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Interés general 9 de agosto de 2026

A los 77 años falleció Agustín Bottinelli, un periodista de raza

Fue editor de la Sección Actualidad y jefe de redacción del diario La Prensa entre 1997 y 2007.

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A los 77 años, falleció Agustín Botinelli, víctima de complicaciones derivadas de sus problemas cardíacos de vieja data. Fue editor de la sección Actualidad y jefe de redacción del diario La Prensa entre 1997 y 2007.

Al dar a conocer la noticia de su partida, La Prensa definió a Agustín como “un periodista de raza” y “uno de esos veteranos de la redacción, enamorado del oficio que eligió en los años mozos”.

Botinelli desarrolló una larga carrera en una de las empresas emblema de la era de oro de las revistas, la editorial Atlántida. Fue corresponsal en los lugares más inhóspitos y encontró -por citar uno de sus trabajos más afamados- la pista de Joseph Mengele en Paraguay. Luego ascendió en Gente y llegó a director de Para Ti.

Bottinelli

Alfredo Serrá (foto), Renée Salas y Mario Mactas fueron sus grandes amigos.

Después se radicó unos años en España, donde adquirió un acento castizo que lo acompañó hasta la postrera adultez. Fue colaborador en importantes medios de la Madre Patria y de Francia.

Botinelli llegó a la redacción de La Prensa hace unos treinta años, contratado por el director Florencio Aldrey. Su dedicación ganó la confianza de sus jefes y se convirtió en mentor de varias promesas del periodismo. Descolló en las producciones especiales, los temas policiales y citadinos, pero no le fue ajeno ningún aspecto de la realidad. Como todo periodista de fuste, el suyo era un talento al estilo renacentista: había que saber un poco de todo.

La Prensa mencionó que el periodista fue “víctima de la revancha de los que perdieron la guerra civil de los setenta”. Tuvo que lidiar en la Justicia por su trabajo en Atlántida en los años de plomo, dado que Aníbal Vigil ya no estaba entre los vivos. “Fue absuelto, pero este trago amargo afectó su salud”, indica la crónica.

Se jubiló en 2017, pero siguió escribiendo para La Prensa. Escribir era su pasión.

Se mudó a San Bernardo, en el Partido de la Costa, donde cambió su estilo de vida. Llegaba el momento de dedicarle más tiempo a su familia.

Lo sobreviven su esposa Patricia, sus cuatro hijos y nietos. Ellos fueron su apoyo incondicional.