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Arte y Espectáculos 9 de agosto de 2026

Alejandro Astola: “A través de las canciones nos podemos unir”

El músico español, referente actual del flamenco pop, se presentará el 19 y 20 de agosto en El Argentino con “Mi guitarra y yo”, un espectáculo íntimo en el que una guitarra, una voz y grandes canciones son protagonistas.

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Alejandro Astola llega a Mar del Plata con una propuesta que, por su propia concepción, busca reducir la distancia entre el artista y el público. Referente actual del flamenco pop español, el músico desembarca en la ciudad el 19 y 20 de agosto para presentar “Mi guitarra y yo”, un espectáculo íntimo en el que una guitarra, una voz y grandes canciones son los únicos protagonistas.

Las dos presentaciones se enmarcan en la gira que Astola realiza por Sudamérica y que ya tuvo una primera experiencia en Buenos Aires, en marzo, con una respuesta del público que hasta sorprendió al propio artista sevillano. En Mar del Plata, la expectativa también creció rápidamente: la primera fecha ya agotó sus entradas y la segunda está próxima a completar su capacidad.

“Es increíble y sorprendente hasta para mí”, cuenta Astola en diálogo con LA CAPITAL, en referencia a la repercusión que tuvo esta nueva etapa. La intención inicial era mucho más acotada: realizar algunos conciertos acústicos para probar canciones, en un formato íntimo y cercano.

“Ha tenido un efecto en el público que no me esperaba, supongo que por la pureza que tiene. Ha funcionado muy bien”, explica.

Ese formato es precisamente el que se exhibirá ahora en Mar del Plata, donde Astola buscará establecer un primer contacto con un público que, en buena parte, descubrirá su música en vivo.

“Yo voy a tirar la moneda al aire a ver si cae la cara buena. Intento no tener expectativas, y sí ganas, que de ganas estoy sobrado”, dice sobre las presentaciones en El Argentino.

El músico español reconoce que su llegada a Sudamérica responde también a una inquietud que arrastra desde hace años. Aunque desarrolló buena parte de su carrera en España y tiene una trayectoria vinculada también a Chile, sentía que todavía tenía una cuenta pendiente con esta parte del continente.

“Tenía muchas ganas de empezar a la vez en España y en Sudamérica, porque quiero abrir ese campo que es una espinita que tengo clavada desde hace muchos años en la música”, cuenta. “Siempre he tenido más ganas de lo que he podido de ir para allá y enfrentarme a la gente, y ahora he querido darle la oportunidad desde el principio, trabajando desde cero”.

La experiencia de Buenos Aires terminó por reforzar esa decisión. Astola sabía que podía encontrarse con seguidores de grupos y proyectos anteriores, pero no imaginaba la dimensión de la respuesta.

“La respuesta del público en Buenos Aires fue increíble”, recuerda. “Iba ahí a luchar, a llenar la sala y a ver lo que pasaba, pero han salido las cosas más fáciles y más redondas de lo que me podía imaginar”.

Por eso, su mirada hacia Mar del Plata no está puesta tanto en las expectativas como en la posibilidad de construir un vínculo a largo plazo.

“Puede ir bien, puede ir mal, y yo voy a volver siempre”, asegura. “Creo que es una tierra con la que compartimos muchas cosas y que a través de las canciones nos podemos unir”.

Para Astola, ese vínculo deberá construirse de manera progresiva. “Solamente tendré que darme a conocer poquito a poco, y a base de visitar y visitar, de ir conociendo sitios y enseñando mi música de un sitio a otro, conectaré con más gente”.

Conexión con Argentina

La conexión con la Argentina también tiene, para Astola, un componente cultural. En ese sentido, destaca la recepción que históricamente tuvieron los artistas españoles y particularmente el flamenco en el país. La reciente presentación de Diego El Cigala en Mar del Plata, que convocó a una importante cantidad de público, es una referencia que Astola tiene presente.

“El Cigala es una eminencia en toda Sudamérica. Yo creo que el flamenco gusta en todas partes donde las personas tengan corazón”, sostiene.

Aunque su música no es estrictamente flamenco, reconoce que ese género forma parte de su identidad. “Yo no hago flamenco, pero tengo un poco de alma flamenca; está dentro de mí, es mi cultura, y eso también conecta”, explica.

Astola espera que esa raíz cultural, sumada a sus canciones, le permita construir también un lugar propio entre los músicos españoles que encontraron en Sudamérica un público dispuesto a acompañarlos.

“Espero que poquito a poco me reconozcan por ahí y me reclamen como a tantos artistas españoles que han ido haciéndose un nombre”, afirma.

Su presente, sin embargo, no está planteado como una etapa de llegada sino como un nuevo comienzo. Después de la gira ya tiene proyectos preparados para el año próximo, aunque prefiere que se vayan conociendo de a poco.
“La música no para y ya tengo preparadas cositas para el año que viene que de pronto se irán descubriendo”, anticipa.

Y define su momento profesional con una expresión que también explica la manera en que encara esta nueva etapa: “Seguir con camino, seguir empezando, que todavía me siento en el principio y creo que va a ser un principio muy largo”.

“Y que dure, porque los principios de todo siempre son bonitos. Espero vivir eternamente en este principio, porque me la estoy pasando muy bien”, agrega.

Lo bueno y lo malo de la difusión actual

Astola también observa con una mirada crítica pero optimista la transformación que las redes sociales produjeron en la manera de descubrir y consumir música. Reconoce que la velocidad con la que hoy un artista puede alcanzar una audiencia masiva tiene un costo: se ha perdido parte del recorrido tradicional de tocar durante años en salas pequeñas antes de llegar a escenarios mayores.

“Hay algo que se pierde de la magia de lo que es el proceso de un artista, que quizás hay veces que es demasiado rápido”, analiza. “Vemos artistas que pasan de videos de YouTube a estadios, y es una pena que no se tenga ya ese pasito lento, ese fuego lento que se tenía antes, de currárselo poquito a poco en la sala de conciertos”.

Pero lejos de rechazar ese nuevo escenario, también rescata las posibilidades que abrió.

“También veo esa parte nueva de que se llega a gente que antes no se llegaba, y que descubrimos artistas que antes no descubríamos”, reconoce.

Por eso, prefiere adaptarse y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas herramientas. “Yo creo que no hay que quejarse de nada en este mundo, sino aceptarlo y coger lo bueno que tenga”.

“Hay acceso tanto para el que escucha como para el que canta, a conectar con el otro lado. Entonces me alegro bastante, y es lo que hay que hacer: mirar las cosas buenas, la parte buena de todo”, sostiene.

Ahora esa conexión tendrá una instancia presencial en Mar del Plata. Será en un escenario y con una propuesta que, en sintonía con el espíritu de “Mi guitarra y yo”, apuesta por lo esencial: una guitarra, una voz y canciones capaces de tender un puente directo con quienes están del otro lado.

A quienes ya agotaron las entradas para la primera función y a quienes están a punto de hacerlo para la segunda, Astola les deja un mensaje: “Muchísimas gracias por haber llenado. Es un honor que tanta gente se haya acercado y esté dispuesta a venir a escuchar mis canciones”.

Y cierra con una promesa para sus dos encuentros con el público marplatense: “Les prometo un magnífico show y un montón de canciones bonitas desde el corazón”.