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La Ciudad 26 de octubre de 2026

Zorzoli: “Fuimos un faro educativo, pero se nos acabó la pila y quedamos sin luz”

El exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires advirtió sobre el deterioro sostenido de los aprendizajes y cuestionó las políticas que privilegiaron la permanencia escolar sin garantizar conocimientos. Defendió la evaluación docente, propuso restringir los celulares en las escuelas y destacó las oportunidades de la inteligencia artificial.

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Gustavo Zorzoli, especialista en educación.

“La situación educativa en la Argentina está mal y se encamina a una situación todavía más compleja si no hay una especie de volantazo”. Sin rodeos, Gustavo Zorzoli trazó un diagnóstico preocupante sobre el presente de la enseñanza en el país y advirtió que el deterioro de los aprendizajes constituye un problema estructural que se profundiza desde hace al menos dos décadas.

El exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires fue entrevistado en “Agenda Real”, el programa de LA CAPITAL y Canal 8, durante su visita a Mar del Plata, donde participó de las Jornadas de Educación de la Universidad Atlántida.

Zorzoli cuestionó las decisiones políticas que privilegiaron los indicadores de inclusión por encima de los resultados académicos.

“La tendencia de los últimos 20 años es de una pendiente negativa. No abrupta, pero sistemáticamente vamos perdiendo resultados en términos de aprendizaje”, afirmó.

El especialista señaló que las evaluaciones nacionales e internacionales, desde las pruebas PISA hasta los estudios de la Unesco, reflejan un retroceso persistente.

“Hace 20 años estábamos entre los dos o tres primeros lugares de Latinoamérica. Estaba la vieja idea de que Argentina era una potencia educativa y hoy estamos al final”, lamentó.

Como contrapartida, mencionó la experiencia de Perú, “que hace 20 años estaba en las últimas posiciones y, después de dos décadas con una política educativa sostenida, hoy ocupa los primeros lugares. Invertimos nuestro lugar con Perú”, explicó.

“Claramente éramos un faro. Bueno, se nos acabó la pila. Quedamos sin luz”, enfatizó.

Inclusión y aprendizaje

Uno de los principales cuestionamientos de Zorzoli apunta a la distancia entre la ampliación de la escolaridad obligatoria y los conocimientos adquiridos por los estudiantes. “Argentina, junto con un pequeño grupo de países en el mundo, tiene educación obligatoria hasta los 18 años. En Europa, por ejemplo, la obligatoriedad llega hasta los 15. Nuestra vara es muy alta, muy exigente”, explicó.

“Nuestra tasa de retención es altísima. Es la más alta de Latinoamérica. En eso nos destacamos, estamos en el primer lugar. Sin embargo, en términos de aprendizaje estamos entre los últimos”, contrapuso.

“Cuando mirás cuántos chicos terminan en tiempo y forma con aprendizajes significativos de matemática y lengua, te quedás con muy poquitos: uno de cada diez”, sostuvo.

Zorzoli recordó que, según el indicador al que hizo referencia, cinco años atrás eran 16 de cada 100 los alumnos que completaban su trayectoria en esas condiciones, mientras que actualmente son apenas diez.

Consultado sobre si Argentina atraviesa la primera generación de jóvenes que egresan con menos conocimientos que sus padres, respondió categóricamente: “Te corrijo, no es la primera. Ya vamos por la segunda, mínimo”.

Sin embargo, introdujo una distinción: “En mi generación, la secundaria era una escuela para relativamente pocos, por debajo del 30%. Hoy tenemos el 97% dentro de la escuela. El problema es que tenemos la misma escuela para todos”, señaló.

A su entender, el país masificó un modelo diseñado a comienzos del siglo XX para una sociedad y un mercado laboral completamente diferentes.

Las exigencias

“Para lograr retener a los pibes empezamos a levantar las barreras. No repiten, no hay más amonestaciones, no hay faltas. Tengo 60 faltas y sigo como alumno regular. Dos materias para promocionar, tres, hagamos cuatro. No importa, que pasen. Bueno, claro, están dentro de la escuela. ¿Aprendiendo qué?”, preguntó.

Por eso propuso revisar la estructura de la secundaria: “En otros países, en función de tus aptitudes y de tus actitudes frente al conocimiento, empezás a tener una formación diferencial. Ya no te preparás solamente para ir a la universidad. El mundo del trabajo está muy presente”,

“Yo soy de los que piensan que, justamente porque no sabemos qué va a pasar, hay que ir a los conocimientos más básicos y pétreos, esos que son inamovibles”, sostuvo.

Zorzoli rechazó que los malos resultados actuales puedan atribuirse exclusivamente a la administración nacional de turno. “Lo real es que Argentina ha invertido mucho en educación. El resultado que tenemos hoy no es el de la política de estos dos años. Esto es de arrastre y es responsabilidad de todos los gobiernos anteriores. Hay que mirar por lo menos 20 años para atrás”, expresó.

“La política ha privilegiado tener mejores estadísticas. Hay menos repitencia, bárbaro. Hay más graduados, bárbaro. Hay mayor tasa de finalización de la secundaria. Todo eso es muy lindo y se comunica bien. Pero ¿aprendiendo qué?”, cuestionó.

El especialista consideró especialmente grave el retroceso de la alfabetización inicial. “Perdimos algo que Argentina tenía consolidado durante el siglo XX: que la escuela primaria cumplía a rajatabla los objetivos básicos de saber leer, escribir y calcular. Los pasamos, los empujamos a la educación secundaria sin esa herramienta básica”, advirtió.

Sobre la necesidad de evaluar también el desempeño docente, respondió sin vacilaciones: “Estoy totalmente de acuerdo con la evaluación de los docentes. No se trata solamente de evaluar a una parte, que en realidad es la punta del iceberg”.

Para el especialista, la disponibilidad inmediata de información a través de internet no reemplaza el conocimiento personal. “Hoy tenemos muchas más herramientas para conseguir aquello que necesitamos. Antes estaban las enciclopedias y hoy es casi instantáneo. Pero las buenas preguntas se hacen en función del buen conocimiento”, completó.

Celulares fuera de la escuela

Zorzoli se manifestó favorable a limitar el uso de teléfonos celulares dentro de los establecimientos educativos. “Me parece que está muy bien, y de hecho muchos países del mundo están planteando políticas así, que el celular quede fuera de la escuela. Es una forma de tener un tiempo para comunicarse con el otro, volver a jugar en los recreos, volver a reencontrarse para hablar de cosas”, explicó.

Según explicó, los algoritmos están diseñados para ofrecer contenidos que producen satisfacción inmediata, generando una competencia profundamente desigual con cualquier actividad escolar. “Por más que yo dé la función y pueda llegar a entusiasmar a algún estudiante, no hay manera de competir”, sostuvo.

También rechazó la idea de que los docentes deban convertirse en animadores para mantener constantemente entretenidos a sus alumnos. “Yo no tengo que ser un aburrido insoportable, pero tampoco se puede llegar a hacer un show de YouTube”, expresó.

En cambio, defendió la utilización pedagógica de la inteligencia artificial. Aseguró que ya la incorporó a sus clases y que representa una herramienta de gran utilidad para preparar materiales y facilitar el trabajo docente.

“Es una herramienta muy eficiente que creo que hoy los docentes no pueden desconocer de ninguna manera”, señaló. Finalmente, Zorzoli reclamó acuerdos educativos que trasciendan a los gobiernos y permitan sostener políticas durante al menos diez años. Recordó que la Ley de Educación Nacional de 2006 fue aprobada por unanimidad, aunque cuestionó que buena parte de sus disposiciones nunca se aplicaron.