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Policiales 6 de mayo de 2020

Violó a su hija desde que era una nena y lo condenaron a prisión en plena cuarentena

La víctima estuvo de acuerdo con la pena de 12 años de cárcel, fijada por las partes y el juez Fabián Riquert, durante un juicio abreviado. El culpable de "abuso sexual agravado por el vínculo" además había estado prófugo casi una década hasta que lo detuvieron en 2018.

 

En pleno aislamiento y con la imposibilidad de desarrollar debates orales y públicos, en un juicio abreviado desarrollado en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3, un hombre fue condenado a 12 años de prisión por haber violado a su hija desde que era una nena.

En la sentencia que lleva la firma del juez Fabián Riquert, consta que la víctima estuvo de acuerdo con la pena pactada entre las partes para J.A.O., quien se encuentra privado de su libertad de manera ininterrumpida desde el 20 de noviembre de 2018, por lo que su pena vencerá el 19 de noviembre de 2030.

Los hechos que se juzgaron en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 ocurrieron desde el 2004, cuando la nena tenía 7 años, hasta el 2010, cuando había cumplido 13 y pudo contar en su escuela lo que sucedía en su casa. En ese momento, cuando la Justicia emitió la orden de detención para el acusado, padre de la víctima, el hombre alcanzó a escaparse y se mantuvo prófugo por 8 años.

El juez Riquert, en la sentencia, destacó que “como es usual en este tipo de delitos, los hechos no suceden a la vista de todo el mundo, sino que entre cuatro paredes como comúnmente se dice. Es por ello que la prueba principal resulta ser la víctima”. Por esto es que en el debate se le prestó espacial valoración a los testimonios de la nena y a los resultados de los exámenes psicológicos y físicos, que constataron que había sido abusada sexualmente reiteradas veces.

La víctima contó que la primera vez que fue abusada por su padre fue en su casa, cuando tenía 7 años y que, desde ese entonces ocurría “siempre” que no estaba su madre presente, incluso llegó a abusar de ella en un descampado. Además, aseguró que su padre la tenía “amenazada de muerte” para que no contará jamás lo que ocurría.

En 2019, es decir a 9 años de la denuncia, la víctima tuvo que volver a declarar y ratificó todo lo que había dicho y narró los tormentos que tuvo que vivir tras los abusos, como las mudanzas, las intervenciones estatales en el Hogar Gayone, la actitud de su madre, el conocimiento por parte de sus hermanos de lo que sucedía, la explicación acerca del por qué sus padres nunca la llevaban al médico para revisarla. Los problemas de relación que tuvo con sus familiares y la adopción de ella y su hermana.

“Mi papá me hace maldades”, fueron las palabras que la nena se animó a decir en abril de 2010 a la directora de su escuela, quien inmediatamente radicó la denuncia. Desde allí actuó el Centro de Protección del Niño de la Municipalidad de General Pueyrredon y también la Justicia, que inició una causa por “abuso sexual agravado”.

En la causa figuraban los testimonios no solo de la víctima, sino también de la madre -que dijo desconocer de los abusos-, sus hermanos -que admitieron que sabían que su padre le hacía “algo” a la nena- y allegados a la familia.

“Encuentro debidamente probado que entre el año 2004 y hasta abril del 2010 J.A.O. abusó sexualmente, en los diferentes domicilios donde viviera la familia en la ciudad de Mar del Plata, de manera reiterada e ininterrumpida de su hija menor D.A. que en ese entonces tenía 7 años de edad”, concluyó el juez Riquert.

Para la sentencia de 12 años, el juez tomo en cuenta los agravantes propuestos por el representante del Ministerio Público Fiscal: que el hecho se cometió en una vivienda y en un descampado, ya que el abusador se aseguró de la ausencia de vecinos que pudieran entender lo que sucedía. También la excesiva prolongación en el tiempo de la conducta, ya que “destruyó su niñez y adolescencia”. Y además consideró como agravante “el aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad e indefensión de la víctima, ya que se trataba de una niña”.

Finalmente, el juez tomó como agravante “la pérdida de los lazos familiares”, ya que la familia se “desmembró”, la víctima estuvo con su tío, en el Hogar Gayone y se alojó de su madre y el resto de sus hermanos.