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Deportes 13 de mayo de 2017

La mejor de las despedidas para Leo

Peñarol derrotó 77 a 74 a Quilmes. Lo mejor de la Liga estaba al final. Poli lleno. Partidazo. Leo Gutiérrez, el competidor inigualable, se dio el gusto de irse jugando un clásico a tope. Y ganando.

Leonardo Gutiérrez toma un lanzamiento desde el perímetro en su última noche.

por Sebastián Arana

Seguro que lo quiso así. Estuvo todo muy lindo. El marco, las hinchadas, el fervor, la pasión, las personalidades destacadas, los buenos gestos… El amor incondicional de los suyos, a los que hace años se metió en el bolsillo. Y el respetuoso y generoso reconocimiento de los rivales.

Pero alguien dijo una vez que el honor es el mejor regalo que un hombre puede hacerse a sí mismo. Un competidor como Leo Gutiérrez, el más tenaz que haya pasado por estas canchas, no podía irse de otra manera que jugando un clásico a tope. Disfrutando de la adrenalina que genera un partido vibrante, y significativo, hasta el instante final. Y, fiel a su estirpe, ganando.

Peñarol y Quilmes disputaron el mejor de los cuatro clásicos de esta temporada de Liga Nacional de Básquetbol. Parejo e incierto de punta a punta.

El propio Leo lideró el primer cuarto peñarolense. Con su puntería, pero también con su liderazgo, comprensión de juego y hasta tomando rebotes. Y, del otro lado, Quilmes opuso las armas habituales: una gran defensa interior, el gol de tres puntos de Flor y una sobria conducción de Vildoza.

Peñarol, en ese cuarto inicial parejo, dominó ampliamente el rebote. Pero también, producto de su ofensiva menos estable, incurrió en el doble de pérdidas (6) que Quilmes y falló más tiros libres. Y así se niveló todo.

En el segundo parcial, cuando descansaron los conductores naturales, Quilmes sintió más la baja de Vildoza que Peñarol la de Figueroa. Los de Richotti amagaron sacar una ventaja, pero los “tricolores” resistieron con el poder de fuego exterior que sumaron los ingresos de Ruiz, Maciel y Cavaco. Hasta que, finalmente, Gutiérrez y compañía se percataron de que la ventaja estaba por el lado de Juan Manuel Torres, imparable cerca del canasto.

El pivote bahiense fue una máquina de anotar (cuatro volcadas seguidas) entre el final del segundo parcial y el comienzo del tercero. Peñarol ganó el primer tiempo (40-38) y sacó seis (46-40) en el arranque del tercero. Pero Torres cometió su tercera falta y se fue al banco. Y Quilmes y Vildoza dieron una rápida muestra de todo lo que aceitaron su juego ofensivo para explotar a Basualdo en el poste bajo para volver a nivelarlo todo.

Cuando la paridad era total, un relumbrón de Figueroa, les permitió a los “milrayitas” cerrar mejor el cuarto e ingresar 61-56 al frente al último.

Quilmes, sin embargo, volvió en sí con lo mejor de su repertorio. Con una gran defensa. Sin depender de su media cancha. Con el laburo de todos y con una importante aparición de Robinson. En cinco minutos metió un parcial de 13-3 y sacó su ventaja más importante: 69-64.
Pero Peñarol echó el resto y logró empardar otra vez. Al minuto final entraron igualados en 74, después de dos libres de Gutiérrez. Tras sendas defensas exitosas “milrayitas”, intercaladas por un triple fallido de Leo, Pettigrew atacó a Ruiz, le sacó una falta y anotó un libre a falta de 16”.

Bianchelli pidió minuto. Cuando los jugadores volvieron a la cancha, los hinchas “milrayitas” se pusieron de pie y empezaron a aplaudir bien fuerte. Como si hubieran entendido que en ese momento terminaba el jugador y nacía la leyenda. Vildoza tomó el tiro final y lo falló. Acuña tomó el rebote y lo buscó a él. Leo tiró la pelota para arriba para que se acabe el partido y Pettigrew, de “colchonero”, convirtió el doble final. Y cuando Quilmes repuso otra vez la pelota lo buscó a él. La abrazó bien fuerte y le pegó un puntazo hacia el público. Y con ella viajó en un segundo su gigantesca trayectoria. Que empezó hace veinticuatro años. Y que terminó anoche, acá cerquita, en uno de los lugares donde fue más feliz. El ganador eterno se fue en su ley. Como él quería.

Síntesis

Peñarol (77): J. P. Figueroa 16, S. Pettigrew 11, F. Giorgetti 8, L. Gutiérrez 13 y J. M. Torres 19 (FI); R. Acuña 4, L. Dabney 6, J. Valinotti 0 y V. Fazzini 0. DT: Marcelo Richotti.

Quilmes (74): L. Vildoza 17, E. Flor 6, T. Robinson 11, I. Clark 5 e I. Basualdo 13 (FI); E. Ruiz 10, A. Eslava 6 (x), M. Maciel 3 y D. Cavaco 3. DT: Javier Bianchelli.

Estadio: Polideportivo “Islas Malvinas”.
Arbitros: Juan Fernández-Oscar Britez.
Parciales: 18-18, 40-38 y 61-56.