¿Y si no fueron los cometas los que sembraron la vida en la Tierra?
Un estudio científico cuestiona que estos cuerpos celestes hayan transportado los componentes esenciales para la aparición de la vida en la Tierra. La investigación abre nuevas preguntas sobre el origen de las primeras moléculas orgánicas.
¿Y si los cometas no fueron los que aportaron y sembraron los componentes moleculares básicos para la vida en la Tierra? Porque un nuevo estudio liderado por la Universidad de Cambridge desafía esa teoría y mantiene que la llegada de los elementos esenciales podría haber sido una casualidad aislada, casi imposible.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, concluye que las condiciones de ingreso de los cometas a la atmósfera terrestre, hace unos 4.000 millones de años, habrían dificultado la supervivencia de las moléculas orgánicas. Según las simulaciones, estos cuerpos viajaban a velocidades demasiado elevadas y con ángulos de entrada que exponían sus componentes a temperaturas capaces de destruirlos durante el impacto.
Los científicos señalaron que la hipotética llegada de componentes esenciales como el cianuro de hidrógeno habría sido, en el mejor de los casos, una casualidad sumamente aislada y casi imposible, y sugieren una alternativa: que los precursores químicos de la vida podrían haberse originado mediante procesos internos terrestres o a través del impacto constante de asteroides.
Históricamente los científicos mantuvieron que los cometas eran importantes para el origen de la vida en la Tierra porque transportaban moléculas que contenían carbono y nitrógeno -imprescindibles para la vida-, pero los autores de este estudio plantean ahora numerosas dudas.
“Es una idea un tanto romántica, pero nuestros resultados sugieren que es muy improbable”, señaló el investigador principal, Richard Anslow, del Instituto de Astronomía de Cambridge, en el resumen facilitado por la Universidad.
Para llevar a cabo su estudio, los investigadores utilizaron avances recientes en simulaciones de impacto de cometas, interacciones cometa-atmósfera y modelado dinámico del origen y la evolución de los cometas, y concluyeron que, aunque no se puede descartar por completo la llegada exitosa de moléculas prebióticas, sería extremadamente improbable.
Los investigadores centraron su trabajo en el cianuro de hidrógeno (HCN), una importante molécula prebiótica que se encuentra habitualmente en los cometas del Sistema Solar, y sus simulaciones demostraron que, incluso en el raro caso de que las moléculas sobrevivieran al impacto con la Tierra, los impactos que proporcionaran una concentración útil eran extremadamente infrecuentes.
¿De dónde surgieron entonces las semillas moleculares de la vida en la Tierra? Los investigadores señalan varias posibilidades, entre ellas la síntesis de esas moléculas tras el impacto de asteroides, que chocan contra la Tierra con mucha más frecuencia que los cometas, o bien que los precursores químicos se formaron a partir de procesos que ocurrieron en la propia Tierra, sin ninguna interferencia externa.
Los investigadores creen que sus resultados podrían ser útiles para la búsqueda de vida en otros sistemas, especialmente cuando entren en funcionamiento los sucesores del Telescopio Espacial James Webb (JWST), como el propuesto ‘Observatorio de Mundos Habitables’.
Algunos investigadores españoles valoraron la metodología usada, pero señalaron también las importantes limitaciones que a su juicio presenta, al centrarse solo en una molécula (HCN) y pasar por alto la complejidad geoquímica o la presencia de otros elementos orgánicos, por lo que advierten que no se debe descartar por completo la contribución de los cometas ni extrapolar de forma exagerada unas conclusiones que refutan un mecanismo de entrada muy específico.
El astrobiólogo César Menor, profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá de Henares, considera que el artículo no demuestra que los cometas no contribuyeran al origen de la vida, sino que calculan que un mecanismo concreto de aportación de moléculas prebióticas -la entrega directa de HCN intacto y en concentraciones elevadas-, resulta poco probable.
En declaraciones facilitadas a los medios por el Science Media Center (SMC), una oficina independiente que recopila recursos que contribuyen a entender el alcance de muchos eventos o descubrimientos científicos, ha incidido en no confundir la baja probabilidad de un mecanismo particular con la ausencia de una contribución cometaria al origen de la vida.
Y apuntó que lo interesante del trabajo “es que aporta restricciones físicas importantes y obliga a revisar algunas hipótesis demasiado simplificadas sobre el suministro extraterrestre de moléculas orgánicas”.
Jesús Martínez Frías, geólogo planetario y astrobiólogo del Instituto de Geociencias (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Complutense de Madrid) señaló al SMC que la investigación no contradice claramente lo ya existente, “pero sí muestra incertidumbres, cuestionamientos y limitaciones con respecto a las evidencias experimentales ligadas a misiones cometarias y a numerosos estudios previos”.
A su juicio, las conclusiones de este estudio no refutan, pero sí desafían mucho de lo que actualmente se sabe sobre los cometas, su riqueza en compuestos orgánicos y su contribución, junto con los asteroides, al origen de la vida en la Tierra.
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