferentes de la carrera.

También fue testigo de los pasos fugaces por la cima de Mazzacane, Christian Ledesma, Agustín Canapino, Emiliano Spataro, a través de Juan De Benedictis, y de Facundo Ardusso, así como también del andar sin fisuras durante buena parte de la prueba de Mariano Werner (Ford), tras largar último por una sanción y llegar a liderar la carrera.

A propósito de Ledesma, el marplatense estuvo gran parte de la competencia entre los primeros ocho pero un accidente en el que se vio involucrado su coequiper, el otamendino Walter Hernández, dejó el auto fuera de competencia.

El campeón del TC en 1993 venía cumpliendo una buena labor desde que heredó el auto de Ledesma, pero se vio perjudicado por un toque entre terceros y un auto terminó sobre sí y destrozó toda la parte delantera del chevrolet.

Christian Ledesma hizo una buena carrera y llegó a quedar como líder del campeonato. Pero una situación generada por terceros lo dejó con las manos vacías.

Christian Ledesma hizo una buena carrera y llegó a quedar como líder del campeonato. Pero una situación generada por terceros lo dejó con las manos vacías.

Ganó el piloto de Resistencia un poco de terreno en cada una de las nueve neutralizaciones que tuvo la prueba y tuvo su premio en la vuelta 145, diez después de que su joven compañero, hijo del ex piloto Julio Catalán Magni, le devolviera su Ford 111 luego de 48 giros al circuito 12 del trazado porteño.

Salto a la punta cuando Facundo Ardusso realizó su quinta detención en boxes, para cargar combustible. Allí el “Pato” se aferró a la posición de privilegio y a otra victoria histórica en el TC, como cuando triunfó en su debut en La Plata en 1998, o cuando se subió a lo más alto del podio en la carrera número 1.000 de la categoría.

Es cierto que los giros finales no fueron del todo cómodos para Silva porque si a la cita le faltaba un condimento, ese fue el ascenso de Ortelli a la segunda colocación a cinco giros del epílogo, tras los retrasos de los autos de Trucco y Werner, conducidos por Elio Craparo y Juan Ronconi, respectivamente.

Paradójicamente, a Ortelli no le alcanzó el tiempo para ir a buscar a Silva y adueñarse del clásico Ford y Chevrolet, pese a que lo intentó. Y el chaqueño finalmente festejó. Y se abrazó al joven Catalán Magni, que no quería soltar a su ídolo cuando se fundió en ese gesto casi paternal. Y le dedicó el “Pato” el triunfo a su padre y a su ex colega Guido Falaschi, que “festejan desde el cielo”.

Y el TC aprobó un examen exigente, ante un Gálvez repleto. Lo hizo con una gran carrera, de esas que seguramente serán recordadas por un largo tiempo, sobre todo por el “Pato” Silva.