La maqueta que hizo latir la fe en el puerto vuelve a iluminarse
En el corazón de la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, hay una ciudad que nació en 1950 y que durante décadas no estuvo quieta. Se movía. No era un pesebre más: era una maquinaria, una escena en miniatura donde la fe se mezclaba con engranajes, luces y agua. La llamaron Ciudad de Belén. Después, con el tiempo, se fue apagando. Hoy vuelve a cobrar vida.
