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Deportes 28 de julio de 2019

Sobre el VAR y el reglamento

Captura de la jugada de la polémica.

Por Juan Miguel Alvarez

El VAR es una herramienta de utilidad para el fútbol. Su mala aplicación, en contados casos, no debe poner en duda la necesidad de utilizar cualquier método que colabora en achicar el margen de error. Ayer, Aldosivi perdió un punto porque la asistencia tecnológica todavía no llegó al fútbol argentino.

Todos los árbitros cometen errores. Los mejores y peores. Porque toman decisiones continuamente. Algunas de ellas (penales, expulsiones, off-side) pueden ser decisivas en un resultado. En esos casos es buena la ayuda al ojo humano. Por más que haya uno o dos minutos de incertidumbre o que un relator se enoje porque tiene esperar para gritar un gol. En definitiva, la justicia es lo más importante.

Después, si con la cámara el árbitro falla, será cuestión de evaluar motivos y buscar mayor claridad en el reglamento.

Con este sistema, las discusiones por fuera de juego pasan al pasado.

Respecto a los penales, la asistencia también ayuda. Ya los atacantes no pueden engañar al juez “tirándose a la pileta” o los defensores sujetar a rivales en las jugadas de pelota detenida. Así, el juego fluye de otra manera.
Después siempre hay situaciones en las que periodistas, hinchas o protagonistas no se ponen de acuerdo ni siquiera tras diez repeticiones en la TV. Pero el árbitro cuenta con la formación y autoridad para tomar -casi siempre- las determinaciones correctas.

Pese a la existencia del VAR en competencias internacionales, todavía hay mucha controversia con respecto a las manos dentro del área. Con el reciente cambio reglamentario, la interpretación del árbitro pasa a un segundo plano, ya que si un jugador amplía el volumen de su cuerpo con los brazos y la pelota le pega, es penal.

Pero a veces es muy difícil para el futbolista evitar el contacto con la pelota -sobre todo a corta distancia del ejecutante-, cuando el brazo acompaña el movimiento de su cuerpo. Y supone una sanción muy dura la “pena máxima” solo por el impacto de la pelota.

Por eso, debería haber alguna modificación reglamentaria en este sentido. Como buscar una pena intermedia (puede ser tiro libre en el lugar de la infracción) para las manos involuntarias que no interrumpan una acción clara de gol. Ayudaría a los árbitros que evidentemente no se ponen de acuerdo en sus sanciones. Y también sería una pena más acorde a la situación de juego.

El VAR es bienvenido para un fútbol más justo. No elimina la equivocación -que lógicamente genera mayor bronca-, pero achica el margen de error que seguramente se reducirá todavía más con la gimnasia en su aplicación y algunos cambios en el reglamento.