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Cultura 25 de agosto de 2020

Valeria Schapira: “Soy una mina que siempre hizo lo que quiso, no tengo cuentas pendientes”

Guía para sobrevivir al paso del tiempo, en una convivencia en paz entre el presente, pasado y futuro, respetando las ganas individuales. El reciente trabajo de Valeria Schapira, entre meditación y literatura.

 

El nuevo libro de Valeria Schapira “Hola 50. Guía para tu nueva vida” (Urano)describe los comportamientos de la autora a la hora de enfrentar una nueva etapa de su vida al cumplir el medio siglo.

Aunque advirtió que “toda la vida me maneje igual”, siguiendo sus deseos y escuchando sus voces interiores, a través de su reciente trabajo acerca sugerencias para las mujeres que se encuentren en el mismo trance. “Soy una mina que siempre hizo lo que quiso, no tengo cuentas pendientes”, describió.

“Los 50 te pegan un martillazo en la cabeza. Sentís una especie de ¿cómo llegué hasta acá? Miro y parece que fue ayer que, a los 34 años, vine a Buenos Aires. El tiempo es veloz, como la canción de David Lebón”, señaló la autora en diálogo con Marcelo Pasetti en “La Contratapa”, el programa sabatino que se emite por FM 93.3 Atlántica Latina.

“Pasaron años y pasaron daños –añadió-, mucho aprendizaje, mucha gente y ante la aceleración del tiempo la sensación de optimizar, tipo no perdamos tiempo con boludeces”.

Tan autorreferencial como en el libro, Schapira explicó que su “receta” se basa en “que circule todo lo que no funcione, lo que no aporte, lo que sume porque la vida es muy corta y cuando queres acordar tenés 60 o 70. Y no me quiero quedar con ‘qué hubiese pasado si…’”.

Asimismo, aclaró que “toda la vida me maneje igual”, ya que se entregó –y lo sigue haciendo- a sus deseos. “Si quiero viajar, viajo –enumeró-, si quiero salir con un tipo, salgo; no quiero salir más, no salgo, porque al mirar a tras no quiero encontrarme con ese ‘qué hubiese pasado si…’. Es feo no haberse animado”.

Otras inspiraciones

Lo mismo que sucedió con su anterior libro “Dolores del alma”, al que describió como “sanador”, la autora aseguró que “parece que me quedo en el pasado, pero mientras miro para atrás también miro para adelante. Estoy haciendo todo el tiempo lo que quiero. Ahora quiero tomarme un avión e irme a la mierda”, bromeó.

Asimismo, se asumió como “autorreferencial” y señaló que “nunca me guardé nada, ¿para qué? Después me di cuenta que la autorreferencia era como una luz para un montón de gente y aguardan que ponga en palabras lo que no saben poner en palabras”.

Y, sobre “Los 50…” advirtió que “siento que he dejado de disculparme, con los demás, con los lectores, con los amigos. Esto soy yo y lo que ofrezco, si te gusta me encanta poder compartir. Si una palabra mía ayuda a alguien, ya estoy contenta”.

Al ser consultada sobre si los actuales 50 años son los nuevos 30, Schapira lo negó argumentando que “podes ser viejo a los 20 y pendejo a los 90. La edad es de tu alma y de lo que hayas vivido y animado a hacer. La vida es la edad que tenes en el alma” y se quejó porque “la publicidad de una crema para mujeres de 50 años te la vende una pendeja de 30”.

Actualidad

Como en cada uno de sus trabajos, el nuevo libro editado por Urano enarbola la filosofía del “carpe diem, vivir el momento” y detalló que ”vivir el momento, aquí y ahora, lo aprendí hace muchos años. La meditación te baja todo el tiempo. Cuando me sale Jekyll&Hide, cuando me gana la sombra, medito 10 minutos y conectó con otras coas”.

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“Esto es una batalla –añadió-, una lucha de igual a igual contra uno mismo. Todo el tiempo hay que luchar contra la desesperanza. Me miro al espejo, veo mis canas, mis arrugas pero también mi linda sonrisa y digo estoy mejor que nunca, porque estoy bien plantada. Hay que luchar contra las sombras e ir por la vida que querés”.

En esa línea de pensamiento, detalló que a sus 50 años le agrada “mi libertad, que he sabido conseguir. No es que no me importe, pero cada vez escucho menos a quien me dice cómo vivir”.

“Estoy en el lugar donde quiero estar –agregó-. No me gusta cómo está el país, pero a veces hay que amigarse con las circunstancias. Es un lindo aprendizaje: esto es lo que toca y qué hago con lo que me toca. No es resignación sino aceptación”.

Asimismo, consideró como “fundamental” a las “pequeñas cosas, no necesito mucho más de lo que tengo. Me siento en la puerta de un edificio, a tomar un café con un amigo con la distancia social, y me cago de risa. Me río mucho de mi misma, básicamente me río o me mato. Si me río de mi no le dejo espacio a los demás para que lo hagan”, exageró.

Sin problemas

Al ser consultada sobre los parámetros de la sociedad sobre los cuerpos femeninos, especialmente hace unos años, Schapira aseguró que “he escuchado de todo. Fui escuela de chicas rubias y lindas, yo media 1,80, iba a los asaltos y planchaba, nunca tuve éxito con los hombres. Empecé a tener éxito cuando me empecé a poner en bolas”, bromeó.

En ese marco, señaló como peor comentario al “¡qué bien conservada está! ¿Pero qué sos, un pepinillo en vinagre? Ahora ya me río” y entre los halagos que le gustan indicó que “lo importante es que me quieran como soy”.

“Soy muy buena persona –se describió-, queda mal decirlo, pero soy muy leal, generosa, a veces demasiado. Me cuesta poner limites, estoy aprendiendo, soy muy calentona y en el sentido no erótico aprendió a pensar y contar hasta 10 antes de hablar y putear. Soy una mina que siempre hizo lo que quiso, no tengo cuentas pendientes”.

La autora cumplió sus primeros 50 años “en la Antártida”, el pasado febrero, y para este invierno había planeado “hacer el cruce del círculo Polar Artico, pero pandemia”, bromeó e invitó a ver esa serie de viajes –que además tienen sus respectivas crónicas- en su canal de YouTube.

Finalmente, bregó que se termine “la principal causa de discriminación, que es el ‘edadismo´. Te insultan y te dicen vieja de mierda, hay que trabajar mucho para que la edad no sea motivo de discriminación”.

Confinamiento sin otras opciones

En el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), Valeria Schapira reconoció que siente “hastio” aunque aseguró que “trato de buscar el medio vaso lleno. Estoy media podrida, porque hace dos años que estaba viajando por el mundo”. Y el nuevo libro lo escribió entre viaje y viaje.

Si bien aseguró que “soy agradecida y el trabajo y mi casa todo bien, estoy medio podrida de no tener mi libertad, de tomarme un avión e ir a Mar del Plata. No es la vida que elegimos”.

Asimismo, confesó que para evitar el hastío “trabajo mucho internamente” y le dedica tiempo “al laburo, para seguir publicando y escribiendo” aunque insistió en que “estoy podrida porque nos quitaron la parte buena, lo lindo de la vida. Me fascina mi trabajo, pero también sentarme frente al mar y tomarme un café. Me gustan las cosas sencillas, como un abrazo y morfar papas fritas con mayonesa. Son momentos de conexión que no tenemos”.