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Policiales 26 de septiembre de 2026

A 20 años de la batalla campal en Tribunales, uno de los condenados pidió salir de prisión

Luis Behotats fue condenado a perpetua por el crimen del abogado Armando Henrik, ocurrido en Miramar en 2004. Tras la sentencia, protagonizó junto con su cuñado una violenta pelea con los guardiacárceles dentro de la sala de audiencias. Ahora pidió salidas transitorias.

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Luis Alberto Behotats fue reducido en la sala de audiencias tras los disturbios. Foto: Archivo LA CAPITAL.

Por Germán Ronchi

El 13 de junio de 2006, ocurrió uno de los episodios más violentos registrados en los Tribunales de Mar del Plata: una batalla campal que comenzó dentro de una sala de audiencias, continuó en el hall y se extendió hacia el exterior del edificio.

Los protagonistas fueron dos hombres que acababan de ser condenados a prisión perpetua por el asesinato del abogado Armando Henrik, ocurrido en Miramar.

A dos décadas de aquella jornada, uno de los condenados, Luis Alberto Behotats, volvió a quedar en el centro de una decisión judicial. Su defensa solicitó que pudiera acceder al régimen de salidas transitorias, pero la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal confirmó el rechazo del planteo y ordenó que reciba tratamiento psicológico regular antes de que su situación pueda volver a evaluarse.

Una perpetua y una batalla campal

Behotats tenía 25 años cuando el Tribunal Criminal Nº 1 de Mar del Plata lo condenó junto con su cuñado, Damián Matías Mansilla (23), por el homicidio de Henrik, un abogado de 66 años que había sido asesinado en su estudio jurídico de Miramar.

La lectura del veredicto desató una violenta reacción. Según la crónica publicada por LA CAPITAL, los dos condenados se enfrentaron a golpes con los guardiacárceles que debían trasladarlos. La pelea comenzó en la sala de audiencias y los imputados tuvieron que ser reducidos ante el riesgo de que escaparan.

Los incidentes no quedaron limitados al interior de la sala. Familiares de los condenados y de otras partes se enfrentaron entre sí y con efectivos policiales y penitenciarios. Hubo destrozos y varios periodistas sufrieron agresiones durante el tumulto.

Mansilla se abalanza sobre los custodios, mientras su abogada intenta detenerlo. Foto: Archivo LA CAPITAL.

Mansilla se abalanza sobre los custodios, mientras su abogada intenta detenerlo. Foto: Archivo LA CAPITAL.

Las imágenes de aquella jornada retrataron la dimensión del episodio: Mansilla forcejeaba con sus custodios dentro de la sala, mientras su abogada intentaba calmarlo. Behotats, por su parte, aparecía con una expresión de amargura tras escuchar la sentencia.

El fallo había impuesto la pena máxima a ambos por los delitos de homicidio calificado por alevosía y hurto calamitoso.

El crimen que los llevó a prisión

El asesinato de Henrik había ocurrido el 6 de septiembre de 2004, en su vivienda y estudio jurídico de la calle 25 al 1500, en Miramar. De acuerdo con la reconstrucción de los jueces, Mansilla y Behotats habían merodeado previamente el lugar para asegurarse de que el abogado estuviera solo.

Ese día, Behotats ingresó al inmueble y golpeó a Henrik en la cabeza con una bolsa de nailon que contenía dos pilas grandes. Después entró Mansilla, que había permanecido afuera vigilando, y le pegó en el rostro hasta provocarle fracturas en la nariz.

Según quedó acreditado en la sentencia, mientras Behotats sujetaba a la víctima, Mansilla tomó un cable de computadora y lo utilizó para estrangularla. Henrik murió por asfixia después de una agonía que, de acuerdo con el fallo, se prolongó durante más de 20 minutos.

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Luego del homicidio, los dos hombres se apoderaron de dinero en efectivo y varias pertenencias del abogado antes de escapar.

Durante el juicio, Behotats admitió que había estado en el lugar con Mansilla, pero sostuvo que su participación se había limitado al robo y que no había advertido que su cómplice asesinara a Henrik. El tribunal rechazó esa versión y consideró probada la responsabilidad de ambos en el homicidio.

El pedido para salir de prisión

Veinte años después de aquella condena, Behotats intenta avanzar en el régimen progresivo de ejecución de la pena. Su defensa oficial apeló la decisión del juez de Ejecución que había rechazado su incorporación al régimen de salidas transitorias.

Durante la audiencia, la defensora destacó que su asistido había cumplido el requisito temporal, tenía conducta ejemplar, había terminado la escuela secundaria y realizado distintos cursos durante su detención. También cuestionó que el informe psicológico desfavorable obstaculizara el acceso al beneficio.

El fiscal Javier Pizzo se opuso al pedido al considerar que todavía no existían una evaluación psicológica favorable ni un informe que respaldara la viabilidad de las salidas.

La Sala I de la Cámara, integrada por los jueces Gastón de Marco y Leandro Favaro, confirmó el rechazo. Sin embargo, aclaró que no podía valorarse en contra de Behotats que no reconociera el delito por el que fue condenado, ya que esa condición no está prevista como requisito legal para acceder al régimen.

El principal obstáculo fue la evaluación psicológica, que señaló una autocrítica todavía incipiente respecto de su comportamiento y consideró prematuro que accediera a una medida que requiere responsabilidad, capacidad de autogestión y control de los impulsos.

La Cámara recordó que ya había indicado la necesidad de que realizara tratamiento psicológico para trabajar sobre la agresividad y la tolerancia a la frustración. Por eso, aunque mantuvo la negativa a las salidas transitorias, ordenó al Servicio Penitenciario que garantice turnos con la continuidad necesaria.

Por ahora, Behotats seguirá en prisión. Su eventual acceso a las salidas transitorias quedará sujeto a su evolución y a los futuros informes profesionales.

¿Y Mansilla?

Damián Matías Mansilla, el otro condenado a prisión perpetua por el crimen del abogado Armando Henrik, el 31 de marzo de 2024, obtuvo la libertad condicional tras una resolución de la Sala I de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Mar del Plata.

Los jueces Esteban Viñas y Pablo Poggetto revocaron la decisión del juez de Ejecución Penal Ricardo Perdichizzi, que había rechazado el pedido, y dispusieron que Mansilla se incorpore al régimen de libertad condicional.

La Cámara consideró que Mansilla había cumplido en diciembre de 2023 el requisito temporal para acceder al beneficio y destacó su comportamiento durante el tiempo que permaneció detenido.

Al fundamentar la decisión, los camaristas señalaron que la gravedad del crimen no estaba en discusión, pero entendieron que el tiempo de pena cumplido y la evolución de Mansilla durante su encierro permitían conceder el beneficio.

La libertad condicional quedó sujeta a distintas reglas de conducta. Mansilla deberá abstenerse de mantener contacto con los familiares de Henrik, someterse al control del Patronato de Liberados, no portar armas, no consumir alcohol ni drogas, conseguir trabajo en un plazo razonable y realizar tratamiento psicológico.

La decisión de la Cámara modificó así la situación de Mansilla, quien había permanecido detenido desde su condena por el homicidio ocurrido hace más de dos décadas en Miramar.