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La Zona 1 de septiembre de 2021

Reciclar para vivir, la noble tarea del “Punto Limpio” en Miramar

La actividad se desarrolla en uno de los galpones del ferrocarril. Más allá de brindarles ingresos económicos a varias personas, lograron generar mayor compromiso en la ciudadanía al separar y descartar los residuos. “Esperamos que el municipio concrete la planta de reciclado”, dijo a LA CAPITAL, Ana Jara, una de las responsables de la cooperativa.

MIRAMAR (Corresponsal). – Desde su creación en mayo de 2019, el “Punto Limpio” de Miramar, permitió regularizar en gran medida la precariedad e informalidad de los recicladores para que tengan un espacio donde desarrollar su importante actividad de forma adecuada y así “ganarse la vida” a diario.

De esta manera, los trabajadores encontraron un lugar para estar protegidos, sin los peligros que acarreaba permanecer a la intemperie en el predio de disposición final de residuos situado en cercanías del barrio Santa Irene, a pocos metros de la ruta 77.

El galpón del viejo ferrocarril, ubicado detrás de la terminal de ómnibus que les fue otorgado por el municipio en su momento, viene siendo reacondicionado con mucho esfuerzo – aún falta cobertura -, y hoy es un punto de encuentro entre los miembros de la cooperativa que agradecen el compromiso comunitario que les genera ingresos económicos y a la vez reduce los efectos ambientales adversos, mediante la separación domiciliaria previa al descarte.

Más allá del crecimiento, el sueño de la planta de reciclaje, prometida por el municipio es lo que más inquieta a las 16 personas que impulsan esta actividad, aunque actualmente por la pandemia sólo trabajan 8.

“La gente se fue sumando de a poco y nos ayuda mucho, esperamos que las autoridades municipales puedan realizar la planta ya que se compraron tres terrenos en Santa Irene y se calcula que en dos años va a estar funcionando”, dijo a LA CAPITAL, Ana Jara una de las responsables de la cooperativa de recicladores.

El trabajo diario es duro, de lunes a sábado de 8 a 16, pero quienes están esperando a la comunidad siempre tienen la mejor predisposición, agradecen a pesar de las dificultades, tener un trabajo que les permita ganar dinero y subsistir, aunque no sea lo suficiente.

“Contamos el volumen de basura limpia a través de las bolsas y más o menos tenemos noción de la cantidad que ingresa a diario. Las cantidades fueron aumentando y a pesar de que no estamos todos, esperamos que en diciembre se sumen los otros compañeros que no pueden trabajar por las condiciones sanitarias”, destacó la recicladora.

La demanda a veces los supera, y en época estival aumenta con la llegada del turismo, por lo que aún siguen organizándose dentro del espacio. El material debe ser depositado por los vecinos en un sitio al frente del galpón y desde allí es trasladado para ser clasificado sobre una mesa grande.

Luego llega el momento de la separación y derivación del plástico, vidrio, papel, fierros, latas, aluminio y demás material a cada uno de los espacios sectorizados. La mayoría de lo obtenido es comercializado hacia Mar del Plata y aquellos elementos que pueden ser acondicionados también se venden en el ámbito local.

“Hace cuatro años que estamos acá y hacemos todo a pulmón, vinieron del Movimiento Evita por algunos proyectos y dijeron que nos iban a entregar una prensadora y una balanza, así que estamos esperando. Realmente lo único que sacamos nos sirve para generar un sueldo, no somos municipales, sino una cooperativa independiente”, reflejó la cooperativista.

No obstante, y a pesar de las falencias o dificultades que se van presentando, el agradecimiento por lo que tienen siempre es destacado. “Contar con un techo en una bendición, no hay excusa, es llegar y ponerse a trabajar, tenemos baño y una cocina. La gente es divina, desde el día que vinimos nos abrazó y no nos suelta, todos seguimos aprendiendo a diario, no hay dudas de eso”, concluyó Ana Jara.



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